No en mi nombre…

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El ex presidente José Mujica (Pepe) es una fuerza de la naturaleza: muchas veces imprevisible y a veces dañina, no reconoce control. El Frente Amplio pone voluntad y dedicación en no politizar temas que deben ser políticas de Estado, como el muy actual del agua. Pero el hombre sale a definir que la fuerza política a la que pertenece comparte responsabilidad con el gobierno por la penosa situación en la que están 1,8 millones de uruguayos, y la situación, dice, es debida a la presión del déficit fiscal.

Doble error de José Mujica, que deberían de serle extraños a una persona que ejerció la presidencia de la República. El proyecto Casupá fue entregado en mano por Tabaré Vazquez al gobierno entrante el 3 de diciembre 2019, recalcando que era urgente. Su financiación por la Coordinación Andina de Fomento (CAF), de 80 millones de dólares, había sido aprobada para ese momento, y el proyecto estaba listo para hacer el llamado a licitación, que lógicamente le correspondía a la nueva administración.

Ese año en que asumió Lacalle comenzó una sequía que se prolonga hasta hoy, y que Inumet define como un período extremadamente seco; se la atribuye desde su inicio al fenómeno La Niña, que las estadísticas muestran que puede durar siete años o más; ojalá que no. El gobierno de Luis Lacalle no es responsable de que no llueva, pero sí de saber que no llueve. Pudo ver que era así día tras día de su gestión durante estos tres años y pico.

La posibilidad del proyecto Casupá se consignó en el Plan General de Obras de OSE en 2000, y el gobierno del Frente Amplio lo pudo tomar en 2013. Al año siguiente, OSE firma el convenio con la CAF, en 2015 se reciben expresiones de interés de 15 firmas, en 2016 se firma convenio con Typsa -Engecorps para realizar el proyecto básico, en 2017 el proyecto básico se termina y se encara el estudio ambiental, en 2019 se amplía el contrato con Typsa -Engecorps para elaborar el proyecto ejecutivo, y el 3 de diciembre Vázquez se lo entrega a Lacalle en condiciones de llamar a licitación. No, el gobierno de Tabaré Vazquez no es responsable de dilaciones.

Sin embargo, este gobierno sí dilató, aunque no lloviera, y para no concretar nada. Primero postergó el proyecto Casupá y luego lo sustituyó por otro, llamado Neputuno, que no pasó de los papeles. La obra de Casupá demanda al menos dos años, “y hoy no hubiese estado llena la represa con los 118 millones de metros cúbicos que puede embalsar. Pero sí hubiera juntado y acopiado agua si hubiéramos tenido el embalse, aunque sea en un porcentaje mínimo de un 10% o nos hubiera aportado unos10 millones de metros cúbicos, que es 10 veces más de lo que se dispone hoy”, declaró a este medio el director de OSE Edgardo Ortuño.

En cuanto al “bendito déficit fiscal” al que José Mujica atribuye que no se hiciera Casupá, no se entiende cómo conjuga esto con una financiación ya otorgada, seguramente a tasas muy bajas. Es más: lo central de la acción de este gobierno demuestra ser el ajuste fiscal, por el cual espera que la disminución del déficit fiscal de 3,7% del PBI sea al 2,7% cuando termine su gestión; o sea, no será sustancialmente mejor al que heredó.

El ex vicepresidente y ex ministro de Economía Danilo Astori debería preocuparse hoy por los pronósticos optimistas del gobierno en esta Rendición Fiscal, que espera una recaudación impositiva del 0,5% del PBI: para el economista Gabriel Oddone, no parece probable que se logre. Más grave es que este gobierno proyecta crecimientos de la economía a partir del 2025 más allá de la capacidad de producción instalada, de 2,8% del PBI, en una contradicción que no se explica.

El gobierno que asuma, y mucho indica que será del Frente Amplio, recibirá según Oddone una situación fiscal no exenta de riesgos y además, una serie de postergaciones en materia de gastos y prioridades que van a tener una fuerte demanda. “La próxima administración va a heredar un conjunto de desafíos en un contexto en el que la situación fiscal dejó de empeorar –dijo Oddone en La letra chica– pero no está lo suficientemente sólida como para que haya espacio para un gran gasto. Este es el desafío. Tenemos 300.000 personas, o más, que hace muchos años no pertenecen al área de la protección social. Este es un problema claro de justicia social, y también un problema de la sociedad que se está gestando”.

