Tanto recortaron que la crisis hídrica fue posible

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“Era impensado realmente que se agotara el agua dulce, pero fue posible que más de la mitad de país no tuviera agua potable. A veces necesitamos que las crisis sucedan para que se anulen las discusiones en abstracto y mostrar que las carencias muchas veces denunciadas efectivamente tienen consecuencias. Y acá tenemos una”, señaló Federico Kreimerman, presidente de la Federación de Funcionarios de OSE.

Fue el jueves 20, en el espacio comunitario VAR. Fue un acto de democratización de la información, albergado por la Iglesia Metodista de la Aguada, ante un público heterogéneo como la sociedad misma, y más interesado en el tema que en el frío que bajaba.

Las causas “muy inmediatas”, se destacó, tienen que ver con la propia empresa OSE, con el Ministerio de Trabajo, con la falta de inversión y la reducción de personal. Esto, en el contexto de la sequía, del cambio climático, “que tiene sus causas en la actividad del ser humano pero al que no le vamos a encontrar la solución mañana ni pasado mañana. Hay que ver, porque si no, la responsabilidad parece ser de la humanidad en abstracto que se comportó mal con respecto al medio ambiente, y entonces nadie es mejor y son todos responsables”.

“Acá no es solo un problema de que ‘se nos seco el Santa Lucía’; es un problema que si vos vas a la OSE no hay gente, no hay inversión, no hay recursos, no hay infraestructura. Y hay responsabilidad, porque si una empresa pasa de tener 5 mil a 3 mil funcionarios y se le reduce inversión y más, la empresa se reduce, y cuando no hay crisis la empresa funciona igual aunque sea a los ponchazos.

“El problema se hace evidente en un momento de mayor tensión como el que se vivió. Mis compañeros que trabajan en la planta de Aguas Corrientes vivían el mismo infierno que todos frente al episodio, pero pegados a la crisis.” La tensión de viajes de helicóptero que van y vienen, de camiones, “y lo que nadie dice acá, que es que para que siguiera saliendo agua de la canilla, se agarró agua del Río de la Plata y se la bombeó hacia Aguas Corriente. Es agua no potable pero igual sale de la canilla. Y esto tiene un costo, porque además la sal es lo que menos se le puede sacar al agua, porque el proceso no lo prevé. En Uruguay no hay forma de sacarle la sal al agua porque no hay planta desalinizadora, y la que anunció el Gobierno no existe.”

El agua del río viene con muchas otras cosas malas para el consumo “pero que sí se sacan, aunque a un costo mucho mayor. Lo que nadie nos dice es que la OSE triplicó sus costos en estos dos meses en productos químicos, en energía eléctrica, en un montón de cosas que vamos a pagar todos. Se sostiene que la responsabilidad más inmediata del desastre está en cómo se llevó adelante la gestión de la crisis. Pero también hay una responsbilidad en el mediano plazo, que no es ni el actual gobierno ni de los anteriores , por más que se peleen por quien no hizo qué y quien podría haberlo hecho. Son muchas décadas durante las que no se invirtió en infraestructura para el agua potable.”

Esta responsabilidad está, según Kreimerman, “más allá de la discusión del Proyecto Neptuno, de poner una planta nueva en el Río de la Plata, a la que nos oponemos porque hay ahí un fuerte negocio para privados.” Y el agua potable, que nunca estuvo en la agenda política y ni siquiera fue tema, aparece en la discusión. Estaba la opción de hacer otra represa, además de la de Paso Severino, sobre la que el gobierno actual todavía no dice cuántos litros le quedan. Siempre estuvo el proyecto de hacer la represa de Casupá que duplicaba la capacidad del sistema y quizás si hubiera estado construida a pesar de la sequía era suficiente agua guardada para sobrellevar esta crisis”.

