Recordando hechos históricos para no olvidar
LA ESCUELA RURAL EN ESTA HORA
En 1961 las autoridades de Enseñanza Primaria de la época arremetieron contra la educación rural y desmantelaron el Departamento de Educación Rural. La respuesta de los maestros del sector no fue resignada; fue constructiva. Reunidos en el Paraninfo de la Universidad crearon el Instituto Cooperativo de la Educación Rural (I.C.E.R). Posteriormente el I.C.E.R. resolvió editar su publicación; la revista Rumbo. En el Nº 2 de esa publicación Julio Castro publicó el trabajo que hoy reproduce VOCES como un desafío a la investigación.
Maestro Julio Castro
Los amigos de Rumbo me piden que colabore en su revista e inclusive me señalan el alcance de mi compromiso para con el movimiento de que ellos son voceros. Debo escribir sobre aspectos doctrinarios de la Educación Rural, a manera de continuación de una tarea en la que gastamos el primer porrón de tinta hace ya cuarto siglo.
Siento la vigencia del deber y el llamado de esa continuidad, en el fondo, no interrumpida. Sólo que la tarea ha sido dispersa y el campo –tanto en el ámbito geográfico como en el de la variedad de los enfoques- ha abarcado demasiado. Hoy ajustaremos el lente y el campo visual a puntos concretos, limitados por un encuadre preciso.
El campo y la ciudad en los países que progresan –que progresan más allá de las apariencias- reducen sus diferencias. La intercomunicación es mayor; las relaciones económicas y sociales más estrechas; la interacción cultural más rica. Las instituciones y servicios de orden público que operan preferentemente en las ciudades, se extienden con más amplias y profundas proyecciones, a medida que el progreso avanza.
Esa expansión, sin embargo, no se comprueba en nuestro medio. Y eso hace pensar que el progreso que el país ha experimentado en lo que va del siglo, no es tan auténtico como los optimistas lo proclaman.
Todo esto sea dicho como anticipo, para fijar y determinar el alcance de los puntos que queremos desarrollar. La consecuencia a la que llegaremos, y que anticipamos, también es clara: si el progreso no es auténtico, quien sufre las consecuencias del atraso es el campo.
El desarrollo del problema, que siempre tiene una coordenada educacional, nos llevará de la mano a ver el fenómeno en su relación con la educación rural.
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Es muy difícil establecer el ritmo de evolución del progreso rural. Es además de dudosos resultados, por cuanto las cifras –incompletas y de cuestionada precisión- pueden inducir a errores. Pero en base a los elementos que hay estableceremos algunos signos (no nos atrevemos a llamarlos índices):
– En 1908 había 17.129 predios menores de 50 hectáreas.
– En 1951 había 35.841 predios menores de 20 hectáreas.
– En 1956 había 39.710 predios menores de 20 hectáreas.
– En 1908 había 1.394 predios mayores de 2.500 hectáreas.
– En 1951 había 1.150 predios mayores de 2.500 hectáreas.
– En 1956 había 1.162 predios mayores de 2.500 hectáreas.
1ª conclusión: El minifundio aumenta; el latifundio se mantiene estacionario. Dicho sea esto último sin tener en cuenta las formas disimuladas de concentración de la propiedad –muchos predios para un propietario- y el anonimato legalizado.
– En 1908 el 57.7% eran propietarios; el 35.4% arrendatarios; el 3.3% medianeros.
– En 1951 el 54.2% eran propietarios; el 42.4% arrendatarios; el 2.4% medianeros.
– En 1956 el 54.36% eran propietarios; el 41.41% arrendatarios; el 2.51% medianeros.
2ª conclusión: El régimen de tenencia permanece prácticamente inalterado en los últimos cincuenta años. Casi la mitad de los ganaderos o agricultores, no son dueños de la tierra que trabajan.
En los años 1925-26 los asalariados rurales representaban el 8% de la población rural. En los años 1948-49 (el último dato que pudimos obtener) los asalariados rurales alcanzaban al 27% de la población rural.
3ª conclusión: El trabajo de la tierra se realiza cada vez más por asalariados. Los dueños trabajan cada vez menos.
El volumen físico de la producción agropecuaria en relación con la población rural (índice 100 para el promedio 1935-39) se ha calculado en 118 para 1955.
La población rural aumenta constantemente desde 1935-39 (promedio del quinquenio, 342.359 personas) hasta 1951, en que llega a 453.912 personas. Pero desde esa fecha disminuye constantemente. En 1955 ha bajado a 427.812.