Pero el horizonte de 2025 no es un tema sobre el que se conozcan estudios y reflexiones del ex ministro de Economía Astori. Es de recordar que Astori no quiso ser ministro de Economía del gobierno de José Mujica, período que la situación de Pluna puso más que escabrosa y él tal vez hubiera sabido sortear. Cuando Astori era vicepresidente (porque perdió las elecciones internas), Tabaré Vázquez dispuso parar las obras del Antel Arena en julio 2015, a sugerencia de Carolina Cosse, para abocar esos recursos a realizar a inversiones en OSE, para mejorar la calidad del agua potable en Montevideo, Canelones y Maldonado, a raíz de la proliferación de floraciones de algas en los cursos de agua que provocaron episodios de mal olor y sabor.

La reacción del entonces vicepresidente Astori fue agregar necesidades, todas ellas de la agenda del FA pero planteadas con la urgencia de un niño que le escribe a Papá Noel, a los que se deberían abocar los recursos destinados al Antel Arena. Afirmó en público que había “sectores más prioritarios” para el actual gobierno, tales como la educación y la seguridad pública. Y también se debía beneficiar el Sistema Nacional de Cuidados y lograr mejoras en la infraestructura vial, los servicios portuarios, introducir mejoras en el sector energético y promover cambios en la estructura productiva, además de defender las conquistas en materia de poder adquisitivo. El presupuesto del Antel Arena era solo de 40 millones de dólares, y el presidente Vázquez definió claramente al servicio de agua de OSE como la prioridad; los acontecimientos le dieron la razón.

Las razones de Astori para diluír la importancia de la prioridad de Vázquez pueden ser motivo de conjetura, pero esto de tirar cohetes buscapiés dentro del Frente Amplio es algo que comparte con José Mujica. Por ejemplo, Mujica se manifestó por la prisión domiciliaria de los presos por terrorismo de Estado, “esos pobres viejitos”. También supo decir que las cuentas no saldadas en materia de derechos humanos entre la sociedad uruguaya y la dictadura sólo conocerían su agotamiento “cuando nos muramos todos”.

Ignorar el creciente movimiento social que incorpora generaciones y demandas en materia de derechos humanos en el Uruguay no es propio del progresismo sino más bien contrario a él, pero curiosamente la postura de Mujica coincide con la de Cabildo Abierto. Se enunciaron más coincidencias. Dijo Mujica que Guido Manini Ríos es un nacionalista con quien se podría trabajar, sin mencionar el carácter de clara derecha de ese nacionalismo, su catolicismo preconciliar, su autoritarismo y mucho más que lo harían impotable, imbebible e insoportable para el Frente Amplio. Y Mujica lanzó la precandidatura presidencial del intendente de Canelones Yamandú Orsi sin que se conozca que la iniciativa haya pasado por la organización del FA. El autor de esta nota le pidió una entrevista a Orsi con la intención de preguntarle en qué medida su posición como presidente le daría viabilidad a estas ideas de Mujica. La entrevista fue negada, sin explicitar las razones.

Los “dirigentes históricos” del FA Mujica y Astori deberían entender y apoyar el esfuerzo que hace el progresismo y la izquierda para superar la traumática pérdida de las elecciones presidenciales del 2019. La cultura de unidad y diálogo tomada del ejemplo dado por la clase trabajadora uruguaya y que caracteriza al Frente Amplio no merece palos en la rueda como los que aquí se ejemplifican, a cuenta de muchos más.

El comportamiento de ambos dirigentes es clara señal de la ausencia en la escena de una figura clave como Tabaré Vázquez. El dos veces presidente de la República sería el cada vez más necesario punto de equilibrio para que la fuerza política se aúne sin hesitar como un puño en seguir las transformaciones iniciadas. Si aquí se buscó mencionar estos problemas, es solo porqué realmente existen.

 

 

 

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