La descomposición del mundo unipolar y sus increíbles personajes

Tiempo de lectura: 14 minutos

 

Lic. Fernando Britos V. 

Es frecuente escuchar que el mundo se está inclinando a la derecha y que las democracias liberales están perdiendo terreno y capacidad para contener la aparición o perpetuación de violentos políticos ultraderechistas, fascistas y nazistas reciclados, muchos aunque no todos, con rasgos que la psicología engloba en la llamada tríada oscura de la personalidad. 

La comparación parece retrotraer al mundo a la primera mitad del siglo pasado, especialmente a las décadas comprendidas entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, con el ascenso del nazifascismo y la mayor catástrofe de la humanidad con muchas decenas de millones de muertos y una destrucción terrible. 

Todo indica que la decadencia del mundo unipolar con los Estados Unidos como amo universal desde hace poco más de 30 años, conlleva no solo guerras permanentes, destrucción del medio ambiente y hambrunas y genocidios sino el riesgo inminente de una guerra que esta vez marcaría el fin de la humanidad. 

El grado descomposición de las sociedades cuyos dirigentes muestran rasgos inocultables de trastornos de personalidad, altamente peligrosos cuando se combinan con el poder militar y la voracidad de los complejos empresariales y sus valedores trillonarios, llega a extremos con pocos antecedentes históricos. 

Sin perjuicio de que las patologías no son equiparables y no todos tienen el mismo poder, el rasgo común que une a los más peligrosos, como Donald Trump o Benjamin Netanyahu, con los vasallos imitadores como Milei, Bukele, De la Espriella o Bolsonaro, es la tríada oscura de su personalidad: narcisismo maligno, mentirosa manipulación e insensible o cruel psicopatía.

Como bien señala el Prof. Jeffrey D. Sachs, un crítico informado del presidente de su país, Donald Trump, el personaje es, al mismo tiempo, efecto y causa de una situación muy preocupante de la sociedad estadounidense. 

Sachs es un economista y no precisamente un hombre de izquierda y reconoce que los presidentes estadounidenses de los últimos treinta o cuarenta años le disgustan pero que dos de ellos han padecido o padecen demencia: Biden en el último bienio de su mandato y Trump francamente y agravándose en su segundo periodo presidencial desde febrero del 2025 a la fecha con una demencia frontotemporal. 

En la demencia frontotemporal, hay partes de los lóbulos cerebrales que se deterioran. Las personas con demencia frontotemporal presentan cambios de personalidad. Pueden actuar de maneras socialmente inapropiadas y pueden ser impulsivos o mostrar indiferencia ante los sentimientos de otras personas. Otras pierden la capacidad de usar o entender el lenguaje, lo que Sachs destaca por la incapacidad creciente de Trump para encontrar las palabras adecuadas y, como señala el economista, para contradecirse entre el principio y el final de una misma frase. 

Más allá de la demencia frontotemporal, el miedo, el odio y la violencia que son emociones básicas de la tríada oscura se derraman en las sociedades actuales con efectos complejos y muy variados pero que, en todo caso, van acompañados por la normalización de dichas emociones básicas, la indiferencia y/o la capacidad de indignarse pero no de prevenir. 

Basta con mirar el escenario de un pequeño país como el nuestro cuando suceden crímenes abominables que provocan conmoción, reflexión y movilización, imprescindibles, hasta que se apagan como la bengala lanzada en un estadio que causó lesiones gravísimas o hasta que cicatrizan las heridas de una víctima inocente. 

Es verdad que debemos actuar sobre nuestra realidad pero también hay que observar lo que sucede en otros países donde el miedo, el odio y la

violencia adquieren expresiones tan brutales como en el nuestro o una indiferencia aún mayor que la que impera entre nosotros. Por cierto que esta observación no debe servir para concluir que “no estamos tan mal” sino para anticiparnos en la prevención y la denuncia de la violencia y el odio que suelen aparecer primero como descalificación, como justificación o banalización de crímenes o como cortinas de humo para eludir responsabilidades en acciones puntuales. 

