Senador Andrade desnuda la reforma jubilatoria

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Su intervención en Senado el 28 de diciembre  (con Video de su intervención en el Senado)

Creo que para cualquier legislador esta discusión es una de las más complejas y, por ende, apasionantes. De las consideraciones a las que lleguemos en el tratamiento de la reforma jubilatoria va a depender la suerte de cientos de miles de uruguayos. ¡No es otra cosa lo que estamos resolviendo!

La primera consideración, que es ineludible, es que estamos tratando un proyecto de reforma jubilatoria que no tiene punto de contacto con la promesa que se hizo en la campaña electoral por parte de la coalición que hoy nos gobierna. El presidente de la República actual no dejó lugar a dudas: se expresó con contundencia en el sentido de que lo que no se podía hacer, era cambiarle las reglas de juego al trabajador que estaba en actividad; lo que no se podía hacer era exigirle más años de edad para poder acceder al derecho jubilatorio; de haber una reforma jubilatoria ésta iba a abarcar a los nuevos trabajadores, a los que fueran a ingresar en el mercado laboral y, en todo caso, se iba a trabajar en una serie de estímulos para demorar el retiro, pero en ningún caso cambiar la posibilidad de acceso a la jubilación.

El proyecto de reforma jubilatoria que hoy propone Lacalle cambia las condiciones jubilatorias a todos los trabajadores hasta los 57 años de edad. Quiere decir que el grado de incumplimiento desde la promesa electoral a la propuesta de reforma jubilatoria fue flagrante y, hasta ahora, yo he encontrado que se le ha consultado en una sola entrevista acerca de por qué este incumplimiento. La respuesta que da el presidente de la República es de antología; ¡es de antología! Dice: Hice esa promesa sin tener los números. O sea, alguien que fue 20 años legislador y dos veces candidato a la presidencia, hace una promesa en un tema de extraordinaria sensibilidad, como es la seguridad social –sobre la posibilidad de acceder, o no, a una jubilación–, sin tener en cuenta los números; y no se le ha vuelto a preguntar sobre el tema.

Creo que este es un incumplimiento, aunque no el único, de las promesas electorales. Es un incumplimiento que no se puede atribuir a la pandemia. Del debate político que acá hemos mantenido sobre los tres años de rebajas de salario real, de los cuatro puntos por encima del 2019 en que está la economía, de la rebaja de las jubilaciones –que es parte de la reforma jubilatoria en curso, pero fuera de este proyecto de ley– que llevó a que los jubilados del Uruguay vieran deteriorar su capacidad de compra de manera sistemática y de los recortes en la inversión educativa, se interpreta que esos incumplimientos de promesas electorales tienen que ver con la pandemia que afectó al Uruguay y al drama que tuvieron que enfrentar los uruguayos durante el año 2020 y parte de 2021.

Acá estamos ante una propuesta de reforma jubilatoria cuyos efectos más importantes, no los únicos, se van a aplicar a partir de 2030. Entonces no hay forma de fundamentar que el incumplimiento de la campaña electoral tiene que ver con la pandemia.

En segundo lugar, hay un tema que se ha debatido poco, y hacemos la autocrítica porque creemos que es de los asuntos centrales: la reforma jubilatoria propuesta pone en riesgo la cobertura; ¡evidentemente pone en riesgo la cobertura! Los promotores de la reforma han intentado construir un relato que dice que la cobertura en el Uruguay nunca fue un problema. Sin embargo, el documento de la Comisión de Expertos en Seguridad Social –voy a citar la procedencia de cada dato para evitar falsas polémicas– votado por mayoría, dice con mucha claridad que la cobertura de las jubilaciones de mayores de 65 años, del año 2004, era 6,5 puntos menos de lo que es ahora. No solo era 6,5 puntos menos en el año 2004, sino que todas las proyecciones que existen –hay un trabajo de la Cepal de esos años, un documento del economista Lagomarsino y están las proyecciones del BPS–, no las creencias, establecían una situación dramática. No puedo coincidir con quienes sostuvieron en sala que la reforma del año 1996 no generó ningún impacto negativo. Cuando se trató el proyecto de flexibilización de las jubilaciones en el año 2008, se hizo sobre esta base.

