Una mirada al abismo del pasado y su actualidad 

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A continuación una versión condensada de la entrevista que el filósofo británico Nikil Mukerji mantuvo con el médico e investigador Edzard Ernst para la revista estadounidense Skeptical Inquirer, el pasado 10 de julio del corriente año. Publicada bajo el título “A Skeptic Looks into the Abyss of the Past”. 

La entrevista apareció originalmente en la revista alemana Der Skeptiker y tiene que ver con el lanzamiento del último libro del Dr. Ernst, titulado Ein Fraülein aus guten Hause. Im Schattem des Dritten Reich (jmb Verlag, Hannover, 2026) (Una muchacha de buena familia. A la sombra del Tercer Reich). El libro todavía no ha sido traducido a otros idiomas. 

El Dr. Edzard Ernst cuenta la historia de su madre Erika, nacida en Silesia en 1911. En 1945, escapó de Breslau, soportando temperaturas de 20 grados bajo cero. Después de la guerra gestionó en Baviera un gran sanatorio, así como la problemática cercanía familiar con su tío abuelo Hans Jüttner (1894-1965) que había sido general de las Waffen SS. 

Nikil Mukerji, el filósofo integrante del Grupo Alemán de Escépticos, le preguntó al autor acerca de porqué su madre creyó en la inocencia de su tío hasta el final y también porqué en el último piso del sanatorio bávaro este había ocultado una filial de la HIAG (la asociación de ayuda mutua de los antiguos miembros de las Waffen SS). Asimismo sobre la forma en que la historia de una familia alemana puede contribuir, hoy en día, a una mejor comprensión de los fenómenos sociales y políticos en un momento en que las ideas fascistas resurgen en Europa y en el mundo. 

Nikil Mukerji (NM) – En la introducción de este nuevo libro usted refiere las razones por las que se decidió a escribirlo. Es un libro muy personal y a diferencia de sus trabajos anteriores sobre la medicina nazi, no es un trabajo académico.

Edzard Ernst (EE) – Pasé buena parte de mi vida tomando distancia de Alemania y de mi propia familia. Amaba y reverenciaba a mi madre pero poco después de su muerte me mudé a Viena y después a Inglaterra dondé adopté la ciudadanía británica. Entonces me sentía cada vez menos vinculado a Alemania, lo que seguramente tenía que ver con el hecho que parte de mis investigaciones se referían al Tercer Reich. Después del Brexit volví a recuperar mi ciudadanía alemana, no por pangermanismo sino por considerarme europeo. Otra razón decisiva fue que mi madre me dejó unas memorias que llegaron a mi poder hace dos años. Cuando las leí me di cuenta que su historia podía tener un significado más amplio, especialmente en relación con el resurgimiento del pensamiento de extrema derecha tanto en Alemania como en otras partes. Dudé durante muchos meses porque sabía que publicar un libro sobre mi propia familia no sería fácil; finalmente dejé de lado mis dudas y lo hice. 

Autoprotección mediante la “ignorancia voluntaria” 

NM – ¿Qué puede aportar la historia de una joven mujer, primero escéptica, después conformista y finalmente desilusionada, como advertencia para la actualidad? 

EE – La vida de mi madre, su desarrollo y sus acciones pueden mostrar que fácil puede ser, aún para una persona totalmente decente, ser arrastrada en el torrente de las ideas fascistas y seguir a la multitud. También muestra lo que los psicólogos denominan “ignorancia voluntaria”. Este mecanismo de defensa permitió que millones de alemanes evitaran activamente las informaciones perturbadoras para protegerse de la vergüenza, la culpa y el cuestionamiento de sus propias acciones. Esto no es simple ignorancia sino un rechazo activo al conocimiento. Como científico tengo claro este fenómeno y también sé muy bien que los análisis científicos pueden alcanzar sus límites. Nada es más poderosamente convincente que la experiencia vivida. Debo agregar que aún cuando mi libro relata una historia familiar, también da cuenta de detalles históricos, en algunos casos, poco conocidos. La historia personal pretende marcar el camino por el que muchos aspectos de la historia alemana deben ser científicamente revisados.