4ª conclusión: El volumen físico de la producción aumentó lentamente hasta 1955. Solo un 18% en los últimos 25 años. La población rural desde 1951 en adelante, disminuyó a un promedio de 6.450 personas por año.
La población rural (vacuna, lanar y agrícola, cuatro cultivos) representó en 1951 en conjunto 325.840.000 pesos de ese año. En 1961, diez años después, representa, en pesos de 1951, es decir, no inflacionados, 257.684.000 pesos. Ha descendido en diez años del índice 100 a 79.08.
La propiedad chica se achica más; la gran propiedad se mantiene o crece; los propietarios que explotan sus tierras no llegan al 55% de los productores agropecuarios; los asalariados rurales aumentan año a año; la población rural en el último decenio disminuye; los índices de producción decrecen.
El progreso del campo a la luz de las cifras –son datos oficiales- es mucho más dudoso de lo que lo exhiben los oradores de reuniones rurales o de exposiciones agropecuarias.
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Esa situación, en época de crisis como la actual, es mucho más grave para el mediano o pequeño productor. Mucho más aún para el que no alcanza a ser ni siquiera eso.
El empresario poderoso que produce más de lo que puede gastar –mucho más- y que, como ocurre generalmente, no reinvierte sus utilidades en mejoras de explotación, aprovecha de las dificultades de los pequeños productores para colocar sus excedentes: sea a intereses usurarios, sea comprando las tierras de los que, ahorcados por la crisis, se ven en la necesidad de abandonarlas.
El progreso que pueda haberse registrado en el sector agropecuario ha sido selectivo. Sólo ha participado de él la clase alta. El pequeño ganadero o agricultor que se debate contra la miseria, el asalariado, el “arrinconado” que vive en el rancherío o en el pequeño solar aislado y que se gana la vida con tropas, changas o esquila, no han sido partícipes del progreso rural, si es que éste ha existido. Para cualquiera de ellos la vida sigue igual, si no peor que antes.
Veamos ahora qué lote de esta realidad le corresponde a la escuela rural, como integrante de ese mundo.
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Cada vez creemos más que la educación popular, la alfabetización, la preocupación colectiva por los niños, es una consecuencia del desarrollo. Subdesarrollo es subeducación, subalimentación, déficit de vivienda, de vestido, de bienestar.
Cuando un país goza de mayores ingresos y de más amplia capacidad de consumo, es presumible que mejore en el bienestar de sus habitantes. Teóricamente, al proceso de desarrollo económico debe corresponder una línea paralela de desarrollo social.
Pero en las sociedades tan desiguales como la nuestra no ocurre así. El ingreso o el incremento del ingreso per cápita –por cabeza, como decimos en crio-llo– tomado en promedio es una ilusión; o lo que es peor, una mentira, una malintencionada mentira. Se dice, por ejemplo, que el incremento de los últimos años es de 2.09% por habitante, y con ello se encubre que para unos pocos ese 2.09% se transforma en realidad en un 100 o 200% mientras que para los más es cero o es una cifra negativa.
La estructura económica del país sólo enriquece a los ricos. Los que no lo son, en el campo, vegetan o se empobrecen, sin tener posibilidades de mejorar sus procesos técnicos por carecer de capacidad económica para reinvertir. El crédito, como se sabe por amarga experiencia, es una trampa que agarra pero no suelta. Comúnmente las restricciones del préstamo barato que otorgan los bancos oficiales obligan a los productores a caer en el reino incontrolado del agio.
En este proceso desigual, la población modesta del país no recibe los beneficios del desarrollo –poco o mucho- que en la economía se registre.
“Hemos cuidado mucho los ganados –nos decía cierta vez un estanciero- pero nos hemos olvidado de los hombres”. Esa es una verdad que se comprueba fácilmente si se comparan, simplemente, una estancia con el rancherío vecino.
La escuela rural cae en el ámbito de ese olvido. Es un instituto oficial pobre, hecho para servir a los pobres. Los vecinos la ayudan y aun la protegen y muchos aun le prodigan atención y cariño. Pero el capón, o la bolsa de papas, o la carga de leña, o el dinero o las ropas en que se concreta esa actitud, llevan el signo de la limosna o la beneficencia. “El comedor se mantiene por la ayuda de los vecinos”, es la expresión corriente. La escuela, para vivir, necesita de la prodigalidad de los pudientes que la rodean.