Laura E. Loomer, nacida en Arizona el 21 de mayo de 1993, es una activista política de extrema derecha estrechamente vinculada al presidente estadounidense Donald Trump aunque no figura como contratada en el equipo del mandatario. Es hija de un matrimonio judío estadounidense, un reumatólogo y una nurse, que se separaron cuando ella tenía doce años. Refiriéndose a sus antecedentes familiares ha dicho que su hogar era un medio muy violento, sobre todo porque un hermano menor padecía una enfermedad mental. 

Cuando sus padres se separaron pasó a vivir en un internado y asistió durante un semestre a un college en Massachusetts pero lo abandonó porque dijo que la perseguían porque era “muy conservadora”. 

Ella se describe a si misma como una nacionalista pro blanca, racista y orgullosa islamófoba. También se ha hecho pasar como periodista y tiene una audición semanal en una plataforma estadounidense fundada en el año 2013. Se dice que tiene un millón y medio de seguidores pero ese dato puede ser parte de la mentira sistemática que es una de las características que la han definido porque las granjas de bots suelen inflar esas cifras. 

Después de unos estudios muy irregulares y posiblemente también mentidos dice tener un título en periodismo radial obtenido en Florida donde suele residir. Mientras estudiaba en la Barry University se dedicó a hacer grabaciones a escondidas de sus profesores y los acusó de ser partidarios del Estado Islámico (ISIS) por lo que fue sancionada. 

De hecho ha trabajado para los principales grupos de extrema derecha como por ejemplo Project Veritas que desde el 2010 se dedica a

producir videos engañosos, imágenes manipuladas para chantajear o desprestigiar y también a realizar operativos para descalificar a medios de comunicación convencionales. 

También trabajó con Pamela Geller, una bloguera antimusulmana de extrema derecha que fue la responsable de promover la versión de que Barack Obama había nacido en Kenia y era musulmán. Rebel News, un sitio canadiense de ultraderechista, también le dio trabajo, para promover noticias falsas y desinformación con versiones amañadas. Asimismo trabajó con Alex Jones, un fascista dedicado a promover teorías conspiranoicas (Infowars) que son una de las especialidades de Loomer. 

Precozmente se dedicó a provocaciones. De este modo, en el 2015 se hizo pasar como simpatizante de Hillary Clinton e intentó entregar dinero a colaboradores de esta ante una cámara oculta para acusarlos de recibir financiación ilegal. 

En noviembre de 2016, en oportunidad de las elecciones presidenciales, se presentó en un circuito electoral disfrazada con una burkha afgana, haciéndose pasar por Huma Abedin, una política estadounidense que era jefa del equipo de campaña de Hillary Clinton. 

En los años siguientes siguió protagonizando escándalos y provocaciones antimusulmanas. Interrumpió una obra de teatro (Julio César de Shakespeare) acusando a la compañía The Public Theater de Nueva York de atacar a la derecha con su puesta en escena. En realidad, el escándalo la hizo ganar una recompensa de mil dólares ofrecida por un empresario de ultraderecha a quien interrumpiese la obra. También promovió una colecta por la que consiguió más de 12.000 dólares de 241 donantes lo que le permitió pagar la multa que le impusieron y embolsar una buena suma. 

Como todas sus actividades produjeron una cantidad enorme de mensajes de odio, mentiras y difamación, sus cuentas de Facebook, Instagram y Twitter fueron canceladas. Sin embargo, apenas Elon Musk compró Twitter fue rehabilitada en X. Sus credenciales periodísticas han

sido revocadas reiteradamente porque las utilizó para producir escándalos, interrumpir oradores e infiltrarse en reuniones. 

Ha sido una promotora dedicada de teorías conspiranoicas la mayoría de las cuales son relatos de supuestas tramas clandestinas del gobierno para cometer asesinatos e invasiones yihadistas. 

En el año 2019, convenció a un grupo de individuos, presuntamente indocumentados, para invadir la casa de la política del Partido Demócrata Nancy Pelosi. Los invasores supuestamente protestaban por las políticas migratorias de Pelosi. 

Unos días después se trepó al estrado durante la Marcha de las Mujeres, en Washington D.C., interrumpió la oratoria y produjo una gritería acusando a la organización de ser nazi. 