Voy a citar un trabajo de la Cepal, insospechado de tener vínculos partidarios:

el 70 % de los trabajadores de la actividad privada no llegaba a alcanzar las condiciones que exigía la reforma establecida en el año 1996 para acceder a las jubilaciones. Esto es algo que se reconoce en la actual discusión. ¿Por qué no se vuelve a los 35 años de aportación? Si supuestamente es verdad esto que se dice por parte del miembro informante en cuanto a que el decil uno de menor ingreso tiene un 75 % de densidad de cotización. ¿Cómo se explica que uno de cada cinco trabajadores tenga que jubilarse por edad avanzada, esperando hasta los 66 años, si trabajamos con densidades de cotización que van desde el 75 % al 97 %, según los datos del Gobierno para proyectar las jubilaciones? ¿Cómo explicamos la realidad, no las proyecciones, de que sectores enteros de la actividad –trabajo doméstico, la industria de la construcción, restaurantes y hoteles– a gatas alcanzan un 46 % de densidad de cotización, según el Banco Mundial, el Cinve y las proyecciones actuariales del propio Banco de Previsión Social.

La reforma del 96 –que endureció las condiciones jubilatorias porque puso 35 años, subió la edad para la jubilación por edad avanzada a los 70 años y amplió a 15 años de aportes para acceder a ella– generó un escenario similar al que puede provocar esta reforma jubilatoria. ¿Se pone en riesgo la posibilidad de todos los trabajadores de acceder a su jubilación? ¡No! Se pone en riesgo la posibilidad de los trabajadores más pobres accedan a la jubilación. No hay duda de que los trabajadores que tienen más dificultades para poder concentrar, a lo largo de su carrera laboral, 30 años de aportes a la seguridad social. son los trabajadores más pobres; no hay que hacer ninguna proyección.

En el año 2011 un 27 % de los trabajadores tuvo alta por edad avanzada. En el año 2012, un 21 %; en el 2013, un 20 %; en el 2014, 20,4 %; en el 2015, 19 %. ¿Con qué cantidad de años aportados se han jubilado uno de cada cinco trabajadores en los últimos quince años? Con 25 o 26 años. Esa es la realidad que tenemos en los dos quintiles de ingresos más bajos, y a esos trabajadores hoy les decimos que ya no van a poder jubilarse con 25 años de aportes y 65 años de edad.

¡Estamos retornando al proyecto de 1996, que empuja a los trabajadores más pobres a jubilarse con cerca de 70 años! En el mejor de los casos, se jubilarían trabajando hasta esa edad –en el mejor de los casos–; y en el peor de los casos, sin trabajo. Y tendrán que esperar 24 meses o 36 meses sin trabajo para computar la edad que les permita acceder a una jubilación. ¿Puede ser justa una reforma jubilatoria que tiene como fuente de financiación postergar el acceso a la jubilación de los trabajadores más pobres, de los que tienen mayor dificultad?

Acá tengo el informe del Banco Mundial, no del Cuesta Duarte sino del Banco Mundial, y el del Cinve; todos coinciden en que este es un resultado de la reforma. El último informe de Cinve demuestra con contundencia –y no pudo ser rebatido– que la caída en la proyección de trabajadoras que se pudieran jubilar a los 65 años es de 14 puntos. ¡El diario del lunes lo tenemos hoy! ¿Cómo puede sostenerse que se está favoreciendo a los trabajadores más pobres, si justamente es a los trabajadores más pobres a quienes les estamos hipotecando la posibilidad de acceder a jubilarse?