Ese nivel de minusvalía crea un deterioro inicial, muy difícil de superar. El poder corrector de ese déficit puede estar en el maestro y en el concepto que éste tenga de su misión. Pero al maestro se le plantean disyuntivas sin alternativas. Si mantiene una actitud al nivel ambiental de su formación normalista, se distanciará necesariamente del pueblo que lo rodea y al que debe servir. Si, por el contrario, nivela su composición de lugar con la condición modesta y limitada del ambiente, es muy fácil que se eche encima la animadversión de los vecinos influyentes y acomodados. En los lugares donde la escuela tiene déficit muy graves, si el maestro se aísla, se anula. Si se prodiga en convivencia con las gentes y sus problemas, cae la sospecha de “comunista”. La explotación política que se hace de las masas campesinas ha generado una desconfianza, creciente y acicateada, sobre todo lo que signifique acción social o cultural. Es esa desconfianza -creada para ejercer dominio sobre los pobres y los ignorantes- el más grave inconveniente que tiene la escuela en estos tiempos para realizar una verdadera acción educativa en el campo.
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Se nos dirá que todo esto va más allá de la función escolar y que, por consiguiente, cierto o no, excede los límites del problema.
Es lo que hubiéramos dicho nosotros hace veinte años, cuando creíamos aún que la escuela rural en cualquier situación social o ideológica que la rodease, por sí misma, sería capaz de realizar su obra social y transformar el medio cultural y aun económico del área de su influencia.
Sin embargo hoy a la luz de nuevos y aun recientes experiencias comprendemos que la escuela, como superestructura de un sistema, no tiene la capacidad genérica que antes le atribuíamos. O se adapta a la presión indefinida, pero coactiva, que ejerce el sistema sobre ella, o entra en colisión con las fuerzas de presión que “desde arriba” se ejercen.
Si en el proceso de desarrollo que experimenta el campo, la diferencia entre ricos y pobres se acentúa, es lógico que el poder dominante, acrecido, de los primeros, abra una más amplia divergencia entre los dos sectores. La escuela rural, ensamblada en la vida del grupo menos favorecido y orientada hacia una acción social con una línea ideológica claramente definida según su programa oficial, necesariamente si sigue fiel a sí misma, abrirá también su divergencia con el grupo dominante. Los incidentes ocurridos a lo largo de este año en torno a la Sección de Educación Rural, del Instituto Normal Rural, de la Inspección de Escuelas Granjas, del Núcleo Experimental de La Mina, etc., no son más que el fruto de la primera colisión.
El proceso de desarrollo que el país cumple, se orienta cada vez más en el sentido de favorecer a los menos. En el campo, 1.150 propietarios son dueños de 5.778.189 hectáreas, o sea un tercio del territorio útil nacional (censo 1951). Esos son los favorecidos. Pero, a cambio, quedan fuera de ese proceso los 40.000 empresarios rurales menores de 20 hectáreas, que en conjunto abarcan solo el 1.76% del territorio; los 35.000 más que explotan predios menores de cien hectáreas, para quienes seguramente no alcanzan tampoco los beneficios del sistema; en fin, los millares y millares de campesinos pobres que no han alcanzado a ocupar un lugar en el censo.
Cuantitativamente el impulso hacia el desarrollo –con Alianza para el Progreso, o sin ella- favorecerá a una minoría que no excede el 2% sobre el total de agricultores y ganaderos. Como se comprende, es una orientación suicida y a muy corto plazo.
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En esta divergencia progresiva, la escuela rural, como parte del sistema, queda paralizada en su evolución y desarrollo. Mucho más si sus maestros permanecen en la línea de la doctrina educacional ya consolidada en el país. La polarización de fuerzas no sólo cada día es más definida, sino además se convertirá en más agresiva. Y en la agresión, se sabe ya, la fuerza bruta, aunque sea momentáneamente, es la que cuenta.
Retomamos pues, después de años, el hilo de nuestras preocupaciones en torno a la enseñanza rural. Pero la conmoción profunda que ha experimentado el país en los últimos tiempos aventó, con muchas otras cosas, la concepción de la escuela rural como centro de una pequeña comunidad con una limitada zona de influencia, dentro de la cual pudiera realizarse aisladamente, y cumplir en plenitud sus fines específicos. Ahora los hechos han ampliado la perspectiva y el problema se ha trasladado de una significación local y limitada, a un replanteo o revisión de estructura, de validez nacional.