En su rally de provocaciones, saltó el muro de la residencia privada del Gobernador de California (el Demócrata G. Newsom) junto con otros sujetos disfrazados con sarapes, sombreros mexicanos y mostachos de utilería, en una supuesta protesta contra los inmigrantes mexicanos. Fueron detenidos por la policía y liberados pocas horas después por lo que la patota armó una pelea en un restaurante mexicano en el centro de Sacramento y la televisó en directo. 

Para ella Donald Trump es el hombre más importante del mundo y “el mejor presidente de la historia”. Siempre se la ha visto junto al magnate en su residencia de MaraLago y en el año 2023 este pensó en contratarla para su campaña presidencial pero no lo hizo porque sus consejeros desaconsejaron hacerlo temiendo que el perfil violento de la Loomer perjudicara al candidato. De todos modos, aunque oficiosamente, ha estado permanentemente junto a Trump. 

La política convencional no es lo de ella. Dos veces se presentó como candidata del Partido Republicano en el Estado de la Florida y en ambas oportunidades resultó derrotada.

En el año 2024 estuvo plenamente dedicada a la campaña presidencial de Trump quien la llevó consigo a Filadelfia para el debate que mantuvo con Kamala Harris. En esa oportunidad aprovechó para manifestar que los atentados del 11/9/2001 contra las Torres Gemelas eran un “trabajo interno” cuya responsabilidad era de políticos estadounidenses. 

Loomer fue decisiva para que Trump apoyara abiertamente en sus discursos de campaña a varias teorías conspiranoicas, como por ejemplo que Kamala Harris ocultaba sus ancestros negros y que los haitianos caníbales se comían los gatos de su vecindarios en Ohio. Por su parte, Loomer dijo que como Kamala Harris era hindú, si llegaba a la Casa Blanca esta pasaría a oler a curry y las comunicaciones oficiales se harían por call centers. Más adelante veremos que Laura Loomer es obsesiva en atribuir olores a las personas que denigra públicamente. 

En materia de difamación y descalificación nunca se anduvo con chiquitas. De este modo, días antes de la elección presidencial dijo que el abogado Robert F. Kennedy Jr., ferviente partidario de Trump, difusor de teorías conspiranoicas y activista anti vacunas, no era un buen contribuyente a la campaña de Trump por su pasado en el Partido Demócrata. En este caso, el magnate no le hizo caso a su arpía y Kennedy es el actual y muy controvertido Secretario de Salud del gobierno trumpista. 

Desde que Trump asumió su segundo periodo presidencial en febrero del 2025, la influencia de Laura Loomer se ha vuelto enorme, demencial. Se ha erigido en una especie de arpía guardiana del magnate, controla a todas las personas del entorno y del gobierno y señala públicamente a quienes considera ineficientes, poco leales o vinculados al Partido Demócrata, como traidores. Lo asombroso es que Trump ha seguido de inmediato sus indicaciones y ha despedido sin miramientos a decenas de funcionarios y a muchos colaboradores cercanos de vieja data. 

Entre sus denuncias depuradoras incluyó a media docena de altos funcionarios de Seguridad Nacional que acusó de infiltrados. La endeble democracia estadounidense está puesta en cuestión por la violencia y la

fascistización de la que Loomer es una de las más notorias promotoras. Ella misma se describe como la McCarthy de Trump, rememorando al senador ultra derechista y anti comunista Joseph McCarthy que desde 1947 a 1957, cuando murió, dirigió una caza de brujas con listas negras, delaciones, cientos de destituciones y exilios. Los observadores dicen que los ataques de Loomer son totalmente desproporcionados ante las presuntas ofensas de sus víctimas pero Trump sigue su consejo incluso en política internacional. 

Las delaciones de su consejera oficiosa han generado un verbo en la jerga gubernamental estadounidense: “loomear”, es decir ser delatado y fulminantemente destituido sin el menor derecho al pataleo. Una lista breve de los defenestrados más importantes es como sigue: 

Adam Schleifer, Fiscal Adjunto de los Estados Unidos, fue destituido una hora después de que Loomer lo denunciara públicamente el 28/3/2025. El 2/4/2025, Loomer se reunió en privado con el Presidente en el Despacho Oval y dijo que había acusado a varios funcionarios por presunta falta de compromiso. 

