El futuro: Venezuela, primer escenario de la campaña electoral norteamericana //
La escena de la iglesia de Doral, donde el vicepresidente Mike Pence anunció la intención de los Estados Unidos de “liberar Venezuela de Cuba”, con venezolanos, nicaragüenses y cubanos gritando yu-es-ei, yu- El presente:La hora de liberar Venezuela de Cuba «Es el momento de que su país recupere la libertad», dice Pence a los presentes, “en un tono de mitin de campaña”, según la corresponsal del diario español El País, Yolanda Monge. «El tiempo de Maduro debe terminar y debe terminar ya». “Pronto Venezuela será libre», agrega el vicepresidente norteamericano. Los detalles del plan para poner fin al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela se han ido filtrando a los medios de prensa con muchos detalles. “El apoyo a Guaidó se fraguó en una maratón de reuniones, con el impulso de los nuevos halcones de Washington y los legisladores anticastristas, la movilización de los exiliados y el apoyo de la OEA”, escribe Amanda Mars, también corresponsal de El País, en Washington. Su artículo puede verse aquí: El pais.com “La noche del 21 de enero, la Casa Blanca llama al congresista Mario Díaz-Balart y al senador Marco Rubio porque el presidente quiere verlos al día siguiente junto con el vicepresidente, Mike Pence, y el equipo de seguridad para hablar de Venezuela”, cuenta la periodista. Los dos son congresistas de origen cubano muy conservadores. Mars adelanta un relato minucioso del proceso mediante el cual se nombró a Juan Guaidó presidente interino de Venezuela, con el apoyo de Estados Unidos y Canadá. Rubio está exultante. Por la noche escribe en su cuenta de twitter: “Mañana será un día muy bueno (e importante) para la democracia y el orden constitucional en Venezuela”. El miércoles 23, Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional venezolana, se juramenta como presidente de país. El equipo de la Casa Blanca había sufrido cambios importantes en el último año: en marzo del año pasado el general H. R. McMaster fue sustituido por John Bolton, que la BBC califica como “un halcón de la era Bush”, como asesor de seguridad. Poco después el Secretario de Estado Rex Tillerson es sustituido por el exjefe de la CIA, Mike Pompeo. “Este cambio es muy importante en esta historia”, habría dicho Fernando Cutz, asesor de McMaster. Bolton trajo a Mauricio Claver-Carone, un anticastrista radical, “considerado por la mayor parte de fuentes como uno de los grandes valedores de la doctrina de la mano dura contra Maduro de los últimos tiempos. Un equipo especialmente dispuesto a implicarse en Venezuela rodea a Trump y se conecta muy bien con una oposición venezolana”, afirma Mars. En diciembre pasado, Guaidó viaja discretamente a Washington donde se reúne con funcionarios del gobierno. El día 14 lo hace con el Secretario General de la OEA, el uruguayo Luis Almagro. El 4 de enero asiste, en Bogotá, a una reunión del Grupo de Lima, integrado por 14 países de la región que apoyan la política norteamericana en Venezuela. “Todo esto no ha ocurrido de pronto”, dice el congresista Díaz-Balart. Esta Administración ha estado “dispuesta a presionar desde las primeras semanas y nos abre sus puertas al más alto nivel a mí y al senador Rubio. Llevamos dos años de muchas reuniones” dice, citado por Mars. Max Blumenthal y Dan Cohen, dos periodistas y documentalistas que escriben en grayzoneproject, recrean la carrera de Guaidó, en un artículo en el que detallan los pasos que transformaron un político prácticamente desconocido en pieza clave del cambio de gobierno de Venezuela. El artículo puede ser visto aquí: grayzoneproject. Hace tan solo unos meses atrás –afirman– “este hombre de 35 años era un personaje oscuro en un grupo de extrema derecha políticamente marginal, estrechamente asociado con actos de violencia callejera. Incluso en su propio partido, Guaidó había sido una figura de nivel medio en la Asamblea Nacional”. El