En este sentido es que entendemos que hay que trabajar. Parece paradójico esta convocatoria cuando, precisamente, son malos los tiempos. Sin embargo ella se justifica en razón de que todo el sistema y el proceso de desarrollo –llamémoslo así- que orientan la dinámica del país, están condenados. La época actual es un contrasentido y éstos pronto se agotan en medio de sus propias contradicciones.
1Publicado en Rumbo, Revista del Instituto Cooperativo de Educación Rural (ICER), Año 1, Nº 2. Montevideo, 1961.
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CRONOLOGÍA
Actividades que Julio Castro realizó de manera constante a lo largo de su vida
1929 Miembro de la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU). Cabe señalar que en su larga carrera periodística nunca cobró retribución alguna por sus colaboraciones.
1930 Miembro activo (en algunos casos fundador y representante en eventos internacionales) de organizaciones gremiales de educadores: Unión Nacional del Magisterio, Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay (FAMU), Confederación Americana del Magisterio (CAM), Federación Uruguaya del Magisterio (FUM), Unión del Magisterio de Montevideo.
1931 Autor de numerosos artículos sobre temas pedagógico-sociales en revistas especializadas nacionales tales como “Anales de Instrucción Primaria”, “Revista de la Educación del Pueblo”, “Educación”, “Superación”, “Rumbo”.
1932 Aproximadamente desde los años cincuenta, con Carlos Quijano y otros socios trabaja una explotación agropecuaria en Paso de los Novillos, Depto. de Tacuarembó.
Notas del compilador:
- No se incluyen referencias a las múltiples manifestaciones de recuerdo y homenaje a Julio Castro en el país y en el extranjero que tuvieron lugar con posterioridad a su secuestro. Su elaboración requiere una investigación de la que no se dispone ahora.
- No constan en esta cronología los acontecimientos de su vida familiar: su primer matrimonio, el nacimiento de sus dos hijos Julio y Hebe, su divorcio, su segundo matrimonio. Si se considera que esta información resulta útil, se ruega aportar datos fehacientes.
- La cronología que precede contiene, sin duda, involuntarios errores y omisiones. Se agradece a quienes puedan hacerlo que realicen aportes a la misma para enriquecerla.
- Conviene utilizar esta cronología conjuntamente con la “Bibliografía de y sobre Julio Castro”, del mismo compilador.
- Sin perjuicio de otros muchos aspectos, el compilador señala alguna de sus dudas, rogando se contribuya a mejorar la información:
- a) Los colegas de Florida dicen que pasó sus años de infancia en Pintado. La Escuela Nº 9, Rural, a la que asistió ¿era la de Pintado?
- b) Algunos documentos mencionan su participación en la rebelión armada contra Terra de 1935 (en la que sí intervino Quijano). ¿Se puede decir algo seguro al respecto?
- c) A principios de 1945 se fundó la Federación Uruguaya del Magisterio, para lo cual tuvo lugar un congreso de unificación de las dos entidades federativas que habían funcionado hasta entonces. ¿Participó Julio en esas actividades? ¿En representación de qué entidad? ¿Fue firmante del acta constitutiva de la FUM?
- d) Dictó clases en los Cursos de Vacaciones organizados por el Consejo de Primaria. Tenían lugar en verano en el local de la que es hoy Escuela “Maestro Julio Castro”. Se sabe que en 1940 dictó un curso sobre Varela. ¿Tuvo a su cargo otros cursos de vacaciones? ¿En qué años?
- e) Al parecer también participó en algunos de los Cursos Internacionales de Verano de la Universidad. ¿Se puede confirmar? ¿En que años? ¿Sobre qué temas?
- f) Padeció dos ataques provocados por aneurismas cerebrales. Se conoce la fecha del segundo, pero no la del primero. Convendría que este hecho constara también en su cronología.
Barcelona, 17.07.07.
1908 – 13 de noviembre. Nace en Estación La Cruz, Depto. de Florida, Uruguay.
Años de infancia – Concurre a la Escuela Rural Nº 9 de Pintado, Depto. de Florida, junto con sus diez hermanos. Su Maestra es Juanita B. Patrone Navarro.
1921 – Por su buena escolaridad obtiene por concurso una beca y se traslada a Montevideo a estudiar magisterio en el Instituto Normal de Varones “Joaquín R. Sánchez”.
1927 . Se gradúa de maestro “de primer grado”.
1928 – 1933 – Se desempeña como maestro de curso en varias escuelas primarias. En el mismo período continúa estudiando magisterio y se gradúa de maestro “de segundo grado”.