Por ejemplo dijo que el abogado Alex Nelson Wong, un alto funcionario que Trump había designado personalmente tres meses antes, era “ese chino que trabaja en Seguridad Nacional por cuenta del Partido Comunista Chino” por lo que debía ser destituido. Además agregó que Wong había sido, en el 2012, asesor de un político del Partido Republicano que se enfrentó a Trump por la candidatura presidencial en las internas del partido. Completó su denuncia diciendo que la esposa de Wong había sido oficinista de una jurista designada por Barack Obama que había participado en el procesamiento de los asaltantes del Capitolio del 6 de enero. Trump lo destituyó el 1/5/2025 sin darle la menor explicación. 

En la misma reunión Loomer señaló a una media docena de altos cargos del Consejo Nacional de Seguridad, incluyendo al Director de la NSA (agencia nacional de seguridad), a su suplente, a la Directora de Organizaciones Internacionales, al general de la Fuerza Aérea que

también integraba la NSA. Todos fueron destituidos por una presunta deslealtad a Trump, desde luego sin mediar investigación alguna. 

También fueron destituidos sin miramientos el Director de Asuntos Legislativos y el Director de Tecnología y Seguridad Nacional. Este último trataba de evitar que los chips de alta tecnología de la IA fueran exportados a los Emiratos Árabes Unidos pero los emiratíes habían ofrecido 2.000 millones de dólares a la empresa de criptomonedas de Trump, World Liberty, si la exportación se concretaba, así que el funcionario recibió su patada en el trasero y el negocio se concretó. 

En abril del 2025, el ejecutivo principal del Centro Global de Salud de la CIA (agencia central de inteligencia) fue despedido después de ser denunciado por Loomer. En mayo del año pasado, Trump retiró la propuesta para designar a la Dra, Janette Nelsheiwat como Cirujana General de los Estados Unidos (un alto cargo en salud pública) después que Loomer la denunció públicamente por apoyar la vacunación y por falsear sus credenciales profesionales. 

En julio del 2025, Laura Loomer se vanaglorió de la destitución de una jurista del Departamento de Justicia. El 25 del mismo mes una consejera general de la NSA fue destituida fulminantemente después que Loomer retuiteara un artículo de prensa que la criticaba. 

El 29 de julio fue destituido el Dr. Vinay Prasad, un hematólogo y oncólogo estadounidense, que era Director del Centro de Evaluación Biológica e Investigación de los EUA, a pesar de que el Secretario de Salud (el demente ya citado Robert F. Kennedy Jr.) se oponía al despido del científico. 

El 30 de julio terminó ese mes de extraordinarias purgas cuando el Secretario del Ejército (subordinado a Hegseth) ordenó rescindir el contrato del experto en ciberseguridad de la Academia Militar. Todos habían sido denunciados por Loomer porque habían trabajado bajo la presidencia de Biden.

En agosto Loomer fue a entrevistarse con el Secretario de Guerra (antes de Defensa) Pete Hegseth para plantearle la depuración de funcionarios desleales que revistaban en su cartera. Ese mismo mes, la arpía se atribuyó la destitución fulminante de un oficial de prensa del Departamento de Estado, un estadounidense de origen iraní, acusándolo de yihadista y musulmán. Después declaró que había muchos funcionarios de origen iraní que debían ser erradicados. 

Ese mismo mes de agosto del año pasado, Laura Loomer criticó al ejército por haber emitido un mensaje conmemorando el décimo tercer aniversario de un gesto heroico del capitán Florent Groberg, que había recibido la Medalla de Honor del Congreso (la más alta condecoración militar) porque derribó a un individuo cargado de explosivos en Afganistán y salvó la vida de los soldados que formaban su patrulla. 