Para llegar al 99 % de cobertura que expresa el informe en mayoría del Poder Ejecutivo hubo que tomar medidas: bajar de 35 a 30 los años de trabajo para poder acceder a la jubilación; ampliar la condición de edad avanzada, volviéndola a los 65 años de edad, con 25 años de aportes. También se estableció el cómputo de un hijo a la mujer, esta que había sido principalmente afectada por la reforma del 96, cuando se corrió la edad jubilatoria de 55 a 60 años, permitiendo que compute un año de aporte por cada hijo; se ensanchó a un año el derecho de seguro de desempleo a los mayores de 50 años; se estableció la posibilidad de que con 28 años de aportes y 58 años de edad los trabajadores que estuvieran desempleados pudieran acceder a la jubilación, con dos años de seguro de paro. Esto fue lo que mejoró la cobertura, y por eso hoy tenemos el 99 % de los trabajadores mayores de 65 años con acceso a la jubilación.

En el entorno de 100.000 uruguayos pudieron jubilarse. ¿Eso es gratis? ¡No, no es gratis! Ahora, ¿hubiera sido gratis tener a 100.000 personas mayores de 65 años sin derecho a la jubilación? ¿Cuáles habrían sido las alternativas? ¿Habría sido de justicia social? Se ha dicho por parte de varios senadores del Gobierno que acá está la madre del problema. Yo tengo que polemizar con esa idea, porque fíjense que no solamente teníamos un problema de cobertura, sino que también teníamos un problema gravísimo de suficiencia.

Después voy a hablar del año 2004, aunque muchas veces cuando hablamos del 2004 se dice: «Bueno, fue después de la crisis. ¿Qué quieren, después de la crisis?».

En el año 1999 la mitad de los jubilados del Uruguay tenía una jubilación menor a tres bases de prestaciones y contribuciones, ¡la mitad de los jubilados! En el año 2004 este número había trepado a dos tercios; dos tercios de los jubilados de este país estaban por debajo de tres bases de prestaciones y contribuciones. Este dato se redujo de manera sustantiva.

Entre los jubilados que estaban entre tres y seis bases de prestaciones y contribuciones, apenas había 85.000 en el 2004, cifra que creció a 255.000 en el año 2020. Habría sido mucho más económico para el BPS mantener las jubilaciones que existían en 1999 o en 2005. Lo mismo sucedió con la cantidad de jubilaciones mayores a 6 bases de prestaciones y contribuciones, que se duplicaron durante los quince años de gobierno del Frente Amplio. Entonces, no solo se amplió la cobertura a un 99 %, sino que, además, se mejoraron todas las jubilaciones, lo que es causa fundamental del descenso pronunciado de la pobreza en la tercera edad.

Asimismo, se pasó de 100.000 a 400.000 asignaciones familiares. ¿Eso fue gratis? No; no lo fue. ¿Eso generó un colapso en las finanzas del BPS? En 2004, según el boletín de rendición de cuentas del INE, el BPS precisaba un 4 % de asistencia financiera, pero esa asistencia financiera bajó a 2 % en 2019. Esta es la historia completa en términos de qué pasó con la seguridad social y con la discusión acerca de la cobertura de seguridad social.

La reforma actual pone en riesgo la cobertura. Tenemos el diario del lunes y nos ofrece una portada dura, ya que el 46 % de las mujeres no computan 30 años de trabajo a los 65 años de edad. Eso lo sabemos hoy; ya tenemos esa proyección. Por otra parte, tanto el proyecto de ley propuesto por el presidente de la República como el que llegó al Parlamento e, incluso, el que estamos tratando hoy, más allá de algún cambio, sube la edad al barrer. No es lo mismo llegar a los 65 años de edad trabajando en una planta frigorífica que en un puesto de trabajo que no tiene mayor exigencia física. Al día de hoy, un altísimo porcentaje de los trabajadores de la industria frigorífica, por ejemplo, debe jubilarse por discapacidad.

