El VIII Congreso Compañero José “Pepe” Mujica – El futuro se construye, reafirmó la identidad del Frente Amplio como fuerza progresista y de izquierda, al aprobar algunas mociones que, aunque no tienen carácter vinculante expreso, obligan al gobierno, de una u otra forma, para que adopte medidas en el mismo sentido.
Estamos hablando de hacer una adecuación tributaria por la que el 1% más rico de la sociedad aporte el 1% de sus ganancias para favorecer a los más necesitados, con ese sentido artiguista de “que los más infelices sean los más privilegiados”, así como en la justicia distributiva de “que pague más el que tiene más”; en lo concerniente a la educación, subrayando la autonomía y el cogobierno, otorgando, de una vez por todas, el 6+1% del PBI para su desenvolvimiento y, además, con expresiones indudables en lo atinente al medio ambiente, a los derechos de las minorías, como los indígenas, y el propender a la paridad de género en todos los renglones de la actividad pública.
El VIII Congreso comenzó con un discurso del presidente de la fuerza política, Fernando Pereira, donde manifestó sentir un orgullo especial por los líderes políticos que conformaron el Frente Amplio en el año 1971, nombrándolos uno por uno, pero después resaltó que desde el 3 de enero de este año, con el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se hizo evidente una ofensiva del imperialismo estadounidense que entre otras acciones amañó las elecciones en Honduras y agudizó el embargo contra Cuba, de modo que perjudica aún más al pueblo cubano, “que siempre fue tan solidario con nosotros”, ya que gracias a los médicos cubanos más de 100 mil uruguayos recuperaron la vista, y por eso hay que defenderla, dijo, dando continuidad a la política de la autodeterminación de los pueblos. En un mundo tan complicado, en el que nos toca gobernar, existe un genocidio del pueblo palestino por parte de Israel, aunque advirtió, sin embargo, que había que cuidar el tono de las declaraciones, para no ser antisemitas.

Además el gobierno tuvo que hacerse cargo de un déficit de mil millones más de lo esperado y otro tanto de deuda pública, por lo que el margen de maniobra se acotó, pero como resultado de las últimas elecciones, en el que la mayoría votó para que hiciéramos cambios, se hicieron muchas cosas: con el ingreso de 300 millones de dólares, por medio de los impuestos para que las casas matrices de las trasnacionales pagaran en Uruguay y no en sus países de origen, sirvió para hacer acciones de gobierno, como la que resultó en una disminución de los niveles de pobreza que significó que cerca de 100 mil uruguayos y uruguayas dejaran de ser pobres y que mostró (y demostró) que la izquierda toma decisiones hacia los que menos tienen. En tono autocrítico manifestó que se han cometido errores y que faltan cosas por hacer, pero se ha logrado establecer una Rendición de Cuentas que privilegia a los más necesitados, a pesar de no contar con mayorías parlamentarias.
Uno de los desafíos está en el Sistema Nacional Integrado de Salud, que hay robustecer, y una de las fortalezas es el sistema de energía eléctrica, con un 99% de energías renovables.
Uno de los puntos en que hizo hincapié, fue sobre la violencia que están sufriendo las mujeres que actúan en política, y que ante el agravio fácil hay que defendernos con altura, con tolerancia pero con firmeza, “nosotros precisamos una política donde la gente tierna, la gente con amor, donde la gente con valores, quiera participar… No queremos la política donde la gente dura le habla a la gente dura. Queremos la política donde la gente sensible le hable a la gente sencilla… a la totalidad del pueblo uruguayo”.
Las comisiones y la Plenaria
El trabajo de los más de dos mil delegados, que vinieron mandatados como resultado de las reuniones pre-congresales de los comités de base (y que en total representaron la participación de doce mil frenteamplistas de todo el país), comenzó el sábado 17 de octubre. Repartidos en cuatro comisiones, se presentaron más de dos mil mociones, aunque muchas fueron luego armonizadas, primando una política de acercar acuerdos, en un clima de fraternidad y contemplación de los disensos, priorizando, como es norma en esta fuerza política, centrarse en lo que los une más que en lo que los pueda separar.
El método de trabajo consistió en la aprobación de las mociones que tuvieron el respaldo de más del 2/3 de votos, la presentación para su consideración a la Plenaria de las mociones que hubieran obtenido más del 50% de votos y, de forma individual, de las mociones que habían alcanzado entre el 20 y el 50% de apoyo.
La comisión 1, Coyuntura internacional, tuvo 620 delegados, con 409 mociones, que expresaron la caracterización de que la fuerza política es antiimperialista, la solidaridad con Cuba y con el pueblo palestino, así como también se escucharon voces críticas a algunas actitudes del gobierno.
La comisión 2, Balance a partir del Congreso 50 Años de Unidad, tuvo algo más de 150 mociones, donde se destacó el tema de la educación, su carácter autónomo y de co-gobierno y avanzar hacia la presupuestación del 6+1% del PBI.
La comisión 3, Estrategia política y línea programática para el ciclo progresista, fue la que más dificultades tuvo, porque no dio el tiempo a los más de 500 delegados para tratar todas las mociones, que sumaron más de 460, quedando un grupo de algo más de 20 mociones que se van a tratar en una próxima plenaria. Sin embargo, se aprobó ir a una adecuación tributaria por el 1%, con el objetivo de tener recursos para atender los temas emergentes de la pobreza extrema y atender a un desarrollo sostenible y eco-social, en defensa del medio ambiente.