NM – El título del libro no menciona el nombre de su madre pero la describe como una joven mujer de buena familia y al hacerlo ubica a millones de alemanes de su generación. 

EE – El título del libro quedó establecido mucho antes de que hubiera escrito el primer renglón del texto. Para mi era importante aclarar desde un principio que los actores de este drama eran gente completamente normal y que los hechos, por ende, no eran excepcionales. Sucedieron en Alemania, de un modo u otro, miles de veces. Espero que esto no disminuya la significación del libro sino que la aumente. 

NM – Su abuelo, Hugo Tillich “Tillie”, fue un pacifista declarado que aún siendo director de una escuela se negó a afiliarse al partido nazi. Erika, por lo tanto, creció con una formación claramente anti nazi. ¿Cómo explica que, sin embargo, se haya permitido, al menos por un tiempo, dejarse persuadir por sus tíos, Hans y Erich, en el sentido de que “Alemania estaba en el rumbo correcto”? 

EE – Creo que Tillie le proporcionó una sólida formación que más tarde pudo retomar pero había también influencias externas que, al menos temporalmente, fueron más poderosas; las mismas no provenían probable y solamente de esos dos tíos. Después de todo, la totalidad de Alemania estaba envuelta en una especie de “Hitlermanía”. ¿Cómo podría haber escapado de eso una mujer joven e inexperiente? 

El tío Hans: cercanía y culpa 

NM – Su tío abuelo, Hans Jüttner, es la figura más enigmática del libro. Fue un alto funcionario de las SS y hay una foto de él estrechándose las manos con Adolf Hitler. Al mismo tiempo, en el memorial de su madre, era “un hombre minuciosamente honesto y decente” y un “tío muy querido y un gran tío abuelo”. Usted lo conoció personalmente ¿qué vio en él? ¿cómo cambió su percepción? ¿hay encuentros concretos, escenas o conversaciones que resulten diferentes ahora de lo que eran entonces?

EE – En el libro hay fotos de él conmigo que era un niño pequeño. Desde el punto de vista de un niño era un viejo tío bondadoso, exactamente como mi madre lo describe. Lo mucho que estaba escondido en el abismo detrás de esa imagen es para mi, hoy en día, algo completamente misterioso. 

NM – Su madre se negó, hasta el final, a dudar de la inocencia de Hans. Usted escribió “ella creía en la bondad de la gente durante toda su vida”. ¿Cómo evalúa ese rasgo de su carácter? ¿Es algo que puede entender como hijo y aceptar como persona o es una falla moral? 

EE – Interesante pregunta. Había momentos en que me irritaba. Mi madre desapareció hace muchos años pero me habría gustado haber hablado más con ella acerca de eso. Desde el momento en que esto ya no es posible, ahora veo ese rasgo de su carácter bajo una luz mucho más positiva. Para ser honesto: admiro la habilidad de ella para ver lo bueno en otras personas y desearía haber heredado más de ella. 

NM – En el libro se describe una escena impactante. Marga, la esposa de Hans, moribunda advirtió a Erika en 1943 acerca del nacionalsocialismo y le preguntó al efecto si querría ver a Hans “ahorcado o fusilado”. Esa fue una muy clara advertencia proveniente de su círculo más cercano. ¿Alguna vez recordó su madre este episodio o el olvido de esa advertencia se volvió parte de un constructo protector? 

EE – Erika hablaba a menudo de Marga y la reverenciaba. Creo que las palabras de Marga fueron un punto de inflexión para ella luego del cual vio más críticamente al régimen nazi. Después de la guerra, cuando nuestra familia debió convencerse de que Hans era inocente, la advertencia de Marga ya no encajaba en la narrativa. Sin embargo, Erika la citó en sus memorias. Para mi, esto simplemente muestra que el concepto de inocencia en un general de las Waffen SS no puede ser coherente (es decir, no se puede ser general de las SS e inocente).

Tío Hans: el perpetrador de escritorio 

NM – El 4 de marzo de 1948, durante los procedimientos de desnazificación, su tío abuelo Hans fue clasificado como delincuente mayor y sentenciado a diez años en un campo de trabajo. Más tarde fue liberado. ¿Cómo fue el proceso? ¿Cómo se produjo la acusación y cómo fue liberado? ¿Qué dice la investigación histórica actual sobre todo eso? 