1928 y años 30’ – Milita en la Agrupación Nacionalista Demócrata Social, fundada en junio de 1928 por Carlos Quijano y que forma parte del Partido Nacional Independiente. Integra la oposición a la dictadura de Gabriel Terra.
1929 – En Montevideo, actúa como delegado del Depto. de Florida ante entidades del gremio magisterial.
1930 – agosto. Carlos Quijano funda el diario El Nacional del que Julio Castro es firme colaborador.
1931 – octubre. Deja de publicarse El Nacional.
1932 – 19 de marzo. Carlos Quijano funda el semanario Acción. Julio Castro colabora estrechamente en su redacción, principalmente de las secciones dedicadas a la educación y la cultura.
1934 – 1935 – Estudia la enseñanza preparatoria y se gradúa de Bachiller.
1934 – 1943 – Actúa como Director de Escuelas Comunes y de Práctica en Montevideo y en esta última condición, como Profesor de Metodología en los Institutos Normales.
1936 – 1939 – Realiza estudios de Derecho en la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho de la Universidad de la República. No los completa y no se gradúa.
1936 – 1939 – Participa en actividades de la Comisión Magisterial de Ayuda a España Republicana, liderada por Enriqueta Compte y Riqué.
1938 – Publica Vida de Basilio Muñoz, hombre de ayer, de hoy y de mañana, en coautoría con Arturo Ardao, Acción, Montevideo. De esta obra habrá una reedición en “Cuadernos de Marcha” Nº 56, Montevideo, diciembre de 1971, con el título 1875-1935, Sesenta años de revolución (Vida de Basilio Muñoz).
1938 – Visita el Noreste Argentino.
1939 – Deja de publicarse Acción.
1939 – 23 de junio. Aparece el primer número de Marcha, semanario en el que ejercerá el periodismo en múltiples modalidades hasta su clausura por la dictadura. Durante la mayor parte de la existencia de Marcha Julio Castro fue su Redactor Responsable.
1939 – Se presenta a concurso y obtiene el cargo de Director de Escuela Primaria, más tarde de Director de Escuela Primaria de Práctica.
1940 – Se publica “El analfabetismo”, Imprenta Nacional, Montevideo. Este trabajo había obtenido el primer premio en el Concurso Anual de Pedagogía de 1939, organizado por el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social.
1940 – (Y posiblemente años siguientes). Dicta cursos de verano para maestros, organizados por la Inspección Técnica del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal.
1941 – Se publica Los programas escolares vigentes. Modificaciones que podrían introducirse en ellos, Anales de Instrucción Primaria, Época II, Tomo IV, Nos. 3-4, Montevideo, setiembre-diciembre de 1941. Este trabajo había obtenido el primer premio en el Concurso Anual de Pedagogía de 1940).
1941 – Entrega a Marcha para equipamiento de los talleres la suma de mil pesos que había percibido al ser premiado en el Concurso Anual de Pedagogía de 1939.
1942 – 21 de febrero. Golpe de Estado del Gral. Baldomir, al que Julio Castro se opone radicalmente.
1942 – Se publica El banco fijo y la mesa colectiva. Vieja y nueva educación, Talleres Gráficos 33, Soc. Ltda., Montevideo. (Esta obra tendrá posteriores ediciones).
1943 – Mes de diciembre. Viaja a Chile y asiste a una reunión de sindicatos de la enseñanza.
1943 – 1952 – En este período se desempeña durante siete años como Subinspector de Escuelas Primarias y durante los tres últimos años como Inspector de Escuelas Primarias del Depto. de Montevideo. Es, al mismo tiempo, Profesor de Filosofía de la Educación en los Institutos Normales, cargo obtenido por concurso.
1944 – Se publica La Escuela Rural en el Uruguay, Talleres Gráficos 33, Soc. Anón. Montevideo.
1944 – Remite su trabajo Líneas generales para la reforma al Congreso Nacional de Maestros sobre Escuela Rural que tiene lugar en Montevideo del 4 al 9 de julio de 1944.
1944 – Mes de agosto. Es designado Secretario de Cultura en la Junta Ejecutiva Central de la Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay (FAMU).
1944 – Del 13 al 16 de octubre participa activamente como ponente en la Concentración de Maestros Rurales organizada por la Inspección Regional de la Zona “B”, a la que asisten 60 maestros rurales de los Deptos. de Durazno, Flores, Florida, Rivera, San José y Tacuarembó.
