Según el análisis de la CEPAL, el TPP presenta oportunidades y algunos riesgos para los países de la región que participan de él.
Una de las principales oportunidades es la posibilidad de acumular origen entre los 12 países miembros. Por ejemplo, en el TPP un productor chileno de vestuario podría teóricamente incorporar sin límites algodón peruano en las prendas que exporta a Estados Unidos. Además, Chile, México y Perú mejorarán el acceso de sus productos agrícolas a mercados altamente protegidos en ese sector, como Japón, Canadá y Malasia.
Entre los posibles riesgos está un eventual aumento del precio de los medicamentos debido a las mayores dificultades para el ingreso de versiones genéricas al mercado. Asimismo, y pese a que no forman parte del acuerdo, la apertura del mercado textil estadounidense es sensible para los productores centroamericanos, principalmente por la mayor competencia que representa Vietnam.
El acuerdo incluye la eliminación de los aranceles para la mayor parte del comercio de bienes entre sus miembros, así como compromisos de apertura en comercio de servicios, inversión y contratación pública. Además, contiene disposiciones sobre materias que hasta ahora no han sido mayormente reguladas por los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC), como el comercio digital, las empresas estatales, la coherencia regulatoria, la protección de la propiedad intelectual en Internet y diversos aspectos laborales y medioambientales.
Se espera que la firma del TPP tenga lugar a comienzos de 2016, para luego ser ratificado por los parlamentos de los países miembros. Una vez que entre en vigor, coexistirá con los numerosos acuerdos existentes entre las naciones que lo componen. De todos modos, los compromisos de liberalización negociados en el TPP superan a los de los otros acuerdos ya existentes, como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y los acuerdos bilaterales suscritos por Chile, México y Perú con países asiáticos.
Los tres países latinoamericanos participantes son también miembros de la Alianza del Pacífico. A ellos podría sumarse Colombia, que ha manifestado su interés en acceder al TPP.
Otras fuentes
El secretismo y falta de trasparencia han imperado en las negociaciones, y las mismas se han llevado a cabo sólo por los equipos técnicos bajo el mandato directo de los gobiernos y sin control de los parlamentos ni de la opinión pública. De hecho, esta falta de información y debate público, explica la falta de conocimiento de estas negociaciones por parte de la sociedad civil, que en su
gran mayoría desconoce las ventajas e inconvenientes del posible TPP.
Uno de los temas que más ha encontrado resistencia tanto en el ámbito académico como civil es el relacionado con la propiedad intelectual.
Según Francisco Vera, director de proyectos de la ONG chilena Derechos Digitales, la agenda del TPP modificaría la forma en que se producen y distribuyen los bienes culturales en América Latina, en donde los estándares legales ya son suficientemente altos como para garantizar a los autores la protección de su trabajo. El acuerdo que se está negociando solo beneficiaría a las industrias y a los dueños de estos derechos y no necesariamente a los autores es por ello que plantea que las posibles ventajas que un país como Chile podría recibir de un acuerdo como este son canceladas por sus impactos negativos.
Además, según especialistas chilenos, “uno de los aspectos más complicados es el incentivo a los proveedores de servicios de Internet a responsabilizarse de supervisar lo que los usuarios suben y descargan en la red pues en el caso de que se apruebe dicha norma, éstos se encargarían de ejercer las sanciones a los usuarios sin la necesidad de pasar antes por un tribunal, como impone el protocolo que actualmente rige en Chile” (García, 2012).
Un posible efecto de este capítulo es que se hará más difícil y caro el acceso a películas, libros y conocimiento en general, y hará más estrictas las provisiones para las violaciones de derechos de autor, lo que repercutirá en una caída drástica de dichos materiales en Internet.
De manera general, en temas de propiedad intelectual el TPP protege en cierta medida los derechos del capital privado pues se extienden los períodos de validez de las patentes; se aumenta el número de elementos que pueden ser patentados, y se amplían las capacidades de castigo en caso de violaciones a tales derechos.
En el TPP también se plantea la posibilidad de que se patenten variedades de plantas. Para tener una idea de lo que esto significa y de que las consecuencias de estas medidas son tan amplias como funestas, se puede poner como ejemplo los efectos que ha tenido en el campo colombiano un capítulo similar recogido en el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos.
En este caso, la propiedad intelectual sobre la semilla del arroz, establecida en el acuerdo comercial ha representado un duro golpe a la vida y el futuro de los campesinos en aquel país.
En dicho tratado se establece que la propiedad intelectual sobre las variedades de plantas es legal y establece los mecanismos para crearla. En una de sus normas se recoge que únicamente se pueden sembrar semillas registradas y para que puedan registrarse, deben estar patentadas.
Las semillas que no hayan sido registradas son consideradas ilegales y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) tiene la capacidad de destruirlas.
Los campesinos colombianos que hayan seleccionado las mejores semillas de sus cosechas, y las hayan usado como base de una mejora gradual de sus granos, pueden ser perseguidos por llevar a cabo esta práctica ancestral.
Sus cosechas, que son riqueza social en función del conocimiento genético común que contienen, son destruidas; además, se les pueden imponer multas enormes, las cuales les obligan a incurrir en grandes deudas. A éstas se suman las que deben contraer para comprar las semillas certificadas, año con año, pues no pueden ser utilizadas para sembrar nuevas cosechas.
Las semillas patentadas, además, han mostrado no estar adaptadas al medio colombiano, es esta una de las razones por las cuales la producción del grano ha descendido. El campesino que antes era independiente, se ve dominado por el endeudamiento con las instituciones financieras nacionales.
