Tras hacer la señal de la cruz y realizar el saludo militar frente a la Catedral de Brasilia, Bolsonaro partió en un Rolls Royce «Silver Wraith» descapotable hasta el Congreso, donde juró la Constitución, prometió fortalecer los valores «judeo-cristianos», combatir la «ideología de género» y situar a «Dios por encima de todos», uno de sus principales lemas de campaña.
Posteriormente, desde el balcón del Palacio de Planalto, la sede del Gobierno, Bolsonaro, acompañado de su mujer, Michelle, se dirigió a miles de personas, que lo recibieron al grito de «Mito» y «El capitán llegó».
El mandatario quebró el protocolo y le dio la palabra a su esposa, quien se dirigió a los brasileños en el lenguaje de señas de los sordomudos, un gesto que fue ampliamente aplaudido por el público.
A continuación, el presidente reiteró las líneas maestras de su Gobierno, subrayó la lucha de su Gobierno contra el socialismo y recalcó que la bandera de Brasil «nunca más será roja», en referencia al ahora opositor Partido de los Trabajadores.
Sus palabras fueron aclamadas por las decenas de miles de brasileños que se concentraron en la Explanada de los Ministerios, una céntrica avenida de Brasilia que concentra todos los poderes públicos de Brasil y en la que las autoridades esperaban hasta a cerca de medio millón de personas.
Con Información de la agencia EFE.
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