¡Humedad!.
¡Viento!.
¡Frío!.
¡Ciudad de viejos!.
¡Gris!.
¡Oscura!.
¡Lenta!.
¡Sin gente!.
¡Ciudad sin corazón!.
¡Colesterol de autos!.
¡Bondis depredadores!.
¡Semáforos en rojos eternos!.
¡Burros conductores!.
¡Ciudad sin salud mental!.
¡Basura desbordada!.
¡Radares controladores!.
¡Truchos mendigos!.
¡Rastrillos profesionales!.
¡Ciudad sin oxígeno!.
¡Tugurios venta de drogas!.
¡Humanos sospechosos!.
¡Mierda y meo en las calles!.
¡Ciudad insegura!.
¡Muritos no para descansar!.
¡Esquinas más esquinas solo para doblar!.
¡Jardines imposibles de alcanzar!
¡Ciudad que asfixia!.
¡Fachadas arruinadas!.
¡Veredas rotas!.
¡Humanos sin moda!.
¡Ciudad decadente!.
¡Dale nena!,
¡Dale pelotuda!.
¡Dale divina!.
¡Ciudad machista!.
¡Rajá de acá!.
¡No vengas a joder!.
¡Te tiro los perros!.
¡La policía te voy a llamar!.
¡Ciudad violenta!.
Ciudad hipócrita.
Ciudad sin ciudadanía.
La convivencia y la educación no solo es cuestión de viejas y viejos.
Tu ciudad es el reflejo de vos aunque te creas que sos un humano inalcanzable, especial e ideal.
Por Andrés Legnani
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