Unidad de izquierda y progresista y «los votos mandan»

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En esa breve frase está lo esencial de la existencia o la destrucción del Frente Amplio. No es una creación periodística, esa es la concepción que manejan de forma insistentes militantes y dirigentes del MPP en el departamento de Cerro Largo, del sector del Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Luis Fratti. Las cosas políticas importantes y graves hay que manejarlas con la mayor precisión, incluso con los nombres y apellidos.

Si alguna de las fuerzas principales que formaron el Frente Amplio en 1971, hubiera primado esa concepción, el FA nunca hubiera existido.

Si a lo largo de estos 55 años alguna de las fuerzas mayoritarias, incluso con porcentajes de votos superiores a los del actual MPP, que es del 41% del total del electorado del FA, el Frente se habría destruido.

El único caso en que «los votos mandan» quiso imponerse, fue en 1989, por parte de la lista 99 de Hugo Batalla y la lista 808 del PDC, que no pudieron imponerse y se fueron del FA y en esa elección participaron bajo otro lema. La 99 se deshizo en muy poco tiempo y la 808-PDC regresó al FA y fue nuevamente un pilar de su existencia, por sus cuadros, por el aporte de una importante corriente de pensamiento social cristiano avanzado.

Ni la lista 1001 con el PCU y sus aliados, que fueron primera fuerza en 1971, y que en 1989 alcanzaron el 46% de los votos del FA; ni Asamblea Uruguay lista 2121 que fue la primera lista en 1994, ni el Partido Socialista la 90, que fueron mayoría, aplicaron ese criterio a lo largo del FA. El hecho de los votos no deciden, sino que se busca el consenso y no imponer mayorías siempre circunstanciales, es una base de la identidad del Frente Amplio.

No se trata de un problema electoral, sino de algo mucho más profundo, uno de los pilares del Frente Amplio, de su identidad. Hemos sido capaces de integrarnos plenamente y hacer un aporte avanzado a la democracia uruguaya – reconocida mundialmente – porque asumimos el papel de las minorías, la rotación de las mayorías y en el caso de la interna del FA, nunca se quiso imponer esa lógica profundamente antidemocrática y anti frenteamplista.

El MPP incluso en el año 2009 obtuvo un altísimo porcentaje de los votos del FA y en ningún momento se le ocurrió hacer valer las mayorías circunstanciales y electorales y no voy a hacer referencia a José Mujica, porque no está entre nosotros, pero si puedo decir con confianza que Lucia Topolasky, nunca impulsó esta definición.

Debe considerarse que en 1989 la lista 1001 y el PCU, además de obtener el 46% de los votos totales del FA, tenía una amplia mayoría en la estructura del Frente en todo el país. Que se reflejaba en el Congreso y a nivel nacional y departamental y no hizo valer los votos ni para designación de la candidatura a la Presidencia, ni a la Vicepresidencia, ni a la Intendencia de Montevideo e incluso sus dos cabezas de lista al senado no eran integrantes del PCU, Danilo Astori y José Araujo.

La historia sirve, es imprescindible para entender el presente, tanto para los éxitos, pero en particular para no cometer errores, graves errores.

El concepto introducido por el dirigente comunista Rodney Arismendi, que incluso dio origen al propio logotipo que hasta hoy identifica al PCU, de Uruguayos, Frenteamplistas y Comunistas, cambiando la denominación y la definición final, vale de hecho para todas las fuerzas del FA, si alguna en estos momentos quiere invertir todo y colocar primer su propio sector, y luego el frenteamplismo vamos realmente muy mal.

Esto se expresa en muchos factores, en los elementos ideológicos, que fueron una clave para el nacimiento del FA, las definiciones sobre los temas internacionales, en particular el apoyo a determinados países o regímenes o modelos y en el plano nacional en todos los temas nacionales, el programa, tanto el electoral como la gestión de gobierno a nivel nacional y departamental.

El Frente Amplio se pudo dar una estructura nacional, de Comités de Base, de Coordinadoras, de Departamentales que funciona hasta hora, porque la búsqueda del consenso fue la clave. Y es un rasgo totalmente diferenciador de otros frentes de izquierda n el mundo. Porque es respetuosa del carácter plural. Lo que han crecido de manera exponencial han sido los grupos y partidos que se han formado dentro del FA, con sus respectivas expresiones electorales.

Los congresos del FA las elecciones internas y las elecciones internas previas a las nacionales, no han sido nunca una guerra civil, porque luego de su realización nadie tuvo la brillante idea de afirmar que «los votos mandan».

Por ello sería importante, no por la opinión de un militante más del FA como yo, sino por la salud de la vida política nacional y naturalmente del FA que se aclarara a que nivel del MPP funciona esa declaración. ¿Es de un sector departamental de Cerro Largo, de una corriente de opinión y política dentro del MPP, de la 609, del MLN?

La aclaración no le saca gravedad al hecho de que se maneje ese concepto por parte de un sector del MPP en un departamento por dirigentes de una lista que corresponde a un ministro.

Cada uno decidirá como le parezca que hacer o decir, pero yo me permito indicar que desde que nos enteramos de esta grave declaración, todos tendremos el derecho de analizar las actitudes desde esta óptica, incluso viendo la situación en áreas claves de poder, como la Torre Ejecutiva, nos interrogaremos sobre el papel de los compañeros de Canelones, totalmente desproporcionados a su peso electoral nacional.

Una cosa es clara y conocida, la proporción de la cantidad de integrantes de la estructura del poder de la Torre Ejecutiva de militantes del departamento de Canelones es muy conocida y que el nivel político y la experiencia de gobierno para afrontar las tareas del gobierno nacional no debería limitarse a las capacidades de ese departamento. La descentralización no era un proyecto para pasar el eje del poder de Montevideo a Canelones.

Este análisis se mezcla con la situación que afronta el gobierno del FA y la izquierda en general con una baja en las encuestas que nunca tuvimos en anteriores gobiernos nacionales o departamentales de Montevideo y las tensiones algo más que polémicas sobre los cambios introducidos por el MEF en los acuerdos sociales sobre el sistema previsional y en particular sobre las AFAPs, y le da una dimensión mucho más compleja.

Estos son síntomas inequívocos sobre diferencias de un nivel y una profundidad que estando en el gobierno nunca afrontamos con estas urgencias, por ejemplo quien orienta la política económica nacional, si el gobierno con un programa acordado previo a las elecciones y que debería ser su guía de acción o el MEF guiado por los dictámenes de los Fondos de Inversión y los la obligación de reducir el nivel de endeudamiento público, con la nueva doctrina de que todo hay que resolverlo en un solo periodo de gobierno. Lo que no se animó a resolver ni siquiera el anterior gobierno multicolor.

No estamos hablando de estatutos, de formas, de costumbres orgánicas, sino de algo mucho más de fondo. Somos la única experiencia mundial (y dicho sin ningún nacionalismo) de un Frente Amplio que resistió la dictadura, que gobierna la capital de un país desde hace 46 años ininterrumpidos, que conquistó el gobierno nacional con mayorías absolutas en 3 oportunidades y que tiene plena vigencia. Estamos hablando de las bases filosóficas y políticas de nuestra visión, la de los frenteamplistas de la democracia, un pilar central de nuestra existencia.

Esteban Valenti.
(Militante político, periodista, escritor, director de Bitácora)

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