Elecciones en Brasil: Llama la atención la resistencia del lulismo

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El análisis aparece discreto, al final de una página ilustrada con dos gráficos sobre las intenciones de votos reveladas en la más reciente encuesta sobre las elecciones de octubre próximo en Brasil: “La resistencia del lulismo llama la atención”, dice Paulo Ceso Pereira en el conservador diario “O Globo” del martes pasado.

Acababan de salir las dos primeras encuestas de cara a las elecciones, las primeras realizadas después de haberse definido todas las candidaturas. O sea, entrando en la recta final de la campaña. Pero, como toda campaña, esta también tiene sus particularidades. Lo que la hace distinta es que no se trata de una particularidad ”menor”. El candidato con mayores preferencias, Lula, con 37%, supera la suma de los cuatro contrincantes que lo siguen, que suman 34%: Jair Bolsonaro, un excapitán, diputado, que sueña con las años de la dictadura, aparece con 18%; Marina Silva, exministra de Lula y luego exaliada del rival del PT de Lula, el excandidato presidencial del PSDB en 2015, Aécio Neves, con 6%; Ciro Gomes, el no petista más cercano del PT entre todos los candidatos, con 5%; y Geraldo Alckmin, del conservador PSDB, candidato del expresidente Fernando Henrique Cardoso, también con 5%.

Pero Lula, probablemente, no podrá ser candidato. Condenado por corrupción en un juicio cuyos objetivos políticos ameritan ya poca discusión, su candidatura será finalmente rechazada por el tribunal electoral. Pero Lula hace política desde la cárcel y encabeza una campaña hasta ahora particularmente exitosa, como lo revelan las encuestas. Preso, es su candidato a vicepresidente, el exalcalde de São Paulo, Fernando Hadad, el que recorre el país.

El resultado de la encuesta remeció los mercados. El real cayó a poco más de cuatro por dólar, lo mismo que el índice Bovespa. Los datos no son los que esperaba ese mercado.

La campaña ahora se polarizará. Se trata de lograr poner a todos contra Lula y el PT, una tarea nada fácil. En un escenario variopinto, la tarea será asumida por una prensa conservadora que encabeza el diario “O Globo”. El desafío es evitar que el candidato del PT pase al segundo turno y que se enfrente, por ejemplo, con un candidato como Bolsonaro. ¿Cómo apoyar a Bolsonaro, en una disputa contra Haddad? Muy difícil, incómodo.

La esperanza es que Alckmin, mal candidato, sin carisma, empiece a remontar cuando la campaña se traslade a la televisión. Junto con el PT, el PSDB es el que tiene derecho a mayor espacio de TV en la campaña, tiempo proporcional a los votos alcanzados en la última elección. Las esperanzas de Alckmin están puestas todas ahí.

Para evitar que el PT se instale en el ballotage, los trucos son varios. Conocido el resultado de la encuesta, “O Globo” tituló: “Sin Lula, Bolsonaro lidera carrera electoral”. Es que, eliminando Lula de la consulta, los resultados cambian. Bolsonaro sube, del 18% a 20%; Marina Silva duplica su votación (de 6% a 12%), Ciro y Alckmin suben 3% y 2% respectivamente. Y Haddad, el que encabezaría la papeleta del PT cuando los tribunales incapacitan a Lula, aparece con 4%.

Podría pensarse entonces que le será difícil remontar hasta colarse en el segundo turno. Pero en el mismo análisis de Pereira se puede leer: más importante aun que el 37% de Lula “es la constatación de que, aunque de forma tenue, el expresidente podría haber empezado a trasferir votos para quien será el verdadero candidato del partido, el exalcalde Fernando Hadad”. Algo que se empieza a percibir aun sin propaganda alguna en televisión, agrega el comentario.

La clave de esta elección está precisamente en eso: en la capacidad de Lula de transferir sus votos a Hadad. Marina Silva y Ciro Gomes miran con codicia esos votos. Sólo así podrían crecer. En la otra punta, Bolsonaro y Alckmin se disputan los de una derecha donde la estridencia del primero contrasta con la parsimonia del segundo.

El operativo contra Hadad incluye la idea de presentarlo como simple marioneta de Lula. “Alfombra de un presidiario”, lo llama otro en las páginas del mismo periódico. Pero la pisa con cuidado. “Conviene estudiar a Haddad, las circunstancias le son favorables”, afirma. Al contrario de la expresidente Dilma Rousseff, Haddad tiene existencia propia. Atribuyen a su programa “todos los compromisos de la venganza”. ¿Y cuáles serían esos “compromisos”? La “democracia directa”, una asamblea constituyente, el control social de una prensa comprometida con el golpe que destituyó a Rousseff. En fin, “tutelar” la democracia. Cuidado con Haddad, tiene ideas muy elaboradas, es la conclusión.

Es la única esperanza del sector que optó por desestabilizar el país, urgido –esllos sí– de impulsar su política de desnacionalización y recortes sociales. Sueñan con consolidar ese proceso, que caracterizó el gobierno Temer. Tienen menos de dos meses para evitar tener el PT en el segundo turno, con un pie en la presidencia.

 

Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Rio de Janeiro para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr

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