Corre por el mundo un modelo salvaje de deterioro, moral, espiritual, en detrimento desde el ambiente hasta los más imprescindibles valores. La delincuencia organizada detrás de distintas fachadas, juega el papel fulminante para deteriorar todo el Sistema.
Este vandalismo penetra la Justicia, los gobiernos y sin embargo no es otra cosa que el instrumento para generar un caos mundial, dónde la industria armamentista , con la generación de guerras, se viste de bastón y galera.
Los «descuidos» del control estatal, son energía renovable para alimentar este caos .
Un ejemplo de ello es que a nivel mundial se busca un hombre llamado Marset, por más datos, uruguayo él, liberado con la ayuda de SU
Gobierno, nuestro Gobierno y NADIE es capaz de encontrarlo , ni la DEA, por otro lado, los grandes narcos juegan con la policía, los ministerios y la justicia.
Acá en nuestro paisito, se puede ver, » para no caminar mucho».
Está claro que la ausencia del Estado, como «poncho de los pobres», es determinante para la vulneración humana a todos los niveles.
Este mundo de incertidumbre y caos es el que se encontrarán nuestros nietos y generaciones posteriores. Con cárceles superpobladas, con baldosas cubiertas por seres humanos cuyo techo es el cielo y sus paredes, el frío, la lluvia y el hambre.
La mirada descuidada de los que son instrumento de los dueños del Poder, no es casual, la cambian por un buen pasar transitorio que
«albergue» a los suyos a costa de esa mayoría creciente y desamparada .
Dónde iremos a parar ?, es una pregunta sin respuesta, si no le oponemos pueblos organizados y en lucha por el la dignidad y Unión de gobiernos de esos pueblos que en el marco de la hostilidad sean capaces de frenar el deterioro, para luego comenzar a retomar el camino de la mirada colectiva
Ese es el desafío, también NUESTRO DESAFÍO.
Por Esteban Nuñez
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