Esta reforma se aplicará en 2030 y el tiempo que se requiere para estudiar la cuestión epidemiológica de la salud laboral y poder diferenciar sectores, es de un año. Entonces, si efectivamente se pretende construir acuerdos, ¿tiene sentido no hacer esos estudios antes? ¿No hubo dos años de trabajo de la comisión para hacer una investigación potente a la hora de atender y dar certezas? Sin embargo, en las proyecciones macroeconómicas que se hacen no se incorpora el porcentaje de trabajadores que estaría en condiciones de jubilarse a los 60 años. ¡Es curioso!

En el proyecto de ley que ingresó al Parlamento había cuatro limitantes, y todavía quedan algunas. La primera era la definición de puestos de trabajo; no de sector de actividad, sino de puestos de trabajo; 20 años en un puesto de trabajo. La segunda era la de los últimos 8 años en ese puesto de trabajo. La tercera, que se debía tener entre 45 y 49 años de edad. En la industria de la construcción hay 346 puestos de trabajo identificados, que están agrupados en seis categorías. Me gustaría que alguien acá me demostrara cómo se hace para saber que la categoría 9 estaba en uno y no en otro puesto de trabajo, hace cinco o diez años. Quizás alguien sabe aplicar eso en la realidad, pero trabajé mucho en esa evaluación de tareas y lo dudo.

Claramente, esta es una reforma con contenidos sensibles que se vota de apuro, y como se vota de apuro, tendrá efectos nocivos. Se sube la edad al barrer sin tener en cuenta las ramas de actividad y sus complejidades ni la convocatoria al diálogo en las distintas ramas de actividad. Tampoco se tiene en cuenta otro aspecto que es sustantivo. Se habla mucho del aumento de la expectativa de vida, pero ese aumento no es parejo. No vive lo mismo el gurí que se crio en la Cachimba del Piojo, que no tuvo acceso a la salud, que pasó dificultades, estuvo mal papeado y sufrió violencia, que uno que no sufrió esas situaciones; no vive lo mismo, acá ni en ninguna parte del mundo. En la comisión se presentaron informes. Existen estudios de 363 ciudades, de 9 países distintos, con diferencias en la expectativa de vida de hasta 18 años.

Como demostramos hace un momento –con datos–, estamos empujando a los trabajadores más pobres a jubilarse cerca de los 60 años, y eso lo sabemos hoy. Los dos quintiles de más bajos ingresos son los que presentan –por escándalo– peores registros de historia laboral, en particular, las trabajadoras, y sobre todo las más pobres. En el proyecto de ley se plantea ahorrar en los trabajadores que quedan con incapacidad laboral para todo trabajo. No le contestaré yo al miembro informante, sino que voy a citar lo que dijo, con mucha claridad y hasta con crudeza, el doctor Saldain cuando estuvo en la comisión. Dijo: «tienen 20 puntos porcentuales más con la jubilación por incapacidad». «Esos 20 puntos porcentuales en dinero implican un 44 % más para el trabajador que queda en discapacidad total». Esas son las palabras de Saldain. Allí hay un cambio. Cada tanto hay un comentario sobre el proyecto de ley. Lo establece acá –por más que después se niegue en la última comparecencia– y lo establece también en el estudio que hace, por mayoría, la comisión de expertos, y si no es así alguien me va a tener que explicar a qué se refería el informe de la Comisión de Expertos en Seguridad Social cuando habla de la discapacidad y de la promoción de la rebaja a la discapacidad para evitar prácticas no deseables. ¿Cuáles son las prácticas no deseables? Se sospecha que el trabajador que se jubila por discapacidad lo elige, sin ningún estudio, sin ningún informe, a puro prejuicio. ¿Cómo se otorgan las jubilaciones por discapacidad en el Uruguay? Lo saben los senadores. Puede ser por un accidente o por una enfermedad grave. A la persona se le hace un peritaje, tiene que llevar dos años de historia laboral, se le hacen estudios y tratamiento de la patología hasta que lo estabilizan para que vaya a una junta médica que tiene tres posibilidades. Una es que el trabajador tenga más del 66 % de discapacidad pero tampoco le dan la jubilación y lo pasan a una comisión técnica; si tiene un 66 % o un 50 % se puede extender el subsidio transitorio; si tiene menos del 50 % de discapacidad le da el alta.

