China orienta las relaciones con Rusia

Tiempo de lectura: 4 minutos

El comunicado final de la reunión del más alto nivel sino-rusa no tiene novedades, sino reiteraciones. Una vez más, China insiste, ahora con la firma de Rusia, que “las partes señalan que las relaciones entre ambos países si bien no son una alianza político-militar similar a las alianzas establecidas durante la Guerra Fría, son superiores a esta forma de interacción interestatal; no tienen un carácter de bloque y confrontación, y no están dirigidas contra terceros países”.

De esto se entiende que China no apoyará con armas la guerra rusa en Ucrania; lo viene diciendo desde el Tratado de Buena Vecindad que firmaron en 2001 y tuvo su clara razón de ser trece y catorce años después, cuando Rusia anexó Crimea. Ese tiempo transcurrido ofrece la perspectiva del tiempo en la política exterior china, y casi una década después se reitera. En 2001, Xi era secretario del PCCh de la provincia de Zhejiang, donde su estilo político novedoso y atractivo llamó la atención, y además se ganó reputación de luchador contra la corrupción. Eso lo llevó en marzo de 2007 a ser nombrado secretario del PCCh en Shanghai, reemplazando a Chen Liangyu, destituído por corrupción. Las líneas de renovación política, que él definió como “fortalecer la nación, elevar el nivel de vida de la población y acabar con la corrupción en los distintos niveles gubernamentales” encuentran su desarrollo y continuidad en éste su excepcional tercera presidencia.

Sin pretender ser sinólogo, se entiende que lo que planteó Xi al aterrizar en Moscú para su visita https://www.laondadigital.uy/archivos/70058 apunta a reivindicar valores en los que coincide con Occidente y la Otan respecto a Ucrania: “el orden mundial se basa en el derecho internacional, China está lista para defender resueltamente el orden internacional centrado en la ONU, y vigilar el orden mundial basado en el derecho internacional”.

No es la China que EEUU quisiera estar enfrentando, como tampoco puede estar EEUU pletórico ante esta China que logra por su intermediación que dos enemigos acérrimos de Medio Oriente, Araba Saudita e Iran, reestablezcan las relaciones diplomáticas que rompieron en 2016. Arabia Saudita es hasta ahora el mayor comprador de armas del mundo, el 36% de ellas de EEUU, en el marco de su pugna con Irán. Que ahora apunta a no ser. El hecho fue un torpedo bajo la línea de flotación de la política exterior que plantea el nuevo gobierno de Israel en su derechización y belicosidad extrema, pero también que el estilo chino de política exterior logra apaciguar conflictos, y –por lo menos, por ahora– no se beneficia de encenderlos, en contradicción con Washington.

La “amistad sin límites” de China y Rusia es una definición con atractivo publicitario, y es de pensar que más para el Kremlin que para Zhongnanhai —empezar a acostumbrarse: es la sede del gobierno y el Partido Comunista Chino, está al oeste de la Ciudad Prohibida y significa lagos o mares centrales del sur, pues contiene dos dentro del predio. En esa amistad hay un comercio, favorable a China en tanto es el 18% del comercio total de Rusia, mientras China sólo le compra 2%. Más importante es el contenideo estratégico de ese comercio: Rusia exporta recursos naturales (gas, petróleo, carbón), y las exportaciones de China son en buena medida productos manufacturados, como maquinaria y productos electrónicos. Rusia depende abrumadoramente de la economía china más avanzada para las importaciones de tecnología, desde semiconductores a telecomunicaciones.

Los fuertes lazos militares han crecido junto con esta camaradería retórica desde el primer ejercicio militar conjunto chino-ruso realizado en 2005. Desde 2012, las dos partes han participado en entrenamientos cada vez más ambiciosos y frecuentes, incluidos ejercicios navales en los mares de China Oriental y Meridional de China y ejercicios conjuntos con terceros, como Irán, Sudáfrica y miembros de la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO), una agrupación de estados liderada por China. A fines de 2021, China y Rusia ocuparon los titulares al realizar su primer ejercicio naval conjunto en el Pacífico occidental, durante el cual sus barcos navegaron a través de vías fluviales clave alrededor de Japón.

La determinación de Beijing de mantener lazos con Moscú es en parte práctica. Los líderes chinos quieren mantener de su lado a su vecino con armas nucleares y antiguo rival mientras miran hacia una intensa competencia a largo plazo con Estados Unidos. Pero la alineación de China con Rusia no es sólo una cuestión de realpolitik. Beijing ve a Moscú como su socio más importante en el proyecto más amplio de alterar un orden global que percibe como sesgado injustamente hacia Occidente. En este orden, de acuerdo con la línea china y rusa, Estados Unidos y sus aliados establecieron las reglas a su favor, definiendo lo que significa ser una democracia y respetar los derechos humanos, mientras retienen el poder de aislar y castigar a los actores por no mantener esos estándares. Beijing y Moscú pretenden en cambio buscar un orden multipolar “más justo” que tenga mejor en cuenta las opiniones y los intereses de los países en desarrollo.

Sin duda, estas aspiraciones revisionistas resuenan en el Sur global, como expresa hoy la política exterior de Lula https://www.laondadigital.uy/archivos/70112, e incluso en algunos sectores del mundo desarrollado. Washington y sus aliados deberían reconocer que China y Rusia están canalizando un descontento real con el orden internacional existente en muchas partes del mundo.

Esto, sin desmedro de que la designación de Putin por parte de Xi como un aliado clave en el impulso de un mundo menos centrado en Occidente ha retrasado de hecho a Beijing en el logro de sus objetivos. La asociación de China con una Rusia revanchista solo ha llamado más la atención sobre su propia postura agresiva hacia Taiwan. La percepción de un eje chino-ruso que se endurece, a su vez, ha reforzado los lazos entre los aliados y socios de Estados Unidos. Edyo, con la salvedad de que la alineación chino-rusa ha demostrado ser mucho más amenazante para el orden liderado por Estados Unidos en su concepción que en su funcionamiento.

 

 

(Síganos en TwitterFacebook)
INGRESE AQUÍ POR MÁS CONTENIDOS EN PORTADA

Las notas aquí firmadas reflejan exclusivamente la opinión de los autores.