Loomer dijo que era increíble que el Ejército no hubiera encontrado un soldado republicano y nacido en los Estados Unidos para condecorarlo. Groberg había nacido en Francia de padre estadounidense y madre argelina pero se naturalizó en el 2001 y sirvió durante muchos años en Afganistán. Loomer había descubierto que Groberg, ya retirado, había hablado a favor de Hillary Clinton en el 2016. La actitud de la arpía provocó controversias y nuevo agravios por parte de ella que dijo que en el Ejército había quien quería debilitar a su Comandante en Jefe, el Presidente Trump. 

En agosto del 2025, el Departamento de Estado suspendió un puñado de visas para ingresar al país que habían sido otorgadas a niños gazatíes para que pudieran recibir atención médica en los EUA. Loomer dijo que había hablado con Marco Rubio para eliminar esas visas y evitar que los gazatíes enloquecieran y mataran estadounidenses por cuenta de Hamas. 

Loomer se anotó otras hazañas como impedir el nombramiento de altos funcionarios porque con su empresa de averiguaciones había comprobado que en el pasado hicieron aportes al Partido Demócrata. También consiguió que se levantaran las sanciones que se habían

impuesto a un dirigente bosnio refugiado acusado de corrupción y de violación de los acuerdos de paz en su país. 

Después del asesinato del activista derechista Charlie Kirk, en setiembre del 2025, Loomer dijo que las personas transgénero eran una amenaza para la seguridad nacional. Julie Curlee, una analista transgénero de la CIA dijo que fue despedida porque Loomer la acusó públicamente de ser partidaria de Biden y de odiar a Trump, como siempre sin la más mínima evidencia. 

En marzo de este año, Loomer se encontraba en Nueva Delhi, participando en el Cónclave India Hoy. En esa oportunidad fue criticada por sus manifestaciones anti hindúes e islamofóbicas y provocó duros enfrentamientos. 

Loomer también es venenosa para sus copartidarios. El 28 de agosto pasado se hizo responsable de la deportación por el ICE del comentarista británico Milo Yiannopoulos. Este personaje es un islamófobo de extrema derecha que se opone al feminismo y a la justicia social. Era el editor de una página Web derechista en los EUA. 

Para terminar haremos un florilegio abreviado de algunas de las campañas de desinformación, versiones falsas y provocaciones promovidas por Laura Loomer en los últimos tiempos. 

Esta “influencer” se mueve en una zona gris exenta de regulaciones y aunque ha enfrentado juicios y denuncias ha salido por lo general bien librada, obteniendo aportes sustanciales de empresarios y fuentes oscuras no reveladas. Se ha dedicado sistemáticamente a promover versiones falsas acerca de los tiroteos en establecimientos de enseñanza de su país. Generalmente manifiesta que esos crímenes son montajes islamistas. Frecuentemente acusó sin prueba alguna a “izquierdistas terroristas”, a personas transgénero o al Partido Demócrata por diversos crímenes. 

Sus acusaciones lanzan excrementos en las más diversas direcciones y con motivos muchas veces delirantes. En el 2023, por ejemplo, acusó a

la esposa de un aspirante Republicano a la candidatura presidencial de magnificar la seriedad de un cáncer de mama para favorecer la campaña de su esposo. 

Después del ataque de Hamas del 7/10/2023, Loomer junto con otros “influencers” promovió el relato falso de que el 13 de octubre sería el día de la yihad mundial lo que provocó muchos crímenes contra personas musulmanas en todos los EUA. 

Por ejemplo, en Detroit, un casero de 71 años apuñaló a un niño de 8 años cuando intentaba asesinar a su madre musulmana que le alquilaba un apartamento. Asimismo atribuyó los accidentes automovilísticos que se produjeron en esa fecha al “terrorismo islámico” y acusó a la policía de ocultar esa información. En su campaña de miedo y odio sostuvo que las tormentas y otros fenómenos climáticos eran producidos por terroristas musulmanes. 

Loomer fue parte fundamental de la campaña que hizo Trump en el 2024 en Carolina del Norte, acusando a sus oponentes de provocar huracanes y de beneficiarse con los trabajos posteriores de rescate y reparación. En julio de ese año Loomer tuiteó que el Presidente Biden estaba agonizando y se preparaba su sepelio. En setiembre difundió el bolazo ya citado de los 20.000 haitianos que se comían los gatos en Ohio. 

