EEUU recorta ayuda y resurge el Sida en Africa

Tiempo de lectura: 3 minutos

  /Stephanie Nolen/
Saulo Kasekela falleció de sida el 7 de marzo en Mpongwe, un pequeño pueblo de la región minera de cobre del norte de Zambia. Un sistema de tratamiento y prevención del VIH que en su día fue sólido y al que se le atribuye haber salvado cientos de miles de vidas, ha comenzado a desmoronarse. Esto sucede un año después de que Estados Unidos recortara la ayuda contra el VIH.

Simultáneamente el Diario el País de España informa: «El Gobierno de Donald Trump ha despedido a los 22 miembros de uno de los principales consejos asesores en temas científicos de la Casa Blanca y el Congreso de Estados Unidos, según han informado varios medios estadounidenses. Se trata del Consejo Nacional de Ciencia, que es también el principal organismo de gobierno de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF), uno de los principales financiadores de investigación pública del país. Todos los participantes de este panel recibieron un correo electrónico del Gobierno de Donald Trump comunicándoles su cese inmediato, según han informado varios medios del país. Este organismo también fija las principales políticas de la NSF, que maneja un presupuesto anual de unos 9.000 millones de dólares, la mayoría dedicados a financiar proyectos de investigación en universidades y centros de todo el país».

Kasekela era un guardia de seguridad de 37 años que había ingresado en el hospital misionero dos días antes. Tras sacar su cuerpo de la sala de hombres, una enfermera apartó la radiografía de tórax, que mostraba una mancha borrosa de pulmones devastados por la tuberculosis, un síntoma característico de la infección por VIH avanzada y sin tratamiento.

Hace un año, en Mpongwe, se registraba un caso de este tipo al mes, o quizás dos. En enero de este año, hubo 28 casos nuevos; en febrero, 28 más; en marzo, siete más.

Durante el primer mes de mandato del presidente Trump, su administración trastocó gran parte del programa mundial insignia contra el VIH que había salvado la vida de cientos de miles de personas en Zambia. El gobierno zambiano activó el estado de emergencia, en el esfuerzo por garantizar que las personas con el virus pudieran seguir recibiendo medicamentos que les salvaran la vida.

Pero hubo que descartar otros aspectos cruciales del programa: intervenciones que habían ayudado a detener la propagación del virus y a proteger a las personas más vulnerables, como Kasekela.

Actualmente, un sistema reducido opera con un apoyo estadounidense limitado, y Zambia podría perder esa ayuda por completo en los próximos días. La administración Trump ha fijado el 30 de abril como fecha límite para que el gobierno zambiano acepte un nuevo acuerdo de financiación sanitaria condicionado a que Estados Unidos acceda a mayor capacidad de explotación de los recursos minerales del país .

El gobierno afirma que el acuerdo ofrecería a Zambia cinco años de financiación y ayudaría a construir un sistema más sólido que le otorgue mayor control al país. Sin embargo, si Zambia no firma, las autoridades advierten que Washington podría suspender toda su ayuda para combatir el VIH, una situación que, según los funcionarios de salud locales, sería desastrosa.

El pasado asoma. Hace tres décadas, los hospitales de Zambia estaban repletos de jóvenes que morían de agonía, y la pandemia del VIH/SIDA había colapsado el sistema de salud. La esperanza de vida había caído a 37 años.

En 2003, la administración del presidente George W. Bush lanzó una respuesta humanitaria histórica a la pandemia: el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR, por sus siglas en inglés), y Zambia fue uno de los países prioritarios. Para entonces, un cóctel de medicamentos antirretrovirales que salvaba vidas había logrado frenar el SIDA en Estados Unidos y otros países de altos ingresos, pero los fármacos costaban decenas de miles de dólares y casi nadie en África podía acceder a ellos.

Eso es lo que Trump hopy condiciona a los minerales raros que reciba a cambio. La ayuda fue retaceada para que el VIH se hiciera nuevamente presente, y facilitara la negociación.

Stephanie Nolen

 

 

 

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.