La última curda

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En las pasadas elecciones fue el susto que despertó al mamado, una sagaz y acertada metáfora que utilizó Lucía Topolansky para graficar el despertar de todo un pueblo que dijo presente para renovar el ciclo progresista. Un ciclo que goza de buena salud a pesar del burdo intento de quienes hablan y presagian crisis que nunca llegan.

Pero como todo parece ser que siempre vuelve, también vuelven a intentar “empedarnos” con sus nefastas premoniciones e intentando arriar con ellos a los que en verdad están padeciendo alguna dificultad, embanderándose con sus dificultades como si las sufrieran en carne propia. Agradecidos debemos estar a este intento de curda colectiva pues, cuanto antes venga el coma etílico, antes vendrá la resaca posterior y el despabilo oportuno. Esta vez la curda se anticipó y con ella, la respuesta de un pueblo que no está dispuesto a dejar que regresen. Vienen por todo, por todo lo que se construyó y no les gusta, vienen por recuperar el país del que se creían dueños, vienen por los sueños de muchos. Esta vez el mamado se tomó la última copa antes, servida por quienes lideran la campaña del cuanto peor mejor. La última curda llegó antes y antes -entonces- despertó el mamado para decirles que no podrán evitar que siga habiendo utopía en el horizonte…

Barba… ridades
La posverdad está instalada, la mano de Durán Barba se deja ver en toda esta movida a la que intentan quitarle color político fracasando con total éxito. No faltó nada para que la ansiedad opositora desenmascarara a los que están detrás de esta movida o por lo menos se montaron rápidamente a la misma.

De nada valen los años de crecimiento sostenido, el impresionante caudal de divisas que generó el sector agropecuario durante los últimos años. La carne superó ampliamente los niveles históricos con miles de millones de dólares de venta al exterior, sin embargo hablan de costos que hacen poco menos que inviable su sector. Nadie habla del valor de la tierra, ese costo indisoluble del negocio agropecuario que se lleva la mayor parte del trabajo del productor. Pero claro, si entre los que hacen parte de la movida hay terratenientes que son los que cobran esa renta, ¿cómo van a hablar de ese punto como un costo? Es parte de su inversión y de eso, no se habla.

Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad para quienes no investigan y aceptan la versión sin chequear su pertinencia. Así lo está padeciendo Lula en Brasil, donde quien haya podido leer el interrogatorio que se le realizara en la causa por la que resultó procesado y que da cuenta de la propiedad (?) de un apartamento, podrá darse cuenta que nada importa la verdad cuando lo que se quiere imponer es una mentira. No escatimarán recursos para imponer la mentira cual si fuera cierta, y con ello construirán el relato dando cuenta de quien se interponga a ese fin. El medio importa, es la herramienta que utilizan para llegar al fin propuesto, así lo demuestran y así lo enseñan para que el resto de la región lo aplique.

Ese ejemplo de Lula basta para saber que vienen por todo. No se bancan el éxito progresista. Ya no soportan estar por fuera, quieren volver a las prebendas que da el poder a quienes hacen del mismo un instrumento para aumentar privilegios.

Y si no alcanza con Brasil, enfrente tenemos a Macri que ahora anunció el fin de las paritarias para los funcionarios públicos (congeló los sueldos públicos por todo el año), algo parecido a eliminar los consejos de salarios en nuestro país. ¿Alguien puede imaginarse el Uruguay sin los mismos? ¿Los trabajadores -incluidos los del sector rural- se imaginan no contar con este instrumento que devolvió poder adquisitivo al salario y dinamizó el mercado interno?

Basta recordar que luego de la dictadura padecimos gobiernos que se jactaban de no perder huelgas o de hacer que les pagaban el sueldo a quienes (decía) hacían que trabajaban. Eran tiempos de “llamaditos” a los medios para echar periodistas, también.

Hoy tenemos un Gobierno que es capaz de poner la reversa si el reclamo es justo o si entiende que se equivocó o el pueblo -ese que lo puso allí- le reclama un cambio. No recuerdo gobiernos que hayan tenido gestos parecidos y ante reclamos parecidos responda con quitas, rebajas, sacrificios fiscales o exoneraciones. Que acuda a la emergencia en tiempo útil para dar respuesta y auxilio inmediato.

No sé, yo solo puedo agradecerle a los autoconvocados (y a los que se esconden detrás suyo) por esta sacudida que nos despierta a tiempo de la “curda”. Este despertar anticipado del mamado nos permite prepararnos con más fuerza para una campaña que ya se anticipa que será de “vale todo”. Que la posverdad que pretenden imponer se convierta en la mentira burda dependerá de nosotros, solo de nosotros.

En pocos días celebraremos 47 años de la fuerza política del cambio en Uruguay, una instancia que nos “autoconvoca” sin necesidad de recurrir a mentiras o deformación alguna de la realidad.

Yo los invito a hacer como el león, sacudir la melena (el que la tenga) y que esta sea la última curda que les permitimos… por ahora.

el hombre vaciaba una copa,
el perro llevaba una botellita de agua…

 

Por Julio Fernando Gil Díaz – El Perro Gil

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