El Miedo es el principal enemigo de la libertad. (Diego Lugano)

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Vencer el miedo cada día. Leí el reportaje que Ovación le hace a Diego Lugano. Referente por derecho propio del proceso deportivo que encabeza el maestro Tabárez, Lugano ha sido asumido un rol de liderazgo y visibilidad claro. El conflicto que se desarrollada entre la Mutual de Jugadores, AUF, Tenfield es por dinero. Claramente, una lucha reivindicativa más, donde se contraponen intereses poderosos pero con la singularidad que el statu quo instalado por primera vez en mucho tiempo es cuestionado con fuerza y con posibilidades de cambios interesantes.

Me pareció un mensaje singular el de Lugano, por supuesto que el concepto ya ha sido expuesto y dicho de diversas maneras en tiempos y lugares por teóricos del pensamiento pero que una síntesis de ese tipo emerja de un conflicto reivindicativo no deja de ser una señal de altísima madurez humana, cultural y política.

WALTER paginaBastaría contraponerle alguna declaración de Saravia o el “pato celeste” para acentuar el abismo conceptual entre una posición y otra.

En realidad tomé la frase solo como un disparador para irle poniendo palabras a eso tan presente por estos días, el miedo.

Viajaba la madrugada del viernes desde la Teja, un ómnibus, de los pocos que andan a esas horas cargó bastante público mayoritariamente joven. Me sorprendí muchísimo con esos jóvenes y conmigo. La primera sorpresa fue el contraste, perdí el hábito de andar por los barrios, mis actividades, hábitos y recorridos también contribuyen a esa segmentación social que tenemos tan marcada. Pero pude percibir claramente que una buena parte de nuestros relacionamientos hacen y acentúan el concepto de miedo, limitan nuestra libertad.

Los muchachos que “salían” a vivir la madrugada, contrastaban con el público adulto, vino en caja que compartían, avivadas a la hora de pagar el boleto, que obligó al conductor- expendedor a levantar la voz para que pagaran. Las respuestas entre divertidas y amenazantes, expresaban hasta “mirá que te robamos” en un velado confórmate con que te pagamos la mayoría. Las muchachas que iban con ellos compartían vino, lenguaje y la aceptación por indolencia, costumbre o resignación de diálogos marcadamente machistas y ofensivos que las colocaban en un lugar muy feo.

Somos una población envejecida, en los segmentos de la sociedad donde nos estamos “rejuveneciendo” más rápidamente es en los sectores más populares y en éstos justamente no estamos ganando la batalla cultural democrática y de izquierda. Esa “cultura de los barrios periféricos” con sus modismos, vestimenta y hábitos grupales primero nos “da miedo” antes de conmovernos o preocuparnos.

La violencia con que se ejercen simples actos cotidianos como viajar en ómnibus, conversar o divertirse se transforman en “muros” invisibles pero que nos hacen replegar.

Francamente ahí encuentro los espacios donde hemos sido derrotados. La sociedad del consumo, del hedonismo individual, de la satisfacción de cada necesidad, sea correcta o no sin contemplar al otro, si tuvo la penetración que nosotros, con nuestra cultura de izquierda, no logramos llegar.

Es clarísimo que esos muchachos son los grandes perjudicados, los postergados, a los que la sociedad los llena de anhelos pero que poco le permite. Por si fuera poco, la misma sociedad “les vende” los envases ideológicos para que nos “asusten” en lugar de conmovernos. Nos dan miedo, cuando deberían darnos rebeldía y rabia por su situación.

La gente mayor usa un dicho “el miedo no es zonzo”, haciendo alusión a que el miedo te previene o te pone en guardia, yo digo el miedo también es peligroso.

Todos los procesos donde las libertades fueron cercenadas, donde los espirales de violencia adquirieron un ritmo de vértigo con trágicas consecuencias conocidas, siempre, siempre, estuvieron precedidas de períodos de miedo e inseguridad colectivas previas.

Los sectores medios siempre son los “grandes clientes” del miedo. La más de una década frentista ha mejorado claramente índices de crecimiento con mejoras salariales importantes. Mejoras que en los sectores más bajos se perciben poco, en los medios bastante y en los sectores privilegiados han estado de parabienes. Son los sectores medios los grandes receptores del miedo, su movilidad económica, esa que los hace descender o ascender con cierto dinamismo según la realidad económica los condiciona grandemente, las crisis los radicalizan, los períodos de bonanza los hace más conservadores. Quizás por eso hoy estos embates de la “inseguridad”, la aparición pública de miradas religiosas o pseudo – religiosas que reivindiquen “muros” morales frente a los avances de las libertades van dirigidos exactamente allí, a los sectores medios.

Cada vez más voces, se animan y tratan de recortar derechos conquistados, esgrimen el miedo como mecanismo de convicción, ¿qué mejor que los muros para protegerse? Como recreación de la Edad Media, los castillos ofrecían seguridad frente al mundo circundante y hostil. El torrente democrático de interacción, tiene como símbolo a las plazas. Allí la gente se encuentra, se distrae, intercambia, baila, ríe y juega.

No me parece una mala dualidad oponerle el ejemplo civilizatorio y de interacción que ofrecen las plazas democráticas, a los muros conservadores, esos, que sin darnos cuenta construimos a veces nosotros mismos.

Por Walter Martinez
Columnista uruguayo

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