¡Eso es lo que pasa con la prestación! ¡Cualquiera que haya estado cerca de una rama muy expuesta a accidentes de trabajo lo sabe con claridad! ¿Cuántas veces hemos tenido que atender a trabajadores que vienen de la junta médica en condiciones precarias y tienen que rogar para que los reintegren? Después de tres años tienen que estar un año en actividad para que les vuelvan a hacer un examen. También en este aspecto hubo cambios durante el gobierno del Frente Amplio y estamos muy orgullosos. Flexibilizamos el acceso a las jubilaciones por discapacidad. ¡Lo hicimos! Porque antes si no tenían seis meses de corrido al momento de sufrir el accidente, no tenían jubilación por discapacidad. La persona no elige cuándo se accidenta. ¿Es o no es así?

También cambiamos los factores de ponderación para el caso del reintegro. ¿Cuánto de esto se discutió en la comisión? ¿Con qué profundidad debatimos un tema que abarca a una de cada cinco jubilaciones en el Uruguay, es decir, un 17 % o un 18 %? La Cepal estima que cerca de 20.000 personas se jubilaron gracias a esa flexibilización y me enorgullezco de eso. Tanto en lo que respecta a los baremos como al acceso a la prestación por discapacidad. Los informes de la Comisión de Expertos en Seguridad Social dan un dato contundente: las personas que se jubilan por discapacidad viven seis años menos que el resto. ¿Podemos sostener que se jubilan de bandidos? ¿No tendría que darnos al revés? ¿Es ahí donde queremos ahorrar? Tenemos problemas en la sustentabilidad económica, ¿pero queremos ahorrar con el trabajador que se accidentó, que no puede trabajar y que quedó discapacitado para todo trabajo? ¿En qué momento es ese el centro de una acción política sensata?

Pedimos que nos dijeran cuál era la diferencia de mantener el cómputo actual con respecto al otro, pero no se nos respondió. Estamos votando a oscuras. Les pedimos que nos dijeran cuánto estamos ahorrando en esto, pero nos dieron una proyección de cuánto se va a gastar en discapacidad. Esa no es la información que pedimos, pero eso pasó las tres veces que vinieron. Queremos el diálogo político pero, ¿es en esto en lo que vamos a ahorrar?¿En los trabajadores más pobres? Yo he estudiado durante años el tema de la discapacidad; no caigo hoy en esto. ¿Saben cuántas son las altas por discapacidad? ¿Saben cuántas de las altas por discapacidad pertenecen al quintil más bajo de ingresos? Por si no lo saben, es el 50 %. La mitad de los trabajadores que se jubila por discapacidad también pertenece a los sectores más pobres. ¿Qué puede tener de artiguista una medida que apunta en esta dirección?

También tengo un estudio de cuáles son las principales afecciones, por ejemplo osteomusculares, neoplastias y hay compañeros con cáncer. ¿Ahí estamos recortando en seguridad social? ¿Cómo podemos defender esto en un barrio y discutirlo con los vecinos? ¿La persona a la que le toca esto elige un partido político?

