Cruce de épocas: Praxis visión de un militante teórico

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La presentación del último libro de Enrique Rubio, Cruce de épocas – Brújulas perdidas y futuros desafiantes, el 4 de agosto de este año, en el Centro Cultural de España, fue un hecho de suma relevancia en el concierto teórico de la izquierda uruguaya. Nadie como él, ex diputado y senador y director de la OPP durante el gobierno de Tabaré, fue capaz de conjugar la militancia política con la labor teórica y la rigurosidad metodológica, científica y revolucionaria.

Desde sus inicios entre los círculos cristianos, bajo el influjo de la Teología de la Liberación, y la primera militancia dentro del Movimiento de Acción Popular Uruguayo (MAPU), pasando luego por la conformación de los Grupos de Acción Unificadora –que confluyen, ambas organizaciones, en la necesidad de la acción y de la unidad en la acción–, la fundación del Frente Amplio en 1971, el pasaje por la reclusión en el Penal de Punta Carretas, en la tercera especial, durante la primera etapa de la dictadura, la creación de la Izquierda Democrática Independiente al retorno de la democracia y por último su contribución dentro de los cuadros dirigentes de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio ha sido testigo y partícipe indiscutido de los últimos sesenta años de la vida política del país.

Pero además, a partir de su militancia, que decidió priorizar antes que la solvencia académica como historiador –que podía haber continuado la cátedra de Historia después de Nahum y Barrán– combinó la práctica, la acción militante, con lo teórico. Integró la teoría desde el análisis de los procesos históricos y, a su vez, esa misma línea teórica le permite, hoy, avizorar el mundo que se nos viene, donde la revolución científico técnica ha avanzado a niveles nunca vistos y amenaza trastocar el orden mundial.

“No me ha fallado nadie”

En primer lugar se proyectó un audiovisual con palabras del autor, ya que por prescripción médica se vio imposibilitado de asistir presencialmente. Allí destacó la emoción que sentía por esta nueva publicación que de alguna manera sintetiza su pensamiento escrito desde 1992 a esta parte y, sobre todo, llamó la atención a enfrentar los nuevos retos que ya asoman en el horizonte, en particular las transformaciones en los modos de producción, en las comunicaciones y en la convivencia democrática. Es, por tanto, memoria y apuesta de futuro.

Además expresó un agradecimiento especial para Gabriela Basaldua, editora de Tres Huellas, el sello que publicó el libro; a María Inés Saravia, correctora de estilo, y en especial a Salvador Schelotto, al que calificó como de “alter ego” y le realizó una muy buena entrevista que se incluye en  las páginas finales.

Se leyeron, de entre muchos, tres mensajes que fueron representativos de la estimación general que genera la persona de Enrique Rubio: de parte de la Juventud de la Vertiente Artiguista, destacando su impronta; del presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, y en especial del presidente de la República, Yamandú Orsi.

En una sala absolutamente desbordada, la presencia de varias personalidades políticas reafirmaron la importancia del evento, en estos momentos de grandes movimientos geopolíticos a escala mundial: sus amigos y compañeros de la Vertiente Artiguista José Bayardi, Amanda Della Ventura, Carlos Baraibar, Edgardo Ortuño y Eduardo Brenta; Daniel Martínez y Mónica Xavier; Marcos Carámbula, Rafael Michelini y Mariela Mazzoti, entre otros.

Hubo, también,  un mensaje de Tarso Genro y un recuerdo especial para Betinho (Herbert de Souza), impulsor de la campaña contra el hambre en 1993, en Brasil.

La mesa estuvo representada por destacadas personalidades del quehacer nacional: la licenciada en Filosofía y doctora en Ciencia Política de la Universidad de la República, y actual senadora Constanza Moreira; la licenciada en Relaciones Internacionales Viviana Barreto, el periodista y director periodístico de La Diaria, Marcelo Pereira, y el arquitecto y docente y decano de la Facultad de Arquitectura, Salvador Schelotto, que fungió como coordinador.

Hay mucho Gramsci

En un esquema que programó que las intervenciones se acotaran a doce minutos, le tocó a Constanza Moreira el primer turno. Hizo un repaso del contenido del libro, diciendo que era un llamado para reflexionar juntos sobre las cuestiones del mundo actual, y destacó la densidad teórica, la visión política continua, y el estudio sobre los temas de política internacional, el desarrollo desde una óptica donde la tecnología y el ambiente plantean problemas nuevos que habrá que resolver, así como el valor positivo de la ciencia para el progreso y el avance de la sociedad, los temas de la propiedad intelectual, los derechos de autor y las patentes. A su vez dijo que le habían parecido muy interesantes las reflexiones sobre la sociedad de la información y en especial sobre el tema de la propiedad de la tierra, la necesidad de que los Brics miren hacia el sur y el papel de China. La senadora reflexionó, además, sobre las respuestas que debe dar la izquierda, pensando en las nuevas generaciones, y finalizó expresando que “todavía me parece plausible el reemplazo del capitalismo”, y que el pensamiento gramsciano puede ser una buena herramienta teórica para este período.