1945 – Mes de julio. Acompaña la primera Misión Socio Pedagógica, realizada en Caraguatá, Depto. de Tacuarembó e integrada por 20 estudiantes de magisterio y medicina. Interviene en los actos de presentación de la experiencia en Montevideo posteriores al regreso y publica una serie de artículos sobre el tema en Marcha.
1946 – Invitado por Luis Beltrán Prieto, eminente hombre público venezolano, viaja a Venezuela. También visita Costa Rica, Cuba y República Dominicana.
1946 – 24 de noviembre. Elecciones nacionales. Es el primer candidato a la Cámara de Representantes por el Partido Demócrata. No resulta electo.
1947 – Mes de julio. Acompaña la Misión Socio Pedagógica realizada en Pueblo Fernández, Depto. de Salto. Publica varios artículos en Marcha sobre esta nueva experiencia misionera.
1948 – Mes de julio. Viaja a México y participa en el Congreso Nacional de Escuela Rural Mexicana. Integra la comisión redactora del informe final del mismo.
1948 – Realiza un largo viaje por distintos países de América Latina. Ellos son, además de México, ya mencionado: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala.
1948 – De regreso de ese viaje, los días 20 y 27 de octubre dicta en la Asociación de Bancarios del Uruguay, Montevideo, dos conferencias con sus impresiones de viaje.
1949 – Con el título de “Cómo viven ‘los de abajo’ en los países de América Latina”, la Asociación de Bancarios del Uruguay publica la versión de las dos conferencias antes mencionadas.
1949 – Es animador primordial del Congreso de Maestros Rurales que, convocado por el Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal, se realiza en Pirlápolis del 2 al 6 de enero. Su actuación consiste en: a) ser uno de los dos miembros de la Secretaría de la Comisión Organizadora; b) ser integrante de la Comisión de Delegados de las Asociaciones de Maestros que con anterioridad al Congreso elabora un proyecto de programa para las escuelas rurales; c) ser miembro informante de esa Comisión ante el Congreso de Piriápolis; d) intervenir activamente en los debates del mismo; e) integrar posteriormente la Comisión Redactora del Programa para las Escuelas Rurales que entrega su proyecto al Consejo el 8 de abril; f) entre el 13 y el 15 de octubre participar en un Congreso de Inspectores que debía pronunciarse sobre el proyecto de programa, actuando en la oportunidad, con Nicasio García y Enrique Bráyer, como miembro informante. El Consejo de Primaria aprueba el programa el 27 de octubre de 1949.
1949 – Se publica Coordinación entre Primaria y Secundaria, Imprenta Nacional, Montevideo.
1952 – 1954 – Ocupa el cargo que la UNESCO y el Gobierno Mexicano le confían de Subdirector del Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina (CREFAL), emplazado en Pátzcuaro para la formación de educadores de comunidad de todo el Continente.
1954 – Al regresar de México se jubila de todos sus cargos docentes en Uruguay.
1954 – Se publica Bombas y dólares sobre Guatemala, Marcha, Montevideo (23 páginas).
1961 – A raíz de decisiones adoptadas por el Consejo de Enseñanza Primaria contrarias a las orientaciones que en ese momento tiene la educación rural, en particular la supresión de la Sección Educación Rural, los maestros rurales se reúnen en el Paraninfo de la Universidad los días 2 y 3 de marzo y crean el Instituto Cooperativo de Educación Rural (ICER). Julio Castro es designado miembro de la Comisión Asesora del mismo y durante muchos años colabora en sus publicaciones, seminarios y cursos.
1961 – Viaja a Venezuela invitado como consultor por el Ministerio de Educación de ese país. Visita también Cuba con motivo de la Campaña Nacional de Alfabetización.
1961 – A petición de la UNESCO elabora un informe sobre la situación de la alfabetización en Uruguay.
1962 – Por encargo de la UNESCO prepara un estudio sobre la alfabetización en América Latina que forma parte de la documentación puesta a consideración de la Conferencia sobre Educación y Desarrollo Económico y Social realizada en Santiago de Chile en marzo de 1962.
1963 . Dicta un curso sobre “América Latina. Del Destino Manifiesto a la Alianza para el Progreso” en los “Cursos Libres de Ciencias Sociales” organizados por Marcha en su local.
1964 – Mes de febrero. Orienta un curso-investigación organizado por el Instituto Cooperativo de Educación Rural (ICER), con participación de 23 maestros sobre el tema Desarrollo y Educación Rural. Los resultados son presentados en los VII Cursos Internacionales de Verano organizados por la Universidad de la República (febrero-marzo de 1964) y publicados en el Nº 6 (mayo de 1964) de la revista “Rumbo”, del ICER.