operativo para la destitución de Maduro está en marcha. Bolton le recomendó, en su twitter, que se tomara «un largo y tranquilo retiro en alguna playa bonita lejos de Venezuela». El día siguiente, en un programa de radio de Hugh Hewitt, un periodista conservador, agregó: «Ayer tuiteé que le deseo un retiro largo y tranquilo en una bonita playa lejos de Venezuela. Y que cuanto antes aproveche esa oportunidad, más probable será que pueda tener un retiro agradable y tranquilo en una playa bonita, en lugar de estar en otra zona playera como Guantánamo». Sobre Bolton, escribió el venezolano Ramón Lobo, columnista de El País, que “si la alternativa a Nicolás Maduro, que ha dado sobradas muestras de incapacidad, es John Bolton, solo cabe exclamar ¡pobres venezolanos! Fue uno de los arquitectos de las mentiras de destrucción masiva en las que basó la invasión de Irak en 2003”. En su artículo, publicado el 1 de febrero, Lobo, un periodista y escritor nacido en Venezuela pero que vive en España desde 1960, recordó que “Irak fue un excelente negocio para empresas y petroleras estadounidenses, como Halliburton, a las que Bolton parece seguir representando. También fue un pésimo negocio para los más de 400 mil iraquíes muertos a causa de las guerras que siguieron al derrocamiento de Sadam Husein”. Junto con la presión política, la militar ha ido también en aumento. Aviones militares estadounidenses aterrizaron la semana pasada en la base de Catam, en las afueras de Bogotá. Las Fuerzas Aéreas Colombianas, lejos de aclarar el objetivo de esa misión, se limitó a decir que se trataba de “procedimientos de rutina”. Al mismo tiempo, los dos mayores jefes militares norteamericanos para la región, el jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, y el comandante del Ejército del Sur, general Mark Stammer, visitaron Colombia la semana pasada. Faller se reunión con el comando militar colombiano en la ciudad fronteriza de Cúcuta. Esta será, en los próximos años, “la ciudad colombiana más importante”, según el embajador de ese país en Washington. De allí tienen programada la reconstrucción de Venezuela, afirmó. La ciudad es un enclave estratégico para cualquier operativo desde Colombia contra Venezuela. En todo caso, para enviar tropas a ese país la Casa Blanca debería solicitar autorización al congreso. Del mismo modo, en Colombia el congreso debería autorizar la presencia de tropas extranjeras. La Casa Blanca eligió a Elliott Abrams para encabezar sus esfuerzos de “devolver la democracia a Venezuela”. “Un intervencionista experto en guerras sucias, condenado en 1991 por mentir al Congreso en el escándalo Irán-Contra. Su currículo incluye El Salvador. Calificó de ‘propaganda comunista’ la matanza de El Mozote, ocurrida en diciembre de 1981”, según Lobo. Se trató de la peor matanza cometida por el ejército salvadoreño durante la guerra en ese país. Luego de la sorpresa y las reacciones ante el nombramiento de Abrams para coordinar las operaciones de Estados Unidos en Venezuela, este adoptó un bajo perfil. Con una función más operativa, se ha mostrado poco ante la prensa. Un papel clave en todo este proceso sigue jugando el Grupo de Lima. Para Julio Borges, representante de Guaidó ante el Grupo, el objetivo ahora es aglutinar el mayor apoyo internacional posible al operativo contra Maduro, tema que será tratado en al reunión del grupo prevista para el lunes 4, en Ottawa. Borges propondrá allí un aumento de la presión sobre el gobierno venezolano y la cúpula militar y pedirá que se adopten medidas contra quienes estimen que han violado los derechos humanos o cometido delitos. La ONDA digital Nº 892 (Síganos en Twitter y facebook)
es-ei, yu-es-ei, repetida en una plaza de Caracas, podría asegurarle a Donald Trump su reelección en los comicios del año que viene. Si las cosas le salen mal, en cambio, podría ser un desastre. Por eso todos los detalles de esa operación han sido tratados con mucho cuidado.