“Escuchar y aprender de los otros”

La licenciada en Relaciones Internacionales Viviana Barreto, señaló que en esta obra hay un pensamiento para la acción política y el hacer, una relectura de trabajos anteriores, una mirada internacionalista, un examen crítico y autocrítico de la izquierda, que debe profundizar en pensar sobre los instrumentos de transformación, es decir el tener un programa que no sea un dogma inmovilizador. Destacó la necesidad del pluralismo, y que la lucha debe ser política y social, con base en la libertad y la democracia como conceptos de participación amplia, y que en ese sentido hay que radicalizar la democracia ante el auge del autoritarismo. La crisis ambiental es vista, según ella, como un problema civilizatorio del que depende, en cierta medida, nuestra propia existencia.

La búsqueda de Ítaca

Por último Marcelo Pereira, director de La Diaria, señaló la capacidad intelectual del autor, el vigor, la permanencia y la voluntad de servicio, estudioso del mundo y con una actitud científica, y que en este libro se resume una vida y un pensamiento de muchas épocas. Recordó que Enrique Rubio es un militante por razones éticas y destacó que su método hace hincapié en la política como parte de un estudio científico, como pretendía el socialismo científico, que a partir de conocer la realidad dispusiera los mecanismos para su transformación. De especial interés es la tercera parte, sobre las relaciones geopolíticas y lo relativo a la organización de la militancia en estos tiempos. Además, uno de los puntos más interesantes del libro es que no es algo cerrado, puesto que hay esbozadas muchas ideas que no tienen respuestas, y que son las preguntas las que nos van a hacer pensar. Sobre el final Marcelo Pereira dijo que debería otorgársele el doctorado honoris causa por toda su trayectoria.

“Misión cumplida”

En un saludo final, Enrique Rubio se mostró reconfortado, y que el objetivo había sido cumplido, porque su idea era, con este libro, “mover las aguas”, dentro de un cuadro en el que hay tensiones crudas, un interregno, un periodo turbulento, donde se van a expresar aspectos conflictivos como la explosión demográfica (principalmente en África), los problemas productivos y sociales, el riesgo del dominio de la mente de las multitudes al servicio de los poderosos.

En medio de todo eso, Uruguay navega como un pequeño país que debe mantener una buena conducta pero también una audacia para afrontar nuevos escenarios y lograr el crecimiento económico con una justa redistribución.

Cruzando épocas: breves anotaciones sobre el libro

Los tres primeros capítulos son la actualización de trabajos anteriores, que abordan los temas energéticos y tecnológicos, la globalización y la ecología; la vigencia de la utopía y la reinterpretación ideológica; la absorción de los estados nacionales por los regionales y la multipolaridad; los temas económicos y su relación con la concentración, la inequidad y un nuevo ciclo de acumulación; la innovación, la comunicación, el conocimiento y la sociedad de la información; la batalla por los bienes culturales y los recursos naturales; y la democracia actual y su (posible) transformación.

 Lo novedoso de esta obra, se centra en la parte IV, “El tiempo que habitamos: mutaciones civilizatorias y desafíos políticos de la política actual”, donde, en base a diez preguntas fundamentales va desarrollando un análisis de situación y avizora una interpretación que está en construcción.

Esas preguntas inquieren sobre el futuro de la transición energética en marcha; los temas de la economía que anuncian el fin de la globalización y una hiperfragmentación del mundo; las consecuencias de la creciente desigualdad en las economías desarrolladas y en muchas de las emergentes y la postergación de cientos de millones de personas en el Sur no emergente en donde, con los estallidos sociales y la crisis de gobernabilidad, ¿se podrá establecer un orden alternativo?; el declive de sociedades fundadas en el consenso y su reemplazo por el control individual, con nuevas formas de dominación; la crisis de la democracia liberal y el auge de la ultraderecha; el paso de un mundo unipolar a otro multipolar que puede dar lugar a un nuevo reparto de las zonas de influencia; el predominio del capitalismo de Estado, y el cuestionamiento de todo el sistema capitalista o sólo del modelo neoliberal; una hibridación ideológica y cultural que parece acercarse, y su respuesta; el papel de las izquierdas y la utopía; y, finalmente, el desarrollo, o no, del progresismo latinoamericano.

En definitiva, un libro imprescindible que da las claves para intentar entender hacia dónde va el mundo y de qué manera se puede contrarrestar el avance de una ultraderecha xenófoba y fascista capaz de llevarse por delante todos los presupuestos y beneficios de la democracia, en su afán de establecer un autoritarismo que siga favoreciendo a los más ricos en detrimento del conjunto de la población mundial.

Por Sergio Schvarz

 (Cruce de épocas – Brújulas perdidas y futuros desafiantes, edición Tres Huellas, 2026, Montevideo, 444 páginas)

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