Estamos viviendo una coyuntura muy especial en el Uruguay. El tema central de estos días es la seguridad, por la muerte de personas que intentaron defender a mujeres para que no fueran rapiñadas. El tema no es sencillo pero los medios de comunicación lo amplían y profundizan, porque uno de los muertos es de Carrasco y porque aprovechan para criticar al gobierno. Los principales dirigentes de la oposición, en permanente campaña electoral, no solo critican al gobierno, sino que ya se están imaginando el fin de los gobiernos frentistas. Sobre este tema la única propuesta que tienen es la mano dura, aumentar la represión. La experiencia muestra que este tipo de medidas, no solamente no mejora la situación, sino que inclusive la puede agravar.
La oposición ataca duramente al FA pero no tiene propuestas, ni para crecer económicamente, ni para mejorar la distribución del ingreso, ni para atender la pobreza. El Partido Colorado, que fue el partido del estado, el partido del gobierno en
la historia uruguaya, vive actualmente la crisis más profunda de su historia. Hay diversos reacomodamientos y le surgió una figura política que le puede complicar la vida, como es el caso de Novick, que le está quitando legisladores. El Partido Nacional, que viene bien en las encuestas, aunque aún faltan 3 años para las próximas elecciones, muestra a Larrañaga que dice que se tienen que preparar programáticamente para la campaña electoral. En cambio, Lacalle Pou ya estaría en condiciones de competir, y ha pasado de la línea positiva de su anterior campaña electoral, a una posición de dura crítica y de constante enfrentamiento con el el gobierno frentista. Representa al herrerismo aunque hace esfuerzos por diferenciarse de la ideología de su padre. ¿Cuál sería su propuesta económica para el crecimiento, el empleo, la inserción internacional, el déficit fiscal y la inflación?
Un punto de partida de las concepciones que se acercan a la derecha, lo constituye el papel del Estado. Para ellos debiera existir una mínima intervención del Estado para las actividades productivas. En cambio, habría una fuerte intervención estatal para enfrentar el déficit fiscal y la inflación.
Parten de la base que todo lo que realiza el sector privado es virtuoso. Por lo tanto, para el crecimiento se requiere fuerte participación del sector privado y el libre juego del mercado. La realidad muestra que no siempre es virtuoso el accionar del sector privado y que el libre juego del mercado puede generar profundas crisis económicas. La crisis financiera de los EE UU en 2008, mostró a un sector privado, especialmente financiero, especulativo y muy responsable de dicha crisis. Además, la propia influencia del sector privado llevó a las desregulaciones financieras, con mínima intervención del estado, lo que también influyó claramente en la generación de la crisis. Pese a estas evidencias ellos se mantienen en la mínima intervención del estado. Si no hay crecimiento se dificulta la generación de empleo y no vemos al Estado promoviendo actividades que puedan atender esta problemática, salvo algunas acciones a favor de las pymes.
En materia de inserción internacional son partidarios del libre comercio, que no existe en la realidad internacional, especialmente por acciones paraaracelarias y subsidios a los sectores agrícolas que realizan los países desarrollados. Apoyan los acuerdos comerciales que propugnan los países desarrollados, que limitaría las acciones del estado y sólo podría facilitar la inserción basada exclusivamente en los recursos naturales. No niegan la integración económica regional, pero no defienden las enormes potencialidades del Mercosur, aunque en la actualidad pase por un momento crítico.
En materia de política macroeconómica de corto plazo, tendrían posiciones cercanas a las propuestas de las calificadoras de riesgo, que ponen como primera prioridad garantizar el pago de los servicios de la deuda externa. Por lo tanto, tendría prioridad eliminar el déficit fiscal, inclusive tener superávit primario (antes del pago de los intereses) para asegurar la atención a la deuda. Normalmente para enfrentar el déficit fiscal se llevan adelantes fuertes ajustes fiscales centrados en una elevada caída del gasto público. Estos ajustes significan menores gastos públicos sociales, menores salarios y jubilaciones y, en ocasiones, procesos de privatizaciones. Es lo que se vive actualmente en la Unión Europea, salvo Alemania, y especialmente en el caso de Grecia, desvastada económicamente por dichos ajustes.
Estos ajustes profundos se utilizan también para enfrentar la inflación, con políticas de restricción monetaria para limitar el crédito, baja de salarios y enfrentando el déficit fiscal. El mundo desarrollado nos muestra que tuvieron elevados déficits fiscales sin inflación. También nos muestra la expansión monetaria de estos años, especialmente en los EE UU, que tampoco genera inflación. Es que las causas de la inflación pueden ser diversas. Los organismos financieros internacionales parten que hay inflación de demanda, originada por la propia expansión monetaria, que hoy la realidad desmiente. En el caso del Uruguay es más relevante la inflación de costos, que originan los precios internacionales, el tipo de cambio, impuestos, tarifas, intereses y salarios.
En esencia, los partidos tradicionales no tienen ejemplos en el exterior, para sus propuestas económicas. Seguramente realizarían profundos ajustes económicos, como ya realizaron en el pasado, intentarían privatizar empresas públicas, como también lo intentaron en el pasado, y generarían más desocupación, más pobreza y más conflictos sociales. Por ello es imprescindible un nuevo triunfo del FA en 2019, para continuar con el proceso de transformaciones que nos permitan seguir avanzando hacia la igualdad y la justicia social.
Por Alberto Couriel
Economista y ex senador
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