Nos llegó ayer la información sobre cuánto incide en las viudas el recorte del trabajador que muere. y nos parece más insólita la propuesta. Según la información que nos llegó anoche del Poder Ejecutivo, esto afecta apenas al 7 % de las viudas. ¡¿Nos metemos en un cambio normativo para dejar a trabajadoras que quedaron con su familia a cargo, en condiciones de dificultad, por solo el 7 %?! Un cambio que –si bien no está cuantificado, lo vamos a calcular– es insignificante en lo económico por una mujer que quedó sola al frente de la familia con los gurises, porque en lugar de poder cobrar la pensión vitalicia la va a tener por un año. ¡¿Qué tiene de solidaridad?! ¿Qué tiene de justa una reforma que tiene estos contenidos? ¡Es un problema político-partidario! ¿Acaso estamos razonando el contenido de una reforma que claramente tiene elementos que son regresivos? De lo contrario, que nos expliquen.

La reforma de la seguridad social, además, rebaja las jubilaciones. Es muy fácil demostrar cómo está la posibilidad latente de que se licúe el suplemento solidario. Si hubiéramos aplicado un suplemento solidario en el año 2005, un suplemento todavía más amplio que éste, que abarcara dos tercios de las jubilaciones más bajas, y si el ajuste fuera por IPC, ese suplemento hoy, dieciséis años después, no le tocaría a nadie porque, en ese entonces, teníamos dos tercios de jubilaciones entre una y tres BPC y hoy casi no tenemos jubilaciones entre una y tres BPC. ¡Es muy fácil! Ustedes me van a decir que justo elegí el período en el que más aumentaron las jubilaciones mínimas, pero es para poner un ejemplo muy gráfico. Sé que no se va a encontrar, en la historia del país, un período en donde haya aumentado de manera tan contundente las jubilaciones mínimas.

Entonces, te jubilás más tarde y te jubilás con menos; en algunos casos, con pérdidas de hasta el 38 %. Esto ha generado una polémica. Nosotros hemos intentado salvar esta polémica en condiciones idénticas para comparar. Repito, no me refiero a esta comparación, que trajo el Poder Ejecutivo, de densidades de cotización del 75 % al 97 %. Este es un país de pleno empleo, sin desocupación, sin trabajo informal, sin nada; no es el Uruguay. Esta densidad de cotización ¡no la refleja ningún estudio serio! Nosotros, en su momento, presentamos una iniciativa para que se mantenga una forma de cálculo espejo para condiciones idénticas y que al trabajador se le garantice lo que acá se dice que se le garantiza, en términos de que no solamente se posterga la edad jubilatoria, sino que además te jubilás con menos plata.

Hay dos elementos más a los que quiero referirme. El informe de Cinve es contundente.

La primera consideración refiere a que no estamos ante una reforma de la seguridad social. Otro gallo cantaría si estuviéramos ante una reforma de la seguridad social. Sería distinto. Creo que si a los trabajadores uruguayos –estoy convencido– se les dijera que hay que hacer un esfuerzo más para atender un drama de la seguridad social, los trabajadores pondrían el hombro. Lo hacen; hay sobrados ejemplos. Tenemos un sector de la actividad que aporta más seguridad social que el resto. Desde nuestro aporte cubrimos la odontología de los gurises; becas para los gurises que estudian, que logran llegar a la Universidad; también se cubren útiles escolares y préstamos para materiales. Tenemos un fondo para cubrir la cesantía del compañero que queda sin laburo. ¡Si vos tenés una contrapartida clara, si el proyecto de ley ponía arriba de la mesa una discusión acerca de cuánto vamos a ensanchar la atención de las personas en situación de discapacidad, del trabajador que queda desempleado, en cuánto vamos a multiplicar las políticas de primera infancia, sería otra la discusión porque se ampliría el perímetro!

¡La única explicación que hemos tenido respecto a la ausencia de una discusión de estas características es que no había tiempo! ¡¿Cómo no va a haber tiempo si el grueso de la reforma se va a aplicar dentro de veinte años?! Es para dar un debate profundo acerca de la seguridad social. ¡El otro costado, que es durísimo desde el punto de vista de la posibilidad de acuerdo, es que cuando estamos pidiendo estos sacrificios, estas exigencias, hasta veinte puntos menos al trabajador en situación de discapacidad, cuando le pedimos a las trabajadoras más pobres que se jubilen cerca de los setenta años –el resultado de la reforma–, cuando estamos pidiendo estos sacrificios, la reforma no le exige nada, ni un mínimo aporte, ni siquiera un aporte testimonial a los más poderosos del Uruguay! ¡Nada! ¡Ni un milímetro!

