Van más de 100 días de gobierno de la coalición multicolor, una pandemia de por medio, la economía reprimida, una sociedad cada vez más pobre, los espectáculos culturales suspendidos por efecto del Covid 19, cada vez más violencia y los políticos de la oposición durmiendo la siesta, la siesta más larga.
Señoras y señoras no se duerman, actúen, parte de la ciudadanía los votó para que sean incisivos, proactivos, para que investiguen y pidan explicaciones como también lo hicieron quienes hoy ostentan el poder en el gobierno, cuando el Frente Amplio lo fue durante 15 años. Cuántos llamados a sala, cuántas interpelaciones al Ministro del Interior, al Ministro de Economía, a la Ministra
de Desarrollo Social, decenas de veces interpelados, decenas de comisiones investigadoras, hasta la renuncia de un vicepresidente por mucho menos de lo que hoy ocurre, ex ministros procesados, etc.
Entiendo que son cosas distintas, pero todo tiene un límite. El límite es dar garantías a la ciudadanía, garantizar las libertades y los derechos expresadas en la Constitución de la República, en Convenciones internacionales, respetar la democracia.
No vale hacer política en las redes sociales solamente. La cancha está en el parlamento, en los lugares donde la oposición está en el poder, es ahí donde se juega el partido, donde pueden ejercer los mecanismos para solicitar las explicaciones correspondientes de un accionar insólito, y podríamos agregar escandaloso, poco apropiado para los cargos que ostentan.
Todos sabemos que el poder, mal gestionado, corrompe. No es novedad, pero tampoco la pavada. Lo que estamos viviendo merece explicaciones, merece un cambio de rumbo, merece respeto, merece honestidad instucional, merece una reacción política frente a los múltiples escándalos de orden político y social.
El aumento de los femicidios no es un efecto colateral de la pandemia, de la llamada cuarentena por este nuevo virus que azota al mundo entero, es una situación que se vive desde hace décadas, así como las rapiñas y homicidios en medio de las rapiñas. Décadas en las cuales la sociedad se viene degradando poco a poco. Mucho antes de la existencia de un gobierno frenteamplista. Los valores se han perdido en algunos segmentos de la sociedad. Para ellos la vida ya no es un valor y te matan por dos pesos. Cualquier sociólogo o analista político lo puede explicar.
Cambiar no es fácil, modificar conductas tampoco, pero deben interpelar, conocer en profundidad qué pasó, por qué actuaron así, investigar, salir de la zona de confort y moverse. El pueblo necesita respuestas, se las estamos pidiendo.
La pandemia no pasó y no va a pasar tan rápidamente, así que vamos a tener que acostumbrarnos a esta nueva forma de vivir, con lo bueno y lo malo que conlleva, con las emociones a flor de piel, pero empezando a despertar del letargo.
Es hora de despertar. La siesta más larga terminó.
Por Lic. Daniela Yelpo
Licenciada en Relaciones Internacionales.
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