Como justificar la enorme contradicción de la saturación automotora con una degradada movilidad social. Simultáneamente se promete un mayor y mejor usufructo del territorio y se admite el crecimiento de la cantidad vehicular, amparada por la libre importación y la energía eléctrica, alternativa a la de combustibles fósiles.
Cuestión de Derechos
El derecho a la movilidad, solo discutido entre transportes colectivos y privados se analiza sin
integrar el de accesibilidad al espacio público con igual mismo rango. Este anulado hasta para cruzar una simple calle urbana en procura de un destino físico.
Las restricciones de uso espacial remiten al nivel de suelo y subterráneo mientras en diversos países la circulación sobre nivel se acrecienta mediante probadas tecnologías vehiculares. Hemos reseñado desde hace años algunas soluciones de las cuales hoy se han instalado incluso en países cercanos como Brasil. ¿Qué vivencia urbana se puede tener viajando bajo tierra o corriendo para cambiar de transporte?
¿Alguien puede creer que el aumento vehículos colectivos, cada vez mas grandes junto a privados satisfaga una mejor circulación para todos ellos? ¿Que una mera conexión intermodal sea eficiente en nodos alejados de los sitios de salida y llegada de usuarios?
Daños colaterales
No es verdad que “los eléctricos” inducidos por la transición energética evite dañar el ambiente sin prever que las baterías, mas temprano que tarde, seràn residuos muy difíciles de reciclar.
Conclusiones
Sobran argumentos para exigir una evaluación y ratificación de conveniencia sistémica para estas propuestas intervenciones y actividades en nuestra vida sobre el planeta y también a la flora y fauna. Y hacerla transparente y pública como es de toda obligación para un gobierno democrático.
Arquitecto ® Luis Fabre
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