Se habló mucho de la reforma de 2008 y voy a citar fuentes como, por ejemplo, la Asesoría General en Seguridad Social en Comentarios de Seguridad Social N.º 92, de octubre de 2022. Dice: «Las pérdidas por exoneraciones en el 2008 pasaron a ser un tercio de lo que eran antes de la reforma tributaria […]» En el caso de la industria manufacturera, 164 millones de dólares más se recaudaron después de la reforma tributaria. Con respecto a la aportación social, en el mismo documento de la Asesoría General en Seguridad Social se expresa: «La aportación civil es la que presenta una mayor tasa promedio, lo cual podría deberse a que varios organismos públicos […]» y habla del descenso profundo en materia de aportación a la seguridad social. ¿Es todo lo que necesitamos? ¡No!

Con respecto al impuesto al patrimonio se exoneraron 745 millones de dólares en 2021. ¡¿No tiene nada para aportar?! Cuando estamos hablando de la seguridad social, de su cobertura, ¿no hay nada para aportar? Es el único tributo que exonera más de lo que aporta.

Por su parte, las exoneraciones del IRAE en 2021 alcanzaron los 821 millones de dólares. ¿No tienen nada para aportar a la seguridad social? ¿No hay posibilidad de dialogar y acordar, en la medida en que surge la reforma, que una parte, una cuarta parte de estas exoneraciones sean fuente de financiamiento? ¡Nada, ni un milímetro! En el mismo momento en que se le está exigiendo no a todos los trabajadores sino a los más pobres y en particular a las trabajadoras más pobres y más duro aún a los trabajadores en situación de discapacidad, se decide cerrar la puerta a una discusión más profunda acerca de cómo financiamos la seguridad social y qué seguridad social debemos tener. Es por eso que no hay acuerdo, no por otra cosa.

Voy a cerrar mi intervención con alguna consideración. Por ahí se dice que esta reforma quiebra privilegios, y que ellos no están para quebrar privilegios. Hay que bancar ese archivo, ¿no? Por el Decreto Ley n.º 14157, un sargento de 1.ª, que tenía como salario base $ 34.954 se jubilaba con $ 71.425. Esto lo dice la Comisión de Expertos en el informe en mayoría del Gobierno. Por su parte, un coronel que tenía como salario base $ 124.000 se jubilaba con $ 154.000. Cuando se votó la Ley n.º 19659, en el primer caso pasó de $ 34.000 a $ 29.000 y en el segundo de $ 124.000 a $ 105.000. ¡Qué soledad tuvimos para tratar estos privilegios sobre la caja militar cuando se discutieron en el Parlamento! Discutamos todos los privilegios, pero tengamos en cuenta los informes que hace el propio Gobierno acerca de los efectos de las leyes.

Se ha dicho por ahí que el Frente Amplio tiene una estrategia: que la ley la vote el Gobierno, que pague el costo político mientras nosotros balconeamos la situación. ¡Están equivocados! La estrategia del Frente Amplio es que no salga una ley profundamente antipopular, injusta, sin diálogo social y que liquida la cobertura de los trabajadores más pobres. Por lo tanto, vamos a denunciar los efectos de esta norma y a polemizar. ¡Quienes eligieron polemizar poco –hoy hace 47 días que entró el proyecto de ley al Parlamento, incluyendo el mundial y las fiestas– dieron un tiempo muy breve para votar un tema de tanta sensibilidad!  Lejos de la consigna artiguista: «Los más infelices serán los más privilegiados» se encuentra esta reforma jubilatoria. 

Fuente del Video https://elpopular.uy/

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