¡No hay problemas!

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Si lo pensamos bien, en realidad hay pocas cuestiones delas cuales preocuparse. Teniendo en cuenta aquel razonamiento que enuncia: Si un problema no tiene solución, deja de ser problema para ser un dato inconmovible de la realidad. Y aquellos asuntos que tienen solución no deberían preocuparnos sino ocuparnos por encontrar la misma.

Trump decidió retirarse del acuerdo que regulaba la tenencia de armamento atómico; en realidad, de los proyectiles portadores. De nada sirve una bomba atómica si no se tiene con que lanzársela al enemigo sin peligro de que la explosión te alcance también.

Pútin respondió con igual medida lo que hizo que el famoso “reloj del fin del mundo” diera un salto en el corto espacio que le va quedando y nos alertara acerca al inminente riesgo de una catástrofe planetaria final.

Pero, eso no debe preocuparnos, y no me preocupa, ya que la solución a esta amenaza está fuera de nuestro alcance. Cierto, desde siempre me siento representado por la lucha de quienes integran los movimientos “Por la Paz”. Pero en este mundo autocrático el terror atómico quedó fuera de alcance.

Razón por la cual dejó de preocuparme. Si algún demente inicia una guerra atómica no tendremos ni tiempo de darnos cuenta.

Mucho menos de averiguar quién la inició y si hubo algún “ganador”. ¡Que se jorobe el que quede vivo! Se encontrará en un planeta horrible y vivirá lo que le quede en cuevas.

Así que el “Terror Atómico” ha sido puesto fuera de los problemas que me quitan el sueño.

En otra escala, porque no está en juego la supervivencia de la especie, tampoco me preocuparé por el viejo, conversado e inalcanzable tratado de libre comercio con la Unión Europea.

En realidad, nunca me preocupó demasiado porque no estuvo nunca cerca de hacerse realidad. ¿Se imaginan a los agricultores franceses aceptando competir con nosotros?

Sus repollos no extraen nutrientes del suelo, extraen subsidios. Sus terneros ni beben leche materna, ni comerán pasto, ¡comerán subsidios! En estas condiciones, ¿de qué tratado estamos hablando?

En cambio, la Unión Europea, Japón y los Estados Unidos están acordando liberar su comercio. Los grandes con los grandes y los chicos con su pequeñez.

Hace años que sabemos que la condición del subdesarrollo es la contracara de la existencia de potencias desarrolladas. Y si alguna quiere salirse de ese círculo vicioso: o es grande como China y empieza por explotarse a sí misma para luego integrar el círculo de los privilegiados o le dan caza antes de que vuele muy alto.

¿Recuerdan el despertar de “Los Tigres Asiáticos” y la crisis que los sometió a tigrecillos domesticados? Hoy las empresas que sobrevivieron pertenecen a los capitales trasnacionales con asiento en los Estados Unidos.

Por aquello de que siempre es bueno, cuando se tiene dinero, tener, además, “un gran garrote”.

Bueno, ahora no tenemos que alejarnos mucho para observar los efectos de la trasnacionalización, del “la economía globalizada” y todo eso. En el artículo anterior mencione la ejemplar fusión de Embraer con Boening. Hoy, si tuviera espacio, les contaría con prolijidad el ultimátum que General Motors Brasil acaba de presentarles a sus obreros.

El resumen es sencillo, o aceptan la flexibilidad total, el pago por productividad, pasarse el año 19 sin ajuste salarial y otro mentón de cosas, o “nos vamos”.

Con sospechosa coincidencia, el mismo ultimátum le fue presentado por la Ford a sus obreros de Río Grande.

Ese asunto de o aceptan o nos vamos no es balandronada sino pura realidad. La Revolución Científico Técnica, esa verdadera 3er. Revolución Industrial ocurrida hace ya medio siglo, cambió totalmente la forma de producir.

Antes, en el modelo “fordiano” podríamos decir, el ideal era tener y procesar toda la línea. Desde la mina de la cual extraigo la materia prima, pasando por todas las etapas hasta llegar a la cadena de distribución.

Ahora, la producción se ha dislocado. Hace tiempo me asombró saber que la fabricación de una aeronave mediana en el Reino Unido implicaba la reunión y el armado final de más de 150 partes fabricadas en los cuatro rincones del mundo.

En realidad, no es correcto hablar de “la fabricación” de un automóvil o de cualquier otro artefacto complicado porque, cuando el producto sale al comercio de los hombres lo hace del “Ensamblado Final”. Es un producto que, en realidad, es el resultado de muchos procesos ligados por el capital financiero que le da un propósito a todo eso.

