Le ganamos a los argentinos de lejos. Ellos están 11 en la tasa de suicidios del continente, y nosotros terceros, sólo después de Guyana y Suriname, y antes que EEUU. Y eso que no tenemos a Milei.
Pero, como siempre (maldición!), algo hay que aprender de los argentinos y sus estudios sobre el tema. Diversos informes publicados en 2025, dice El Cohete a la Luna en nota de Sergio Eissa, han revelado datos sobre la preocupante situación psicológica de los argentinos.
Por ejemplo, una investigación del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina halló que el 28,6% de las personas entre 18 y 75 años que viven en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sufrieron de malestar psicológico en 2024; cifra que se había incrementado particularmente entre 2022 y 2024. El Informe también señala que “las desigualdades sociales y económicas muestran un peso determinante: el malestar es más frecuente entre quienes tienen menor nivel educativo, bajo nivel socioeconómico o están desocupados, especialmente en sus formas moderada y severa”.
Por último, la investigación también destaca que “la salud mental es un fenómeno multidimensional y dinámico, cuya comprensión debe considerar las condiciones estructurales de vida de las personas. En contextos como el argentino, la pobreza, la precariedad y las desigualdades persistentes son factores que erosionan el bienestar subjetivo y amplifican el malestar psicológico”.
En segundo lugar, un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires sostiene que “los niveles de riesgo suicida son mayores en personas más jóvenes y con un estatus socioeconómico autopercibido menor”. Asimismo destaca que seis de cada diez participantes reportaron alteraciones del sueño y el 52% sostuvo que estaba atravesando una crisis vital. Por último, resalta que “los participantes más jóvenes y los de sectores socioeconómicos más bajos obtuvieron puntajes más altos en las escalas de ansiedad y depresión. Es decir, a menor nivel socioeconómico y menor edad, mayor ansiedad y depresión”.
En tercer lugar, un informe de la Universidad Siglo XXI, correspondiente al primer semestre de 2026, muestra que el 46,8% de los argentinos dice sentirse feliz, lo cual representa una caída del 1,5% con respecto a 2025; manteniendo la tendencia observada desde el año 2020. Asimismo, resalta los siguientes hallazgos:
* El 23,8% de las personas encuestadas manifestaron síntomas asociados al burnout.
Este valor representa un incremento del 3,9% respecto de la última medición (el último trimestre de 2025).
* El aumento se observa tanto en varones como en mujeres (4,4% y 3,6%, respectivamente, en comparación con la última medición). En ambos casos, los niveles son similares.
Los niveles de burnout subieron en todos los grupos de edad, principalmente en los de 40-49 y 50-59 años.
* Las personas con menor nivel educativo (primario y secundario) presentan los valores más elevados.
* El 46,8% manifestó sentirse nervioso, angustiado o muy tenso varios días de la semana.
* El 36,5% indicó dificultades para controlar sus preocupaciones varios días de la semana.
* El 33,7% manifestó poco interés o placer en sus actividades.
* El 31% señaló sentirse triste, deprimido o sin esperanzas varios días de la semana”.
* Por último, el criminólogo Ariel Larroude muestra que “entre 2017 y 2025, la cantidad de suicidios registrados aumentó de 3.304 a 5.209 casos, lo que representa un incremento del 57,7%. En el mismo período, la tasa pasó de 8,2 a 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, equivalente a una suba del 43,9%”.
El experto concluye que:
¤ El suicidio comprende hoy en día la principal causa de muerte en jóvenes adultos del país (15 a 34 años).
¤ Ni en la crisis del 2001, ni durante la dictadura cívico/militar, se llegó a una tasa de suicidios tan elevada.
¤ Hoy la tasa de suicidios cuadruplica la de homicidios dolosos (11,8 vs 3,6)”.
¤ Finalmente, los datos globales muestran casi el mismo contraste entre regiones que pueden hallarse en otras temáticas. Mientras a nivel global el suicidio ha disminuido desde los años
¤ ’90, el continente americano es el único que muestra cifras en alza. En efecto, a nivel global el pico de 15 cada 100.000 habitantes se alcanzó en 1995 y descendió en un 40% hasta los 9 suicidios cada 100.000 habitantes en 2023.

Sin embargo, en nuestro continente y de acuerdo a un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Guyana encabezó la Tasa de Mortalidad de Suicidio, seguida por Surinam, Uruguay en tercer lugar, Estados Unidos en el cuarto y la Argentina en la 11º posición.
Asimismo, este informe muestra que “la tasa de mortalidad por suicidio estandarizada según la edad aumentó un 17,4% (…) en [nuestro continente] del 2000 al 2021. Por último, se observa que “los siguientes factores contextuales contribuyeron a producir las tasas de mortalidad por suicidio en [el continente americano]: consumo de alcohol, desigualdad en la educación, gasto en salud, tasa de homicidios, consumo de drogas intravenosas, número de personal médico empleado, densidad de población y tasa de desempleo”.
En resumen, la tasa de 11,8 de la Argentina está por encima del 9,2 que se registró en el continente. Si bien estos problemas son multicausales, la falta del trabajo y el endeudamiento son algunas de las causas del suicidio; es decir, problemas socioeconómicos.
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