Habitar Montevideo / La ciudad improvisada

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La propuesta sobre el dique Maua en la Rambla Sur y la disposición de la recuperada Estación Central de Ferrocarriles está, gracias a los medios, en el conocimiento público. Aunque no se “cocinen” en el hermetismo del ámbito privado económico, llama la atención la recurrente monopolización del gobierno de turno en decisiones sobre el espacio de todos. E induce a que iniciativas privadas tiendan a su apropiación vía concesiones o adquisición del mismo, lo cual está en su naturaleza. Que el Estado no provea mecanismos idóneos al “hacer” democrático de ciudad sobre el territorio es inaceptable. No es cuestión de ideas, aunque puedan ser brillantes, sino de procedimientos y medios de ejecución que justifiquen los fines.

Las ideas
No se debe habilitar obras en nuestras ciudades republicanas que no comiencen por un Concurso de Ideas y ejecución. El mecanismo, ya instrumentado y probado, ha resultado idóneo e independiente, aunque no consiga unanimidad. E incluso existe otra instancia superior si una significativa negativa aparece desde las instituciones político-sociales: el Referéndum como órgano de alzada en nuestra democracia. El pronunciamiento puede ofrecer condiciones que atiendan intereses colectivos no incluidos, entre los cuales también los empresariales.

Condiciones de actualidad
Entre otras menores, preservar el territorio de la urbanización desenfrenada y homogenización estética, edilicia y comercial, producidas en esta sociedad de consumo y mercantilización globalizada. Sin olvidar el privilegiar particularidades del patrimonio construido intrínseco a Montevideo.

La estación Artigas
Los ingleses ubicaron la estación terminal de ferrocarriles en el mejor lugar. Funcionó como una interfase doble; entre viajeros y planta urbana y entre cargas y el puerto. En el pasado, estando aún operativa, se había planificado conectar la Estación con el norte de la ciudad, pero las más dificultosas expropiaciones urbanas y no visualización del futuro, que ahora es presente, dejaron nada más que soluciones en planos. Actualmente, debido al exponencial aumento del transporte nacional de pasajeros, la Terminal Tres Cruces esta saturada y el tráfico de buses desde y hacia tres puntos cardinales distorsiona el uso de la trama vial urbana de la capital. La zona portuaria es perforada por conexiones con las rutas nacionales en tanto se mantienen terminales de buses de corta distancia desconectados…con Tres Cruces! La conclusión es que la predominancia de transporte vehicular a nivel de tierra no aporta uso de esas terminales. Por el contrario, llegar y salir de las mismas se transforma en un viaje más.
La idea

Refuncionalizar la estación Artigas en otra gemela con tres cruces, con una exclusiva conexión es una opción a considerar seriamente: las trazas de las calles Galicia o La Paz se prestan para transporte en otro nivel. Un Monorriel, a 3,50 de altura con circulación continua de ida y vuelta entre ambas terminales. Si bien puede no ser apto para cargas pesadas, optimizaría el trasiego de pasajeros y cargas menores ampliado a todo el País. Me remito a una propuesta aquí de

Monorriel para Montevideo por mí planteada años atrás agregando la cercana nueva estación de ferrocarril, en el mismo predio que la Artigas. De esa manera se pueden recuperar valores edilicios patrimoniales, con nuevos usos para una ciudad Capital que no fue improvisada.

Arquitecto Luis Fabre

 

 

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