EE – En las apelaciones que se produjeron en 1949, él no fue indultado sino que se le sentenció a cuatro años de prisión y como se consideró que ya los había cumplido fue liberado. Desde la perspectiva actual de los historiadores aún la condena inicial a diez años fue demasiado leniente. Era un perpetrador de escritorio pero muy importante. La sentencia aún más leve, a cuatro años, en la apelación de 1949, corresponde al espíritu de la época (Guerra Fría) y se repitió en cientos de casos similares. Había un claro deseo de disminuir la culpa colectiva de los alemanes y de reincorporar a los perpetradores nazis al mercado laboral. Según lo veían en esa época, muchos de ellos tenían talentos considerables y en Alemania se había desatado una especie de frenesí laboral que, por un lado, produjo el milagro económico y, por otro, hizo posible desviar la atención del pasado vergonzoso. 

NM – En el funeral de Hans, en 1965, el antiguo funcionario del partido nazi Karl Cerff, pronunció una alocución fúnebre ante el saludo de quienes presentaban armas. Usted escribió que un “estremecimiento helado” corrió por el espinazo de los familiares. ¿Qué pensaba en ese momento? ¿Qué sabía entonces sobre el orador? 

EE – Recuerdo que mi madre y mi abuela estaban espantadas. Yo tenía 16 años entonces y todo el asunto me parecía embarazoso y más bien bizarro. ¿Quienes eran las figuras que presentaban armas, que desde mi perspectiva parecían casi ridículas? No los conocía pero presumía que eran personas con las que no quería tener nada que ver.

El juicio de Eichmann 

NM – Hans fue testigo de cargo en el juicio de Eichmann. ¿Cómo se llegó a eso? ¿Què papel jugó su testimonio? ¿Cómo experimentó los acontecimientos que entonces se televisaron? 

EE – Es un asunto un tanto complicado. Poco antes del fin de la guerra, Hans rechazó un traslado de prisioneros de un campo de concentración que habían sido condenados a trabajos forzados. Se quejó formalmente 

por las condiciones devastadoras del traslado y recibió una comunicación escrita que eso no era de su responsabilidad sino que era únicamente de Eichmann. Ese testimonio y la evidencia escrita fueron extremadamente importantes para refutar la defensa de Eichmann en el sentido de que él solamente acataba órdenes. Es dudoso que Eichmann pudiese haber sido condenado a muerte sin esos documentos. El agravio moral por el traslado corresponde a la interpretación del propio Hans y después de la guerra esto le favoreció para obtener una condena leve. Hoy en día los historiadores ven el asunto de otro modo y señalan que su oposición al traslado fue una decisión para favorecer el esfuerzo de guerra porque esas marchas de la muerte de miles de prisioneros obstruían las carreteras y obstaculizaban la retirada de la Wehrmacht. En la época del juicio de Eichmann yo entendía poco de esto. La impresión que me quedó es la del nerviosismo con que mi familia seguía las trasmisiones. 

Lugares del pasado 

El edificio del sanatorio en Bad Neuenahr del que sus padres se hicieron cargo después de la guerra era el sanatorio del Dr. Rosenberg, “arianizado” y luego devuelto a Rosenberg quien lo vendió a sus padres. Su infancia se desarrolló allí, en un edificio que había pertenecido a judíos que fueron asesinados por los nazis. ¿Cuando comprendió que tipo de lugar era ese? 

EE – Afortunadamente, los Rosenberg pudieron escapar a Londres y no fueron asesinados por los nazis. El pasado que el edificio había tenido no estaba claro para nosotros que éramos niños.

NM – Usted describió a Bad Tölz como “un lugar de peregrinaje para viejos nazis”. Después de divorciarse su madre desarrolló su vida laboral allí, con el tío Hans el nazi como un socio silencioso y con ubna sucursal de la HIAG (Hilfsgemeinschaft auf Gegenseitigkeit der Angehörigen der ehemaligen Waffen-SS) bajo el techo del negocio familiar. ¿Qué sentimiento tiene ahora al ver retrospectivamente ese lugar? 

