1) Sobre las posiciones aquí
Acabo de escuchar a Desbocatti haciendo una contribución a la confusión general y, como en todos los casos peligrosos, a la guerra.
En todo caso, es cierto una cosa. México no está de acuerdo con la Unión Europea; no quiere imponer nada a Venezuela que viole su autonomía; ni siquiera elecciones. Se limita a exhortar por una solución pacífica. Y la posición de la CE hoy no puede ser la que tenía Morguerini cuando llamó a Vázquez a decirle que no creía que la Comunidad tuviera mayoría para reconocer a Guaidó. Por eso México no fue parte convocante. Uruguay firmó la convocatoria con la UE, que sí habla de elecciones. Luego entró la Caricom, que hace una semana le mandó una carta a Almagro reclamándole que aclare que sus posiciones sobre Venezuela y su reconocimiento a Guaidó son posiciones personales y no responden a ningún pronunciamiento del organismo. El “Mecanismo” es la Posición de Uruguay, Caricom y Uruguay traen a la reunión.
Ni México ni Uruguay ni nadie se cree que alguna de las partes -léase Maduro y Guaidó- quiere negociar una salida. Maduro inisite en apoyar el diálogo como si fuera una nueva fantochada dilatoria para asegurar la “irreversibilidad’ de la revolución. Pero ya no hay tiempo. Y Guaidó crée que tiene a mano cartas ganadoras de acción inminente. Por eso se habla de un plazo de tres meses.
2) Sobre lo que no está aquí
Esta carta bajo la manga de Guaidó la intervención militar. Nadie se cree que Él sea el verdadero jefe de Estado de Venezuela. Estoy convencido (no sé) de que ni se les ocurrió que serían ellos quienes tienen que pagar el sueldo a los funcionarios de la Asamblea Nacional. Plata tienen, de la que EEUU confiscó al estado Venezolano, por la que no tienen ningún gasto. Pero Estados Unidos hace como si creyera y idearon esta ayuda humanitaria comandada e integrada por militares y ex militares que entran a armar una milicia. Si no la dejan entrar, Trump dijo que lo considerará casus belli.
Se apuraron a implementarla porque la querían como hecho consumado antes de esta reunión en Montevideo. Algo debe molestar porque se tomaron la molestia de que Castañeda (y Almagro luego de que fuera aclarado oficialmente) se pusiera a tirar mierda contra Uruguay. Por ejemplo, si lo que se quiere es disminuir la influencia china en América Latina (consecuencia lógica de la deriva pacífica de Obama que desplazó el centro de la política exterior del Medio al Extremo Oriente), molesta que la consecuencia sea un ahondamiento de tensiones con la Unión Europea. De hecho, desde que asumió Trump ya no es posible hablar de Occidente como un bloque natural con posiciones más o menos permanentes. Y por consiguiente, tampoco de “la comunidad internacional”, con la que chocaba cada país que tomaba una medida que no convenía a Occidente.
Pero hay otros actores allí afuera que conviene recordar. Juan Guaidó es líder de un partidito ultraviolento, no representa siquiera la media de la oposición venezolana. Le tocó la Presidencia de la Asamblea a tiempo para su golpe de mano. Por ahora la Asamblea lo avala como medio para sacarse a Maduro. Pero ya he leído sobre dirigentes de otros partidos recelosos porque quiere el dominio exclusivo del botín de Citgo… y a perpetuidad.
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Por Jaime Secco
periodista uruguayo
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