“Bueno, pues nadie la hizo. Y cuando se discute por qué nadie la hizo –yo trabajo en la OSE y sé que el estudio y todo el proyecto técnico está desde el año 2013–, aparece entonces cierta discusión un poco mezquina de que te lo dejé hecho y vos no lo hiciste; no, que los votamos y vos no lo hiciste. En realidad, todo esto es mentira pues se busca mezclar la disputa electoral en medio de una crisis. Nosotros –y no me interesa a quién voy a votar en las próximas elecciones– vemos venir la próxima crisis del agua. Porque la falta de inversión es común a todos.”

“Éste no es un problema de gente que gestiona mal porque es tonta o está equivocada; yo discrepo. Quienes están a cargo de los gobiernos tienen intereses; no es así nomás, no es que cometan errores. A veces, en función de esos intereses, tal como pasó en esta crisis, cometen errores. Pero sus causas no están en la ingenuidad; no es gente que sin querer cometió un error. Hay claros intereses atrás.”

“Si nadie invirtió en el agua potable en el pasado reciente fue porque la conducta seguida desde el punto de vista de la economía de no tocar la plata del Estado para no aumentar la deuda fue la misma”, independientemente del color del gobierno. “Y eso viene de los famosos organismos internacionales, que te dicen ‘si vos te endeudas mucho te dejo de prestar plata’, y son los mismos que después, cuando el Estado ya no tiene plata, te dice ‘te prestamos, sí, pero lo hacemos en privado, como está pasando ahora con el Proyecto Neptuno”.

“Son graciosos. Son los mismos que les prestan a las constructoras privadas para que hagan la planta o la empresa; y por hacerle caso, se termina no realizando inversión pública. Y quiero ser claro: esos organismos que le dicen al Estado uruguayo ‘no, no toques más deuda, no toques más deuda porque yo lo digo’, en realidad quieren que lo hagas por la vía privada; ellos representan los intereses de los grandes capitales privados. Y, lamentablemente, esa es la explicación de por qué nadie invirtió en el agua. Y no si te dejé la carpetita y no sé qué”, dice en alusión a la carpeta con el proyecto Casupá que Tabaré Vázquez entregó destacando su urgencia al recién electo Luis Lacalle.

“Ese es un juego de artificio, pero la realidad es que ninguno quiso invertir. Y por eso los hechos muestran que no hay nada hecho. El sistema de agua potable que sostuvo todo hasta ahora, es la Represa de Paso de Severino, que tiene más de 50 años, y el sistema de tubería de la ciudad de Montevideo, que tiene 100. Con ese sistema, estás en el 2023 y los organismos oficiales del Estado como el INUMET el Instituto de Meteorología te viene avisando hace tres años de la sequia; no ahora, no el mes pasado.”

“Responsabilidades en esta situación hay, pero vienen de mucho más atrás y son esenciales.Tienen que ver con qué pasa con el agua; no con el agua potable sino con el agua dulce en general, que es una de las principales riquezas del país, si no es la principal. El agua está tras el modelo económico, porque la agropecuaria depende directamente del agua. La de OSE, que es el agua que hoy nos llega a los hogares uruguayos es apenas una partecita así del agua que se extrae de los cursos naturales.” Montevideo consume 600.000 metros cúblicos de agua diarios.

“La última planta UPM, que tanto la propagandean para que estemos contentos, como la planta de celulosa más grande del mundo en cuanto a la capacidad de procesar árboles por día, consume por día, en agua que le lleva el Río Negro, 20 veces lo que consume toda la ciudad de Montevideo. Por día lo hace, y no la paga. La agarra del río, y UPM se instala en el Río Negro justamente porque ahí tiene agua disponible. En cuanto a su consumo de agua de OSE, es mucho peor, porque gasta diez veces más.”

“Otro ejemplo grueso es el de la soja. En embalses que represan cursos de agua en el Uruguay para riego de la soja, se consume casi 25 veces más que el agua para consumo humano. Y en cuanto a lo que representa Montevideo en el país, en el medio de la crisis apareció el número, sólo de la cuenca del Santa Lucia, que es la que abastece la ciudad de Montevideo, de que hay más de 400 embalses privados de empresarios del agronegocio que cortan una parte del río, la represan y la usan para regar sus campos. Y esos campos, que no son para darnos de comer porque ahí podríamos discutir a otro nivel, son para la soja. Que básicamente es soja sin procesar que se va para afuera.”

