Messi no es para bobuos

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Messi no es lo tonto que dios quiere que seas.

Por encima de sus virtudes futbolísticas, su actitud ante su profesión es un ejemplo a seguir, no desde el fanatismo siempre desde la superación y respeto humano, no para tomarlo como ideal de vida ni copiarlo, pero sí aprender y tener en cuenta su profesionalismo y mesura cuando las críticas contaminan, las cosas no salen como querés y los perros opinan.

Messi desde mi humilde opinión, se ha convertido en el mejor jugador de la historia del fútbol. No lo digo para encontrar un héroe, lo explica su trayectoria.

No porque antes no lo sea sino porque en la cultura actual del éxito, intangible y efímero, ya no quedan mediocres dudas, logró junto a sus compañeros salir campeón del mundo liderando a su selección.

La Copa del Mundo es el trofeo donde todo niño occidental amante del fútbol alguna vez soñó levantarla. Hoy Oriente y Occidente sueñan, muchas niñas también.

Messi, en resumen, logró desde el inicio de su carrera ser el mejor en sus equipos como en la selección. Superó todas las estadísticas y todas las presiones, nunca quedó en infracción no por conservador sino por inteligente y astuto.

El mundo avanza en lo deportivo pero la FIFA en su política abstracta no acompaña. Esta Federación Internacional es como si fuera de otro planeta, una nave espacial comandado por seres inalcanzables que amenizan cuando descienden y ascienden en los territorios, armando y desarmado su fiesta. Con tanto poderío económico y político que reúnen, podrían tener una mayor vocación colaborativa y de injerencia en ciertos temas cuando afecta alguno de sus integrantes, más si se trata de la vida de sus jugadores. Es incluir en el negocio algo de humanismo y conciencia colectiva.

¿En el mundo quién va hacer algo por el futbolista iraní por andar «Enemistado con Dios»?.

Seríamos injustos en cargarles todas las responsabilidades a la FIFA en búsqueda de la solución a un problema de la Edad Media que perdura en el Siglo XXI en gran parte del mundo, pero algún hecho político, económico y cultural podría promover, por tal motivo presionar. Poder tiene y apoyo también.

Messi en su carrera de futbolista sobre su base atlética y técnica fue construyéndose con constancia, responsabilidad y trabajo. Dicen que no le fue fácil. Siempre mejorando y cumpliendo objetivos sin perder el horizonte.

Nunca se transformó en un payaso ni boludo en búsqueda de aplausos para las cámaras ni programas de chimentos, siempre fue un humano que se preocupó por hacer las cosas bien. Aunque a veces por su eficacia parezca un «lavarropas».

Desde el inicio escaló y se mantuvo al máximo nivel. El mismo no solo lo mostró con su eficiencia futbolística y campeonatos logrados sino que consiguió algo que también muy pocos logran. ¿Alguien se acuerda de Messi con lesiones importantes?.

Lesiones seguro tuvo como todo jugador, más sobre él que las patadas vuelan, pero no le impidieron en nada para desarrollar su camino ni perderse nada importante. Con 35 años llegó pleno al mundial de Qatar. Ahí muestra su profesionalismo, calidad y compromiso.

Luego de ganarle a Francia en una épica final y convertirse en campeón del mundo eligió abrazar, festejar con su familia y brindar con sus amigos y compañeros de equipo, nada de gestos tontos al espectáculo ni faltas de respeto. Sabe que el espectáculo es puro cuento, esos que lo criticaron salvajemente, ahora querían su mejor foto, él lo sabía.

Fue el mismo gesto que tuvo a lo largo de toda su trayectoria que va a seguir compartiendo. Ese respeto y mesura de estar atento a no morder el anzuelo de la estupidez. En no caer en las redes del espectáculo de hoy en día, en que se basa y se transforma para muchas y muchos, la libertad y el motivo del mundo de hoy.

Sociedad – espectáculo / espectáculo – imagen / imagen – felicidad / felicidad – consumo / consumo – libertad.

Messi no estuvo ahí, solo participó, jugo, fue campeón y el mejor.

Qué injusto que fuimos los que alguna vez dijimos que Messi para que sea el mejor de la historia del fútbol tenía que salir campeón del mundo.

Me alegro que esa concepción inequívoca del éxito, en caso que el éxito exista y no sea un espejo con dios, él con su actitud la revirtió porque demostró que con su forma de ser en una cancha y lo que muestra afuera es más que un campeón.

¡Qué cómodos bobuos fuimos!.

Los trofeos se comparten, los valores y equipos quedan.

¡Argentina, salud!.

Río de la Plata disfruta y se comparte como el Tango pero no se equivoquen, Gardel y el dulce de leche es nuestro y la Copa ahora es de ustedes, je!…

Por Andrés Legnani

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