Una mujer subida a una escalera da brochazos negros a la pared, tapando sus letras. Ella es Nelda Castillo, y lo que ya no se leerá es «Grupo teatral El ciervo encantado». Ese fue el tercer local que albergó 30 años de teatro hecho al filo de la libertad de expresión.
Hay un comunicado que da cuenta del hecho, aunque sea difícil de aceptar el triunfo de la censura sobre el arte, tan diametralmente contradictorios ellos. «Por decisión de sus fundadoras, la Maestra Nelda Castillo (Directora y Actriz), y Mariela Brito (Actriz y Teatróloga), y con el apoyo de los artistas que lo integran, El Ciervo Encantado deja de pertenecer y tener vínculo laboral con el Centro de Teatro de La Habana (CTH), el Consejo Nacional de Artes Escénicas (CNAE), y el Ministerio de Cultura (MINCULT).»

Esta fractura institucional es la mayor, por ser la más importante, de la que hay noticia en los años desde 1959. Hubo, sí, escritores que emigran, como Gabriel Cabrera Infante y siguieron produciendo buena literatura, y poetas como Heberto Padilla, hoy olvidado, que tras un fuerte entusiasmo inicial con la revolución, en 1968 hizo constar algo de su pensamiento crítico en Fuera de Juego, poemario de 1968. Obtuvo por él el premio Julián del Casal de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), aunque la institución le añadió una advertencia ideológica tildándolo de hostil a la revolución.
En 1971 fue detenido por el servicio de seguridad del Estado acusado de subversión. Tras semanas, fue liberado y luego, puesto ante las cámaras de TV en la UNEAC. Se encuentra su «confesión» en Youtube. Arrugó el papel con anotaciones e hizo su autocrítica, que sin guión parecía más espontánea. Se afirma que su prisión fueron semanas de presión y tortura psicológica, que su autocrítica pública, a la que se dice que lo forzaron, fue humillante y tenía un estilo estalinista. Lo cierto es que Padilla no escribió más poesía y quedó en un trabajo administrativo hasta que emigró a EEUU.
El grupo teatral eligió su propio camino, de incierto mas libre destino. «No continuaremos sometiendo nuestra obra a las normas, regulaciones y mecanismos de evaluación y aprobación practicados por estas instituciones hacia nuestro trabajo. Por lo que informamos que El Ciervo Encantado no radicará más en la sede de Línea y 18 en el Vedado. GRACIAS a todos los que nos han acompañado hasta este punto del camino, y a quienes continuarán haciéndolo en esta nueva etapa. Este 2026 El Ciervo cumple 30 años, y lo celebraremos con la alegría de tener una obra genuina, que seguiremos compartiendo, y cuidando.»
Cuba duele.
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