“Son dos rubros importantes, principales, que consumen agua que se va del país. Capaz que se podría dar un debate y perder una parte si en vez de solo celulosa acá se fabricara papel, cartón; diéramos trabajo de verdad. Pero mientras se cerró la última fábrica de papel que quedaba, instalan una planta de celulosa, y ahí se va una buena parte del agua. Y el Río Negro es parte del modelo económico, igual que la cuenca del Santa Lucia, donde hay 400 embalses privados previstos para regar campos principalmente con soja que 8 de cada 10 pertenencen a extranjeros, y no dan trabajo en serio.”

“El modelo este no empezó ni ayer ni antes de ayer ni en el 2020 en el Uruguay. Claro está que este gobierno representa fuertes intereses creados de quienes promueven este modelo. Pero este modelo viene de hace muchísimos años y fue fuertemente profundizado en las últimas décadas por todos los gobiernos. Lo digo sin ánimo de ponerme a criticar específicamente a uno o dos, sino de lo que vamos aprendiendo de los trabajadores: esto no parece un problema del gobierno de turno.”

“El modelo económico que impera en el Uruguay viene incluso de antes de la dictadura. Se necesitaría una charla aparte sobre esto, pero la dictadura vino para imponer un modelo económico. Para eso necesitaba la fuerza, necesitaba del terror. Porque para implementar un modelo que perjudica a la gran mayoría de la población se necesitan cosas como el terrorismo de Estado. Y hoy, el modelo económico que impera en el Uruguay es básicamente llevarse los recursos naturales. Y el agua es el fundamental recurso natural que tenemos. No tenemos ni minería, pero sí agua para los árboles, para el pasto de las vacas, y todo eso se va. Y se va sin dejar nada, en un modelo que genera exclusión, que no tiene lugar para todos, que genera una enorme desigualdad, y que para nosotros no tiene que ver con qué color está gobernando.”

“Este modelo se profundizó en todos los gobiernos, y de hecho las leyes le dan marco legal a un sistema que destroza el medioambiente en el Uruguay, como la ley de riego, la ley de participación público privada, que permite que vengan los privados a asociarse con el Estado, la ley forestal, que le da marco para plantar todos los eucaliptus, y más. Es un marco legal que se vota en el Parlamento Nacional, pero no depende mucho de eso. Cada uno puede hacer lo que quiera en las elecciones pero es un problema de intereses de clase que terminan lucrando a costas del dinero público que es el de todos.”

La diferencia real viene de ahí, y ante la crisis del agua ver esto hace que las cosas no sean tan abstractas sino concretas, y entender que hay un responsable claro; este modelo económico beneficia específicamente a un sector de la sociedad que se hace millonario a costas de depredar y a costa de explotar a todos los trabajadores en el país.”

La ministra de Salud Pública inventa que el agua es bebible, y dice que si podés, usá el agua embotellada. Y ese ‘si podés’, esas pequeñas dos palabras que agregó, esconden todo el problema, que expresan las enormes diferencias de clase. Porque no es igual para todos usar agua embotellada; no es, porque hay que pagarla, y los que ganan 25.000 o menos por mes bien que lo saben.”.

“Lo que dice la ministra no tiene sentido; es parte de los absurdos dichos para tratar de justificar lo injustificable. Algo que reclamamos es que se regule el mercado de agua embotellada. Pero eso le quita el lucro a la Salus porque si hay empresas que además están ganando en plena crisis son las del agua embotellada, que además sacan el agua gratis. Y el ministro de Medio Ambiente va y lo justifica expresamente. Pero se podría hacer, como se hace con la leche, que tiene un precio regulado.”

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