En una noche fría, la del 24 de junio, se presentó el libro Des-cubrir China (en ocasión del 105 aniversario del Partido Comunista de China) en el Centro Cultural Carlitos de la ciudad de Las Piedras, con una buena asistencia de público.
El autor de la publicación, que puede funcionar como un manual de consulta permanente, el doctor Daniel Barrios, es consultor, conferencista, ensayista y analista internacional, y es un especialista en política, historia y economía de China, estuvo acompañado por el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, siendo el moderador el licenciado en comunicación Lucas Silva (quien es, a su vez, el coordinador periodístico de La Diaria Radio).

Ciertamente, para nosotros China es un gran misterio, porque, además de lo poco que sabemos, lo que nos llega es mediado por los medios de comunicación occidentales que, con base en prejuicios y preconceptos, no son capaces de entender el modo oriental de las relaciones humanas y diplomáticas. Pero a nadie escapa que China es una de las principales potencias a nivel mundial, siendo que las proyecciones del Banco Mundial para el año 2050 ubica a China en el primer lugar, y entre las diez naciones con mejores índices de desarrollo la mayoría son de países orientales y entre ellas no hay ningún país europeo.
Así las cosas, esta presentación se propuso quitar el velo para intentar entender qué fue y qué es, actualmente, esa civilización que tiene más de cinco mil años de historia y de qué manera el Partido Comunista de China (PCCh) ha liderado una transformación tan profunda como ninguna otra nación lo ha podido llevar a cabo, que, de ser una de las doce economías más pobres del mundo en 1949 (con un analfabetismo del 90%), hoy es la primera potencia económica.
Esa transformación radical fue llevada a cabo por Deng Xiaoping en 1978. Se trató de una reforma y apertura, una apertura de mercado e inversión extranjera pero bajo la supervisión y orientación del Partido Comunista de China. De hecho, el sector privado tiene un papel decisivo, con una participación de las empresas privadas del 60% en la economía china, pero con el control del Estado que, además, se reserva los sectores estratégicos.
La clave de este proceso se debió a un proceso gradual de las reformas que se implementaron.
“China debe comprender al mundo y el mundo debe comprender a China”
No se puede, ni se debe, dejar de lado a China, que ha llevado a cabo ese cambio en base a las “3C”: Confucio, civilización y comunismo. Si bien es cierto que en un primer momento, bajo el gobierno de Mao, se rechazó el confucionismo, se ha logrado hacer que el marxismo se haya nacionalizado por el confucionismo. Por ejemplo: Confucio dice que “no hay dos emperadores en la Tierra como no hay dos soles en el universo”, y eso se ha atado al concepto de un partido único y el respeto a la autoridad, o bien, siguiendo el mandato del cielo, donde los emperadores eran ungidos y recibían el mandato celestial que era “beneficiar y proveer de recursos a su pueblo”, el incumplimientos de ese mandato podía traer, y trajo, terremotos, inundaciones y hambrunas.
Pero además, Confucio nos dice que “el pueblo tiene derecho a rebelarse cuando el gobernante no cumple la función de bregar para proveer de recursos a su pueblo y alentar su prosperidad”.
Desde el año 2011 no hay más pobreza extrema en China, aunque la riqueza estaba mal distribuida y entonces el gobierno se abocó a hacer un cambio en la matriz impositiva que transfirió los recursos hacia donde era más necesario, dándole más beneficios a los de menores recursos. Desde 1949 a la fecha 850 millones de chinos han salido de la pobreza.
Esto es un socialismo con características chinas.
El futuro compartido de la humanidad
Donde se expresa, de forma inteligente, el confucionismo, es en el modo de relacionarse con otros países, bajo la premisa de que todo lo que existe sobre la Tierra debe pensarse en relación con un futuro que debe ser compartido entre todos. Así, la democracia es un valor común de la humanidad pero que adopta distintas manifestaciones según la historia particular de los pueblos.
La cultura china es uno de los aspectos fundamentales de la idiosincrasia del pueblo chino. De las diez universidades más prestigiosas a nivel mundial, siete son chinas, lo que muestra el desarrollo, en cantidad y calidad, del tercer nivel de educación.
En ese contexto, se dio la visita del presidente Yamandú Orsi a principios de año, que fue la mayor llegada al país oriental, que se basó en el desarrollo de cuatro pilares: cultura, política, ciencia, tecnología e innovación y los deportes.
Además, ante el Documento de Seguridad Estratégica de Estados Unidos, de diciembre de 2025, que insiste en la doctrina Monroe de considerar a América Latina como el patio trasero del país del norte, a principios de este año China elaboró el Documento Estratégico para América Latina, basado en la cooperación comercial y tecnológica.
El hecho de que el gobierno uruguayo haya suscrito este último documento es muy bien valorado por las autoridades chinas y nos posiciona como un actor privilegiado en el relacionamiento comercial que es vital para nuestra economía.
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