Perú se incorpora al Escudo de las Américas de Trump y refuerza su alianza en seguridad con Estados Unidos. Eso desata tensión con China por la influencia en la región, que responde públicamente. Keiko Fujimori da fuertes señales de haberse sumado con armas y bagajes a la política de EEUU para la región, mientras Perú mantiene una marcada dependencia comercial y logística con China. El nuevo gobierno no da indicios de que eso vaya a cambiar.
Keiko Fujimori señaló que, para Perú, el ingreso al Escudo de las Américas es fundamental porque “relanza el trabajo en conjunto de ambos países” y negó que la alianza pueda amenazar la soberanía nacional. “Sobre el ingreso de tropas extranjeras hay una ley específica en la Constitución. Debe pedirse un permiso especial al Congreso, eso se va a mantener. La soberanía del Perú está intacta, aquí lo que vamos a recuperar es el orden, la tranquilidad y la paz para todos los peruanos. Por eso agradecemos la presencia del secretario Rubio para anunciar que el Perú formará parte del Escudo de las Américas”, dijo.
No solo eso. Keiko nombro canciller de su gobierno a quien fue funcionario durante 15 años de la embajada de EEUU en Lima, Carlos Espá, que no pertenece al servicio diplomático. A esto se suma el protagonismo de Bernie Navarro, embajador de Estados Unidos en Perú. Durante las últimas elecciones presidenciales, actuó como veedor y presionó al Gobierno de José María Balcázar para aprobar la compra de aviones de combate a Estados Unidos.
Marco Rubio finalizó en Perú una gira por tres países latinoamericanos plena de ditirambos. Al presidente de Colombia Abelardo de la
Espriella, le anunció que se abría una “época dorada” en la relación bilateral. Ante el presidente Daniel Noboa, elogió a Ecuador como el socio “más agresivo” en el impulso del gobierno de Trump a la lucha contra el narcotráfico.
Y a Keiko, Rubio la definió como una defensora de los intereses de EEUU en la región, como si más que presidenta fuese embajadora. Rubio sostuvo que “cuando ven a una lideresa que ha prometido enfrentar a la criminalidad transnacional, van a ayudarla. No solo por amistad, sino porque es una amenaza directa a los Estados Unidos. Por más de veinte años, ignoramos a la región, pero ahora vamos a darle prioridad al Hemisferio, y no será una prioridad retórica o simbólica”.
La visita a Perú de Marco Rubio estuvo precedida por una columna de opinión suya en El Comercio el martes 8. Allí confirmó que Perú será aceptado como parte del «Escudo de las Américas». Esto es parte, puntualizó, de la estrategia regional de Estados Unidos contra la criminalidad en el hemisferio. En sus palabras, Estados Unidos está «sincronizando esfuerzos para proteger a nuestro hemisferio de las amenazas transnacionales y regionales, recibiendo al Perú –que ahora es un importante aliado extra-OTAN– en el Escudo de las Américas».
En sus palabras, no hay esfuerzo alguno en diferenciar esta política de la de la Seguridad Nacional que hace medio siglo asoló el continente que ahora dicen que volverán a tomar en cuenta. Y la mención de la OTAN se hizo porque se entendió que procedía sin dar indicios de por qué, lo cual no augura paz y concordia.
Sobre el nuevo gobierno peruano, Rubio destacó en su columna que tiene «gran expectativa de trabajar con el nuevo gobierno de Fujimori», y expresó su intención de proyectar hacia el futuro los 200 años de historia compartida entre Perú y Estados Unidos.
También se inmiscuyó Rubio en los asuntos internos de Perú. Cuestionó las inversiones chinas, afirmando que los proyectos respaldados por el Partido Comunista Chino pasan por alto los marcos legales peruanos y representan riesgos para la transparencia y la seguridad de los datos, en referencia al litigio entre Cosco y el Estado peruano por el control regulatorio del puerto de Chancay.
La Embajada de China en Lima respondió rápidamente, con dureza, en forma pública y tocando varios temas. Rechazó los señalamientos y sostuvo que sus inversiones son transparentes y cumplen la legislación. Con una serie de mensajes en redes sociales apenas horas después de conocerse la columna de Rubio y sin esperar por canales diplomáticos formales, China afirmó que «América Latina no es el patio trasero de nadie».
Con esa frase como centro de su respuesta, la embajada defendió la relación de Beijing con los países de la región. La misión diplomática sostuvo que «China nunca ha actuado con cálculos geopolíticos, nunca ha interferido en los asuntos internos de otros países y nunca ha exigido a otros países que tomen partido o elijan un bando».
Sobre las acusaciones de opacidad y riesgos de seguridad de datos, la embajada afirmó que la inversión china en Perú «es transparente y conforme a la ley», citando una cartera de 30.000 millones de dólares que, según la delegación diplomática, trae oportunidades de desarrollo, empleo, ingresos fiscales, superávit comercial y reservas internacionales, sin generar deuda. También remarcó que las inversiones y operaciones de todos los países en Perú deben estar bajo la jurisdicción del Estado peruano — un mensaje indirecto sobre el litigio de Chancay. Esto refiere a un litigio entre la naviera estatal Cosco (dueña del megapuerto de Chancay, con una inversión de 1.300 millones de dólares) y el Estado peruano, que busca fiscalizar sus tarifas portuarias.
La respuesta china no se limitó a la defensa: también cuestionó a Estados Unidos. La embajada señaló que los peruanos con pasaporte ordinario pueden visitar China sin visa y quedarse 30 días por comercio, turismo o visitas familiares, y preguntó por qué, en cambio, los peruanos que solicitan visa para otro país (en referencia a EE.UU.) deben someterse a controles rigurosos e incluso enfrentar amenazas de cancelación de visas para toda su familia.
Según South China Morning Post, Fujimori —quien asumió el cargo en julio— ha buscado el respaldo de Washington en seguridad, pero sin descuidar el comercio con China, que compra entre el 35% y el 38% de las exportaciones peruanas. El intercambio dejó a Perú en una posición delicada, equilibrando su principal socio de seguridad (EE.UU.) con su principal socio comercial (China), sin que hasta el momento se conozca una decisión peruana de modificar el proyecto de Chancay.
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