1964 – Mes de setiembre. Con una delegación de unos 25 educadores uruguayos, viaja a México, donde se realiza la Asamblea Mundial de Educación, organizada por la Academia Mexicana de la Educación y la Liga Internacional de la Enseñanza, la Educación y la Cultura Popular. Preside la Segunda Comisión que se ocupa del tema “Problemas de la Educación en América Latina” e integra la Comisión Redactora de la Memoria Final.
1964 – En México dicta con Jesualdo Sosa un ciclo de conferencias en Veracruz, Chihuahua, Saltillo, Monterrey y Oaxaca.
1965 – En México colabora en un curso de alto nivel sobre planeación educativa en Veracruz y dicta conferencias sobre ese mismo tema en Guadalajara y Lagos de Moreno.
1965 – Se publica Tenencia de la tierra y reforma agraria, en “Reformas Agrarias en la América Latina”, obra compilada por Oscar Delgado, Fondo de Cultura Económica, México.
1965 – 17 de setiembre. Se constituye la “Mesa para la Unidad del Pueblo”, que aglutina a varios partidos políticos e intelectuales de izquierda y de la cual Julio Castro es animador fundamental. Tras seis meses de intensa actividad, la “Mesa” fracasa en su empeño unificador.
1966 – Integra el Movimiento Nacional por la Defensa de las Libertades y Derechos del Pueblo y de la Soberanía Nacional.
1966 – Como Consultor de la UNESCO, el 31 de enero entrega su documento ”La alfabetización en el desarrollo económico del Perú”, preparado en los tres meses anteriores en Lima, Santiago y Montevideo. Dicho documento forma parte de la documentación para la Conferencia Regional sobre Planeamiento y Organización de Programas de Alfabetización en América Latina y el Caribe (Caracas, 30 de mayo-4 de junio de 1966).
1966 – 1970 – De fines de 1966 a fines de 1970 ocupa el cargo que la UNESCO y el Gobierno de Ecuador le confían de Asesor Técnico Principal del Proyecto Piloto de Alfabetización Funcional de Adultos que desarrolla sus actividades en los Cantones de Cuenca y Milagro y en la Hacienda Pesillo.
1970 – 7 de octubre. Un grupo de ciudadanos independientes, entre ellos Julio Castro, emite una Declaración planteando a la opinión pública propuestas concretas para la concertación de una acción política de izquierda.
1970 – Integra la delegación de la UNESCO al Seminario Interdisciplinario de Educación Permanente que tiene lugar en La Habana del 14 al 18 de diciembre de 1970.
1971 – 5 de febrero. Es uno de los firmantes del Acta Fundacional del Frente Amplio, como integrante del “grupo de Marcha”, uno de los sectores independientes constitutivos del Frente.
1971 – Entre el 26 de abril y el 5 de mayo se encuentra en Santiago de Chile. Participa en el encuentro regional de especialistas organizado por la Comisión Internacional para el Desarrollo de la Educación que, presidida por Edgar Faure, prepara para la UNESCO su informe Aprender a ser. Entrevista para Marcha a altos mandatarios chilenos.
1971 – Mes de setiembre. Se publica su artículo El Frente Amplio, un horizonte de esperanza, “Cuadernos de Marcha” Nº 53, Montevideo.
1971 – Es candidato a la Cámara de Diputados por la lista 77, “Movimiento Independiente 7 de octubre”, integrante del Frente Amplio.
1971 – 28 de noviembre. Elecciones nacionales. Julio Castro no resulta electo Diputado.
1972 – setiembre-diciembre. Desde Marcha, Cuadernos de Marcha y otros medios, Julio Castro se opone decididamente al proyecto de Ley de Educación General que el Ministro de Educación y Cultura, Dr. Julio María Sanguinetti, había presentado al Poder Legislativo declarándolo de urgente consideración, proyecto aprobado como Ley Nº 14.101 el 4 de enero de 1973.
1973 – 27 de junio. El Presidente Bordaberry disuelve el Poder Legislativo. Comienza la dictadura cívico militar a la que Julio Castro ofrecerá resistencia hasta su desaparición.
1973 – Mes de noviembre. Es detenido por un día por la Policía en Cuchilla Alta, Depto. de Canelones, adonde había acudido a inquirir por la suerte de la Maestra Directora de la Escuela Nº 95, Beatriz Etchepare Mántaras, perseguida por la dictadura.