Lo determinante son las dos puntas: el capital y el mercado. Lo del medio puede localizarse en cualquier parte que le convenga al capital y una vez terminado, colocarse en cualquier parte que tenga el poder de compra y la necesidad. Ambas manejables, pero eso nos llevaría muy lejos.

Pregunto: ¿Si los montadores de automóviles se van de Brasil, quienes compran dejarán de hacerlo?
¡Seguro que no! Quieren el producto. El auto que les sirve y los afirma en la creencia de que no son pobres. No importa si se montó en San Pablo o en Viet Nam.

Que otra cosa son las “fabricas” actuales sino “montadoras”. El proceso comenzó hace tiempo pero ahora es común y corriente.

Recuerdo que, en la época del presidente Pacheco Areco, es decir, en momentos en que la derecha arreciaba, se nos ponía el ejemplo de los trabajadores japoneses que, cuando querían protestar contra la empresa, trabajaban más rápido en lugar de hacer huelga.

Lo mostraban y ensalzaban como una “virtud” lo cual me llevo a preguntarme ¿cómo era eso? Tanto averigüe que vine a dar con la razón. Las empresas no tenían depósitos para lo que producían. En Japón el espacio es muy caro. Y tampoco depósitos para los componentes que utilizarían. Sincronizaban todo el proceso de manera que la pieza que se iba a montar llegara minutos antes y lo fabricado saliese derecho a los centros de comercialización.

¡Algo de eso había conocido sin darme cuenta!

Cuando la RAUSA fabricaba azúcar de remolacha y aquellos pancitos que tanto extraño, durante la zafra le daba un cuarto de hora a los camiones que traían la remolacha. Si se pasaban no se la recibían porque el espacio estaba destinado a otros. No los dejaban entrar y que tirasen su carga fuera.

Bueno, ahora esto es lo general por lo que, automóviles, microscopios o ferrocarriles, son ensamblados en una línea de montaje que reúne ordenadamente partes provenientes de medio mundo.

A lo que voy es que, si a la General Motors o a la Ford les conviene “domar” a sus obreros que les han ganado mucho espacio. O domar a los propios gobiernos, están en condiciones de hacerlo.

Y lo sabremos cuando veamos el acto final.

Me gustaría saber cuándo y dónde el capital financiero decidió que ya bastaba con un Brasil petista y que había que voltear a Dilma, encarcelar a Lula, presidenciar a Bolsonaro y liquidar los pujos independentistas y eso de asociarse a los BRICS.

¡Fuera con todo! ¡Alinearse y marcar el paso!

Es más fácil con Bolsonaro y por eso es Presidente.

Como le parece más fácil con Guaidó que con Maduro y ahí lo tenemos.

Ahora Iván Duque Presidente de Colombia por obra de Uribe, se ofrece como plataforma de lanzamiento de una agresión militar contra Venezuela. Tal vez con la esperanza de robarle un pedazo rico en petróleo y romper los acuerdos de paz con la guerrilla a la cual va exterminando de a uno.

Hay más exiliados colombianos en Venezuela que los que dice tener Duque emigrados recientes producto de la crisis venezolana.

Ahora luego de robarle el oro depositado en el Reino Unido y traspasarle a Guaidó el control de los dineros producidos en los Estados Unidos por empresas del gobierno venezolano. Trump, un Presidente que perdió en votos pero ganó en el Colegio Electoral auspicia una campaña solidaria de alimentos y medicinas que no le dejó comprar a Maduro ¡plata en mano!

Y Bolsonaro que ganó con Lula preso; Duque y el hondureño Hernández que ganó apenas luego de una sospechosa pausa de los equipos de conteo juntan medicamentos para Guaidó.

Sigo declarando que Maduro me gusta muy poco, pero, coincido con Guaidó en que no puede haber neutrales y jamás apoyaría a este títere.

También recuerdo haber dicho, cuando la visita de Obama, “Macri es el hombre”. Una devaluación de un 100 por ciento el año pasado y se sostiene con la plata del FMI.

¿Vieron el tarifazo? Un cien por ciento la luz. Pinti declara que está con el agua al cuello, pero aquí los medios calladitos. Estas cosas no pasan hasta que el Amo diga que “son noticia”-

Señores: ¡no pasa nada hasta que a Estados Unidos le importe que se sepa!

Por eso, no hay nada de preocuparse.

¡No hay problemas!

Vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Por Eduardo Platero

3 de febrero de 2019

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