La comisión 4, Rol de la fuerza política, contó con más de 500 delegados y un total de 560 mociones, con una aprobación por bloque de acuerdos, en general, más mociones individuales y otras no concordantes que fueron superadas por consenso, con temas sobre la Memoria, reparación y Nunca Más, acerca de los Jóvenes FA y el trabajo sobre el bloque social de los cambios.
Además de todo eso, en la Plenaria se reafirmó la posición del Frente Amplio sobre el voto de los uruguayos en el exterior, se realizó un saludo a Lula y al pueblo brasilero que fue muy emotivo, y una Declaración Final (que se incluye al final de esta crónica), leída por la vicepresidenta del Frente Amplio.
Palabras finales y una elección histórica
Una serie de intervenciones de compañeros y compañeras de la fuerza de izquierda fueron los encargados de fundamentar la moción para la renovación de Fernando Pereira como presidente del Frente Amplio.
Entre ellas destacamos la intervención del senador Oscar Andrade. El “Boca” señaló el carácter del VIII Congreso ordinario, con una esencia artiguista. En ese sentido recordó una frase del general: “Uníos caros compatriotas y estad seguros de la victoria”, reafirmando la unidad política que se había expresado en esta instancia, porque, dijo, el Frente Amplio “sale más unido que nunca y construye en unidad”. Recordó que hace poco se habían cumplido 90 años de la consigna lanzada en defensa de la República Española, “No pasarán”, y que a pesar de la fractura que se dio entre “bolches, anarcos y trotskos” todos terminaron en el paredón, y que hoy, nuevamente, hay que decir “No pasarán”, para enfrentar el avance de la derecha y el fascismo, y junto a Fernando Pereira “construir el `No pasarán´ de estos tiempos”. Finalmente dijo, coreando: “somos o no somos, vamos o no vamos, vemos o no vemos…”, que fue acompañada por todos los delegados que llenaron el Palacio Peñarol. La histórica consigna, que naciera en Chile, en 1970, en torno a la campaña presidencial de la Unidad Popular que llevara a Salvador Allende al gobierno, expresa una reafirmación colectiva de pertenencia, identidad y acción.
Juan Arena, de Colonia, destacó la presencia del interior, la unidad con respeto y paciencia, y que Pereira mantiene la memoria del FA, así como planteó una crítica y autocrítica al no saber defender y apoyar al compañero ante los insultos y agravios que recibió de adversarios políticos.
La senadora de la República, Lilián Kechichián, destacó que cuando termine este gobierno habrán pasado 20 años de conducción política del gobierno por parte del Frente Amplio en un contexto cambiante, avanzando “unidos y fraternos”. De modo autorreferencial, cosa que afirmó que nunca hace, dijo que había sido una militante clandestina, y que “yo, que luché por recuperar la democracia, nunca se había imaginado estar hoy aquí”. También expresó una realidad que viven las compañeras que actúan en la política: “no se imaginan la violencia que hay contra la mujeres”.
La ex senadora Lucía Topolanski, por su parte, historió la creación del Frente Amplio, que “viene del fondo de los tiempos”, con una raigambre artiguista, con el formidahle Congreso del Pueblo, que significó un momento de inflexión. Hace poco se conmemoraron los 60 años de la creación de la CNT, expresión de la unidad de los trabajadores. Y recordó, por último, que “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
Después de poner a consideración del conjunto de los delegados la moción para que Fernando Pereira fuera el presidente por otro periodo, que fue votado por absoluta unanimidad, éste dijo algunos conceptos interesantes, destacando, en primer lugar, la participación de la militancia, agradeciendo el respaldo recibido de los integrantes de la dirección, así como destacó la participación de la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, del secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, legisladores y representantes del gobierno.
Con referencias personales a lo que lo motiva para asumir la conducción de la coalición de izquierda, reivindicando su identidad sindical, que forma parte de su manera de entender la política, dijo que “Uruguay precisa más y mejor Frente Amplio, precisa seguir por la senda de los cambios. Uruguay tiene que prepararse para un ciclo progresista…”. Destacó el vínculo personal y político con Verónica Piñeiro, a la que va a proponer para que sea la vicepresidenta del FA nuevamente, así como reconoció el apoyo de la secretaria de la fuerza política de izquierda, Patricia Cardozo, por su trabajo y disponibilidad. También el papel desempeñado por Daniel Mariño, un “guía” pese a su juventud, y reivindicó, emocionado, el legado de José Mujica.
Al valorar la participación de representantes del gobierno nacional, dijo que es una muestra del vínculo entre este y la fuerza política, una relación indispensable para desarrollar el programa de gobierno.
Sobre la violencia contra las mujeres en la política, expresó: “la violencia que se ejerce sobre las mujeres en el Parlamento es insoportable”, cuestionando las conductas de algunos legisladores que se comportan como “patoteros”, pero que la respuesta debe darse con ideas: “a los patoteros se los enfrenta no con golpes sino con ideas…”.
Pasaron, así, tres días intensos que van a delinear el camino a seguir para cumplir con el programa de gobierno y que apuntan hacia las próximas elecciones de 2029, para continuar profundizando en los cambios necesarios para hacer un país más libre, justo y solidario.
Por Sergio Schvarz
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