El 28 de julio del año pasado hubo un tiroteo en Manhattan en el que murieron varias personas. Loomer dijo que el “asesino de policías” era un partidario del Alcalde Mamdani y dijo que él estaba inspirando una generación de islamistas asesinos de policías. El oficial de policía asesinado en ese tiroteo era un inmigrante musulmán proveniente de Bangla Desh. 

En octubre del 2025 dijo que el Pentágono iba a habilitar una base militar de Qatar en los EUA. “Nunca pensé que los Republicanos financiarían a los musulmanes para establecerse en suelo americano de modo que pudieran asesinar estadounidenses”. Hegseth tuvo que salir a desmentirla.

Su islamofobia y sus campañas de odio hacen palidecer las del más fanático propagandista nazi del Tercer Reich, Julius Streicher, que fue ahorcado en Nuremberg en 1946. Permanentemente exhorta a los ciudadanos blancos a armarse para repeler ataques terroristas en los EUA. Se ha declarado enemiga jurada del Alcalde de Nueva York, Zoran Mamdani, y promueve que sea acusado de terrorismo para que Trump lo destituya. 

Cuando las embarcaciones con migrantes africanos naufragan en el Mediterráneo, Loomer festeja porque apoya la llamada teoría del reemplazo, por la que los derechistas europeos sostienen que los migrantes conquistarán Europa y expulsarán a los blancos. 

El fanatismo delirante de Loomer llega a ser paradojal porque se manifiesta en su apoyo a organizaciones neonazis que según dice son nacionalistas. De este modo se ha enfrentado con la Bnai Brith de los EUA, la organización sionista que pretende combatir al antisemitismo, porque ha criticado a Christian Identity , que ella apoya y que sostiene que solamente los arios (alemanes, escandinavos y celtas), son los únicos herederos de los antiguos hebreos y por lo tanto son “el pueblo elegido” por Dios. 

El racismo de Loomer está especialmente enfocado contra los afroestadounidenses, en particular contra las mujeres negras que ocupan cargos electivos o son funcionarias de alto nivel, a las que acusa de “oler a pollo frito y marihuana”. 

Una de las víctimas de Loomer ha sido Ilhan Omar, una ciudadana estadounidense de origen somalí que ha sido la primera mujer musulmana electa a la Cámara de Representantes desde 2017. Las descalificaciones oscilan entre llamarla “perra negra” hasta decir que sus familiares “duermen en cavernas y tienen sexo con cabras”. 

Después del fallecimiento de la parlamentaria negra texana Sheila Jackson Lee, en el 2024, Loomer dijo que era “una perra del gueto” del más bajo cociente intelectual del Congreso y que odiaba a los EUA.

Debería haber trabajado como cocinera en un restaurante de pollo frito al estilo sureño, que Loomer asocia con los afroestadounidenses. 

En relación con la pandemia de COVID 19, empezó restándole importancia, después dijo haberse enfermado y pidió que rezaran por ella y finalmente se transformó en fanática anti vacunas. En cuanto al Papa León XIV ha dicho que es un títere marxista como su antecesor Francisco. Cuando el Sínodo de Obispos estadounidenses condenó las políticas migratorias de Trump, Loomer volvió a calificar al Papa como marxista y dijo que la Iglesia Católica trabajaba para destruir a su país. 

Loomer ha dicho que quienes no votan a Trump odian a los Estados Unidos y asegura que el Partido Demócrata quiere que los judíos sean barridos de la faz de la tierra. En relación con la propuesta del fanático derechista Tim Pool, que sugirió a Trump elaborar listas de integrantes del Partido Demócrata para meter en prisión. Por su parte Loomer dijo que en realidad esa gente debía ser ejecutada por traición. 

Como puede verse el fanatismo de Laura Loomer no ha recibido la condena que merecería por una sociedad estadounidense que se muestra vacilante y temerosa ante semejantes exabruptos. Pocos signos de tensión y descomposición pueden ser tan evidentes. Claro que existen fuerzas capaces de oponerse a la tensión fascistizante y antidemocrática del trumpismo pero sus manifestaciones no parecen indicar que estén a la altura del desafío que están enfrentando.

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.