La Coalición Republicana no sacó provecho de los primeros meses del gobierno, atrapada en una actitud tautológica y de disputa que deja margen para mejorar, afirma Sofía Moure en el diario Ámbito. La pugna por los liderazgos desdibujó a una coalición que todavía debe afianzarse como oposición, y la unidad fue más un discurso que un logro en la Coalición Republicana, que enfrentó disputas internas y tensiones interpartidarias en momentos clave.
El mantener unidad y cohesión interna presentó más dificultades de las esperadas. Por el momento la Coalición Republicana sigue existiendo y alcanzó los 100 días como oposición con cierta coherencia a nivel parlamentario e, incluso, un triunfo importante en el escenario departamental, con la victoria en Salto en las elecciones de mayo. Esto, aunque los últimos tres meses largos no estuvieron exentos de tensión, cruces y dificultades para alcanzar acuerdos.
El Partido Nacional (PN), el Partido Colorado (PC), el Partido Independiente (PI) y CA han mostrado sus diferencias: la más reciente quedó en evidencia con la dificultad de acordar una propuesta en común al proyecto de reforma de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios (Cjppu) del gobierno. De hecho, CA ya no se considera integrante de la coalición,
Las tensiones interpartidarias también quedaron en primer plano con el trancazo en las designaciones de cargos públicos que demoró todo el proceso para elegir no solo los nombres de la lista, sino también qué empresa u organismo le tocaría a cada sector. Más adelante, con la estrategia electoral de cara a los comicios departamentales, hubo más desacuerdos que, igualmente, fueron dándose en otras situaciones menores de apoyo o rechazo a decisiones del gobierno.
No sin fundamento, desde el Frente Amplio advierten que «hay tres oposiciones». Para el Partido Independiente, la aprobación del Presupuesto fue “un error político, según expresó públicamente su dirigente Pablo Mieres. El debate parlamentario por el Presupuesto, además de las diferencias en la división del gasto, deja en evidencia las disputas entre los partidos y la pérdida de coordinación política entre sus referentes, que ya no se preocupan por ocultar el malestar que les provoca.
La discusión no solo configura las relaciones entre los partidos opositores, sino que también proyecta incertidumbre sobre la dinámica parlamentaria de acá en adelante y la capacidad de negociación del oficialismo. Para Mieres, el gobierno “logró dividir con facilidad a quienes debían controlar su gestión”.
En una entrevista con Radio Monte Carlo, Mieres sostuvo que quedó «sorprendido» ante el acompañamiento del Partido Nacional (PN) y parte del Partido Colorado (PC) al proyecto presentado proyecto presentado por el Frente Amplio. «En lugar de criticar fuertemente el proyecto, y decir que es muy malo y que no expresa bien lo que hay que hacer con el país, votaron en general sabiendo que esa es una verdadera señal política. Si el presupuesto es malo para el país, se rechaza en general y luego se votaran artículos a favor si así se decide», agregó.
Mieres recordó que en presupuestos anteriores, la oposición votó generalmente en contra y respaldó solo artículos, por ello consideró que en esta decisión de acompañar en general «hay un error político, una paradoja porque se promovió una coordinación parlamentaria de la coalición y a la semana votamos todos divididos». Sobre esto sentenció que la coalición arrancó con un traspié que «hay que corregir y explicar» al votante de ambos sectores.
En tanto, desde el oficialismo, el presidente de la Cámara de Representantes, Sebastián Valdomir, dijo que «la oposición voló por los aires» con la votación en general del proyecto de presupuesto por parte de la «coalición coordinada» entre el PN, el PC e independientes, y esto termina siendo «algo muy pesado». En declaraciones al programa Nada que perder, señaló que “tienen dificultades para pararse en la cancha”, y marcó en ese sentido «un antes y un después» la interpelación al ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, en el Senado en agosto pasado.
“Hubo una necesidad de cambiar de chip”, reflexionó. “Hay algunos sectores que de alguna forma están en esa lógica de trancar y discutir cada una de las iniciativas que el gobierno manda al Parlamento”, señaló, y citó como ejemplo el caso del sector del senador colorado Andrés Ojeda.
El proyecto de Presupuesto sumó, en la Cámara de Diputados, 84 votos a favor y 14 en contra, al contar con el apoyo del Frente Amplio, del Partido Nacional y Cabildo Abierto. La mayoría del Partido Colorado y los dos diputados de Identidad Soberana votaron en contra.
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