1974 – 8 de febrero. Marcha publica el cuento “El guardaespaldas”, de Winston Marra. De inmediato, el autor, Calos Quijano, Julio Castro, Juan Carlos Onetti y Hugo Alfaro son responsabilizados del contenido de dicho cuento e internados desde el 21 de marzo hasta el 14 de mayo en el Cilindro Municipal.
1974 – Sufre un segundo ataque provocado por un aneurisma cerebral, del que se restablece.
1974 – 22 de noviembre. La dictadura clausura definitivamente Marcha y secuestra sus archivos. La edición de esa fecha era la número 1.676. Marcha había llegado a tener un tiraje semanal de 30.000 ejemplares.
1975 – 1977 – Julio Castro facilita la salida del país de militantes perseguidos por la dictadura, entre ellos la de Carlos Quijano, que se exilia en México en 1975.
1977 – 1º de agosto. Desaparición de Julio Castro. Se transcribe a continuación la parte del Informe Final de la Comisión para la Paz de 10 de abril de 2003, entregada a los familiares de Julio Castro, según “A todos ellos”, informe de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos, Montevideo, 2004, pp. 88 y ss.
“1. La Comisión para la Paz considera confirmada la denuncia sobre desaparición forzada del ciudadano uruguayo Julio Castro Pérez (C.I. Nº 167.820), porque ha recogido elementos de convicción coincidentes y relevantes que permiten concluir que:
- a) Fue detenido en la vía pública, en la intersección de la calle Francisco Llambí casi Avenida Rivera, el día 1º de agosto de 1977, alrededor de la hora 10.30.
- b) Se le trasladó a un centro clandestino de detención sito en la Avenida Millán Nº 4269, donde fue sometido a torturas a consecuencia de las cuales falleciera, en ese lugar, el 3 de agosto de 1977, sin recibir atención médica.
- Sus restos – según la información recibida – habrían sido primero enterrados en el Batallón 14 de Toledo y después exhumados a fines del año 1984, incinerados y tirados al Río de la Plata”.
Notas del compilador:
- No se incluyen referencias a las múltiples manifestaciones de recuerdo y homenaje a Julio Castro en el país y en el extranjero que tuvieron lugar con posterioridad a su secuestro. Su elaboración requiere una investigación de la que no se dispone ahora.
- No constan en esta cronología los acontecimientos de su vida familiar: su primer matrimonio, el nacimiento de sus dos hijos Julio y Hebe, su divorcio, su segundo matrimonio. Si se considera que esta información resulta útil, se ruega aportar datos fehacientes.
- La cronología que precede contiene, sin duda, involuntarios errores y omisiones. Se agradece a quienes puedan hacerlo que realicen aportes a la misma para enriquecerla.
- Conviene utilizar esta cronología conjuntamente con la “Bibliografía de y sobre Julio Castro”, del mismo compilador.
- Sin perjuicio de otros muchos aspectos, el compilador señala alguna de sus dudas, rogando se contribuya a mejorar la información:
- a) Los colegas de Florida dicen que pasó sus años de infancia en Pintado. La Escuela Nº 9, Rural, a la que asistió ¿era la de Pintado?
- b) Algunos documentos mencionan su participación en la rebelión armada contra Terra de 1935 (en la que sí intervino Quijano). ¿Se puede decir algo seguro al respecto?
- c) A principios de 1945 se fundó la Federación Uruguaya del Magisterio, para lo cual tuvo lugar un congreso de unificación de las dos entidades federativas que habían funcionado hasta entonces. ¿Participó Julio en esas actividades? ¿En representación de qué entidad? ¿Fue firmante del acta constitutiva de la FUM?
- d) Dictó clases en los Cursos de Vacaciones organizados por el Consejo de Primaria. Tenían lugar en verano en el local de la que es hoy Escuela “Maestro Julio Castro”. Se sabe que en 1940 dictó un curso sobre Varela. ¿Tuvo a su cargo otros cursos de vacaciones? ¿En qué años?
- e) Al parecer también participó en algunos de los Cursos Internacionales de Verano de la Universidad. ¿Se puede confirmar? ¿En que años? ¿Sobre qué temas?
- f) Padeció dos ataques provocados por aneurismas cerebrales. Se conoce la fecha del segundo, pero no la del primero. Convendría que este hecho constara también en su cronología.
Barcelona, 17.07.07.
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