Estas mismas medidas están planteadas en el TPP. Al establecer que las variedades de plantas pueden ser patentadas, se abre la posibilidad para crear mecanismos de registro de semillas. Según el capítulo de propiedad intelectual se establece que los productos que sean determinados ilegales pueden ser destruidos y quienes los utilizaron han de ser multados o encarcelados, mientras que el Estado queda obligado a perseguirlos.
Bajo el riesgo de ser multado y perseguido el campesino ya no lo hace. Es por ello que se considera que este acápite tendría grandes y serias implicaciones para los campesinos en Chile, Perú y México
De esta forma, el TPP pudiera tener al menos tres consecuencias claras para el campo mexicano.
Primero, el control del campo a través de las patentes colocaría a México, como país, en una posición precaria para procurar la alimentación de su población.
Segundo, el cultivo de subsistencia, que es característico de muchos espacios del campo mexicano, se pondría en riesgo ante el alza de costos y la imposibilidad de usar semillas no patentadas.
Tercero, la migración del campesinado sería catalizada. Por otra parte, activistas de América Latina y del Sudeste Asiático han manifestado su temor de que los acuerdos de dicho esquema puedan restringir el libre uso de Internet y limitar el acceso a medicamentos genéricos pues en el
mismo se extiende el alcance de grandes compañías en el ámbito de la propiedad intelectual. El tratado comercial fortalecería la influencia de las compañías farmacéuticas internacionales y reduciría el acceso público a las medicinas genéricas.
El hecho de que se acepten las demandas de Estados Unidos con respecto a que la información clínica para algunas medicinas se clausure por 12 años garantizaría una protección adicional al monopolio de las empresas biofarmacéuticas.
Es por ello que la provisión vital de medicinas genéricas accesibles, de las cuales dependen millones de personas en el mundo, podría verse severamente restringida por los términos del pacto comercial.
El costo de los fármacos ya es una carga mayor para el acceso al sistema de salud en muchos países en los que un gran por ciento de la población recibe atención de salud a través de hospitales o clínicas estatales y los medicamentos genéricos son un recurso que salva vidas para muchos
pacientes de bajos ingresos.
En el caso mexicano este aspecto recobra vital importancia debido a que los 12 años que se establecen en el TPP podrían convertirse en 37, pues se sumarían a los años que ya de por sí se dan de ventaja en este país a las empresas privadas para proteger.
Otro elemento importante que no se puede dejar de mencionar es el hecho de que bajo las normas del TPP las empresas transnacionales pueden demanda a cualquier país en cortes internacionales sin antes pasar por las leyes locales y nacionales lo que puede ser interpretado como una colocación de dichas empresas por encima de la justicia estatal de los países.
Los estudiosos más radicales plantean que el acuerdo es también un ataque a la capacidad de acción, regulación y decisión de los Estados. Según las cláusulas que regulan estos aspectos, las empresas privadas pueden demandar a los gobiernos por emitir legislaciones estatales respecto al control de pesticidas, medidas deprotección ecológica, seguridad alimentaria, regulaciones económicas y sanciones fiscales, entre otras, alegando que pueden entorpecer sus negocios o dañar sus intereses debido a la aplicación de dichas regulaciones, lo que les permitiría recibir compensaciones millonarias.
Por otra parte, es válido señalar que si el TPP se concluye con éxito, los países de América Latina que tienen Tratados de Libre Comercio firmados con Estados Unidos enfrentarán una mayor competencia en este mercado al reducirse el valor relativo de sus preferencias. Sin embargo, los países que no tienen TLC enfrentan los mayor riesgos de desviación de exportaciones (Rosales y Herreros, 2014).
Tanto la economía mexicana como las de Centroamérica están estrechamente vinculadas a la economía estadounidense. Así pues, en principio, el TPP pudiera traducirse en una oportunidad de crecimiento y desarrollo para estas economías dependientes e interconectadas. Sin embargo, uno de los riesgos que se plantea es la competitividad en la industria estadounidense, que requiere de mano de obra barata para producir manufacturas con poco valor añadido.
En este sentido, países integrantes del TPP como Vietnam pueden suponer una fuerte amenaza para las economías de Centroamérica y México.
Sin embargo, como ya se dijo anteriormente, las negociaciones en este rubro son en extremo complicadas debido al conflicto que existe entre Vietnam y Estados Unidos con respecto al tema de la acumulación de origen.
Con respecto a la acumulación de origen, es necesario destacar que no todos los países latinoamericanos que participan en el tratado se benefician de igual manera.
Es necesario recordar que el mundo está cambiando cada día más a una gran velocidad y los ejes de poder se están diversificando. Los países en desarrollo y con economías emergentes están creciendo a un ritmo elevado, y su participación en la economía mundial es cada vez más grande.
Muchos de estos países se encuentran en la región asiática del Pacífico. Al mismo tiempo, estos países están demostrando una mayor actitud hacia el trabajo conjunto y que no es imprescindible la presencia de las grandes potencias globales: ASEAN y BRIC son una muestra de esto.
Los acuerdos que se están llevando a cabo por los gobiernos asiáticos y latinoamericanos para integrar de manera más formal sus economías están destinados a eliminar las barreras al comercio y la inversión entre ellos con el objetivo de impulsar las economías de escala, reducir los costos de las transacciones e intensificar la eficiencia de la producción. Queda por ver si las medidas tomadas darán lugar a un aumento de las inversiones y el comercio dentro de la región y a una mayor cooperación económica.
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