EE – Pensar en Hans y sus “viejos camaradas” me enfurece y me avergüenza en igual medida. Hans nos había convencido a todos – y tal vez a sí mismo – que él no tenía culpa, que las Waffen SS habían sido parte de la Wehrmacht regular y que nunca habían estado involucradas en crímenes de guerra. Hoy en día es indiscutible que esto no era verdad. Por mi parte recuerdo mi juventud en Tölz con sentimientos positivos. Después de todo, completé mi “Abitur” allí (el Abitur es el diploma de la enseñanza secundaria superior que habilita para ingresar a la Universidad) y viví mi etapa de adolescencia rebelde con mucha música y diversión. Que el lugar estuviera lleno de viejos nazis ocasionalmente no nos divertía pero en aquella época no nos afectaba. 

NM – En 1962 casi hubo un escándalo: los transportistas del seguro de salud amenazaron con dejar de enviar pacientes al sanatorio porque Hans dirigía una filial de la HIAG en el edificio. Su madre disolvió la sociedad y le compró su parte al tío a un alto costo. ¿Fue una decisión de negocios por parte de ella o fue también un momento en que cayó en la cuenta de algo acerca de Hans que de otro modo habría reprimido? 

EE – Los transportistas del seguro de salud no sabían nada de las actividades del HIAG sino que Hans había sido reconocido por un paciente y, hasta donde yo sé, esa fue la única razón para la amenaza de una suspensión de envíos. La decisión de Erika de disolver la sociedad probablemente no fue muy difícil porque no tenía alternativa. Como empresaria debía dejar de lado cualquier otra consideración. 

Ciencia y humanidad

NM – Como médico y científico usted ha trabajado por décadas basándose en las evidencias y en el escepticismo sistemático. Este libro parece seguir un enfoque completamente diferente: empatía hacia su madre y, al mismo tiempo, un rigor indoblegable acerca de los hechos. Puedo imaginarme que esto fue una profunda prueba humana. La comunidad de los escépticos le conoce sobre todo como un destacado científico. ¿Desde este nuevo libro, qué se aprende sobre usted como persona? 

EE – Lo de profunda prueba humana es una buena caracterización. La comunidad debería saber que los clisés raramente captan a la persona en su totalidad. 

NM – Usted cita repetidamente lo que sostiene su madre en sus memorias, especialmente en los peores momentos. “La indignación moral no era utilizable”. Esta lacónica frase se sustenta sola. ¿Trató de trasladar las entonaciones de su madre o las colocó deliberadamente junto a sus propias reflexiones? 

EE – Si. Traté de dejarla hablar por sí misma en los momentos decisivos. Es por eso que siempre cito sus expresiones concretas. Creo que la cita a la que se ha referido ahora refleja muy bien su desempeño ante los monstruosos hechos del Tercer Reich. Erika era entonces una joven madre, su esposo servía como médico en el frente y ella sola debía sobrellevar enormes responsabilidades. Su desamparo y soledad deben haber sido inimaginables. Más tarde, como exitosa y confiada empresaria, tal vez podría haber intervenido. ¿Quien sabe? 

Honestidad intelectual – no solo en ciencia 

NM – Por décadas usted ha sido el crítico más destacado de la medicina alternativa pero en los años recientes ha publicado principalmente sobre la medicina nazi (por ejemplo Hitler’s female physicians, 2025) y ahora esta historia familiar. ¿Ha experimentado esta tendencia como una discontinuidad de sus trabajos anteriores o como una extensión lógica de los mismos? ¿Hay una línea no expresada entre la crítica a la homeopatía y la medicina nazi?

EE – Tal vez exista realmente esa línea: el común denominador podría ser la honestidad o mi obsesión con la objetividad. Lo que es verdad debe seguir siendo verdad y – si es suficientemente importante – también hay que decirlo en voz alta. Tal como le dije antes, dudé durante un tiempo prolongado acerca de si debía ir tan lejos como para examinar críticamente a mi propia familia y publicar el resultado. El libro muestra como se produjo mi decisión. 

Una advertencia a los vivientes 

NM – En el capítulo final escribió “cuando la gente en los Estados Unidos de hoy es aprisionada y maltratada simplemente porque parecen extranjeros… esto es fascismo”. Esta es una afirmación impactante. ¿Qué le preocupa cuando piensa en la situación actual? 

EE – Mi preocupación por Alemania facilitó mi decisión para escribir el libro. Lo que sucedió al mismo tiempo en los Estados Unidos, y para mi en forma inesperada, aceleró mucho mi trabajo. 

NM – En un capítulo central del libro se refiere implícitamente a la conocida tesis de la “ineptitud para el duelo”, la represión colectiva dde los alemanes de la posguerra, el lanzarse a un frenesí laboral y al milagro económico. ¿Está viendo esta pauta como reiterada en la actualidad, por ejemplo, en la respuesta ante los éxitos electorales de AfD (Alternative für Deutschland el partido ultraderechista) como un encogimiento resignado de hombros o como una aceptación de la retórica de la “remigración” (expulsar a los inmigrantes a sus países de origen) o los ataques a instituciones judías? 

EE – Probablemente todos estamos equipados con la habilidad para evitar las verdades desagradables. Con ese propósito, tenemos una serie completa de mecanismos que pueden ser activados, de a uno o en conjunto, dependiendo de la situación. Los recuerdos desagradables son inconscientemente expulsados de la consciencia. Los hechos problemáticos son invariablemente ignorados aunque objetivamente existan. Aún los impulsos no bienvenidos son atribuidos a los demás de

modo que no tengan que ser experimentados como propios. Los conflictos internos son canalizados por sendas socialmente aceptables. 

Los próximos proyectos del Dr. Ernst 

NM – Actualmente está trabajando en otro libro. Esta vez será sobre las manifestaciones modernas de la ideología de Hitler. Considerando el trasfondo de su historia familiar es comprensible que este tópico sea personalmente importante para usted. ¿Qué quiere conseguir con este nuevo libro? 

EE – Si es importante pero antes pienso publicar este año mi libro The Leopard Lily Project (El proyecto de la lila leopardo) con Springer .En él me refiero, por primera vez en forma completa, al proyecto de Himmler para utilizar un vegetal para que millones de personas se volvieran estériles en los territorios del Este ocupados por los nazis. De este modo podrían ser explotados como esclavos y morirían sin reproducirse. Mi proyecto sobre las manifestaciones modernas del hitlerismo todavía está en etapas primarias. Será un análisis, en inglés, que examina la extensión con que estamos normalizando nuevamente ideologías temibles. Esto sucede lentamente y sin que sea demasiado notable. En el caso de mi madre, su médico de familia en Breslau, el Dr. Kurt Hauptmann, desapareció repentinamente sin dejar rastros. Hoy en día estamos viendo paralelismos alarmantes, informes acerca de agentes federales estadounidenses que detienen individuos sin motivos legales, un documentado aumento de ataques a instituciones judías en Gran Bretaña y políticos alemanes de AfD discutiendo abiertamente estrategias de “remigración”. 

Lic. Fernando Britos V

 

REFERENCIAS 

Arendt, H. (1963) Eichmann in Jerusalem: A report on the Banality of Evil. Nueva York, Viking Press. 

Ernst, E. (2025) Hitler’s Female Physicians. Women Docgors During the Third Reich and Their Crimes Against Humanity. Cham Springer Nature, Suiza.

Ernst, E. (2026 a) Ein Fraülein aus guten Hause – Im Schatten des Dritten Reichs. Hannover, jmb Verlag. 

Ernst, E. (2026 b) Entmenschlichte Medizin: Österreichs Ärtze imm Nationalsozialismus ( Medicina deshumanizada: doctores austríacos bajo el nacionalsocialismo) Berlin/Heidelberg Springer. 

V, L. Soraperra, I,, Leib, M, et al. (2023) Ignorance by Choice: A meta analytic review underlying motives of willful ignorance and its consequences. Psychological Bulletin 149 (9-10), 611-635. 

Nota Bene : los subtítulos fueron establecidos por el entrevistador.

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