«Es la hora de liberar a Venezuela de Cuba», afirma el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, a un auditorio entregado, en un acto celebrado el viernes pasado en la iglesia Jesús Worship Center, de Doral, cerca del aeropuerto de Miami. No asisten solo venezolanos. Están también cubanos y nicaragüenses. Gritan U-S-A, U-S-A, pronunciado en buen inglés, afirma un comentarista del acto.
Para Venezuela, su futuro también está en juego. “Lo que decidirá el futuro de Venezuela son las condiciones de la transición tras la salida de Maduro, que son negociables”, opinó del sociólogo y economista alemán Heinz Dieterich, colaborador cercano de Hugo Chávez, considerado el ideólogo del Socialismo del Siglo XXI.
Dieterich concedió una larga entrevista a la DW alemana, que la publicó en dos entregas, el 31 de enero y 1 de febrero. Ahí Dieterich se planteaba una serie de preguntas, de cara al futuro del país, tratando de visualizar salidas a la crisis.
Entre esas preguntas estaba ¿quién organizará las próximas elecciones? Pero no era la única. Se preguntaba, además, ¿quién garantizará que no haya “una matanza como en Colombia, donde bajo el gobierno de Duque se está matando sistemáticamente a sindicalistas y a ex miembros de la guerrilla? ¿Quién impide la venganza sangrienta de los nuevos en el gobierno?”
Dieterich estima que una solución posible sería similar a la lograda con los sandinistas en 1989, cuando perdieron las elecciones y entregaron el poder a Violeta de Chamorro. “Se entrega el gobierno a Guaidó –que va a ganar las elecciones–, pero las Fuerzas Armadas y la Policía quedan bajo control de militares democráticos. Los que están ahora encarcelados, como el general Raúl Isaías Baduel, y el general Miguel Rodríguez Torres, entre otros. Es la única garantía de que se pueda encauzar al país”, afirmó.
Para Dieterich todo el proceso de transición se tiene que negociar. México y Uruguay, con los países europeos, han conformado un grupo que promover esa salida negociada. Guaidó respondió, respaldo por los Estados Unidos y por el Grupo de Lima, que lo único que negociará es el traspaso del poder.
En comentario sobre la situación venezolana, el expresidente uruguayo, José Mujica, dijo que quieren convencernos de “que la ilegitimidad eventual de unos se sustituye con la ilegitimidad de otros”, todo bajo la “causa sacrosanta de la democracia, como siempre se ha hecho en vísperas de cualquier invasión”.
La verdad, la verdad cruda, dura, descarnada –agregó– “es que lo más conservador de Estados Unidos no puede aceptar que China termine manejando el destino del petróleo venezolano. Esta es la causa profunda de la impaciencia que ha atacado a USA”.
Plan País
El peligro que yo veo –señaló Dieterich– “es que el gobierno caiga en manos de un grupo inepto y neoliberal al servicio de Washington, encabezado por Guaidó. Ninguna de las dos soluciones (Guaidó o Maduro) es la que necesita el país, pero esas son las dos fuerzas que están en lucha”.
Guaidó ya anunció sus intenciones en el llamado “Plan País”. Se trata de la privatización de la exploración y explotación petrolera en Venezuela, el premio mayor de quien triunfe en este conflicto.
PDVSA, la empresa petrolera estatal –dijo Guaidó– “va a seguir siendo de todos los venezolanos, pero vamos a crear empresas mixtas, tal como lo permite la Constitución, para que vengan a invertir e impulsar este país, para que nuestra PDVSA compita con esas otras empresas y produzca petróleo».
Y sobre los programas de subsidios que otorga el gobierno bolivariano a los sectores más pobres del país como parte de su proyecto político, también fue relativamente claro: «No más control social. No más depender de un subsidio». Sin atreverse a anunciar que los quitará del todo.
Más allá de Venezuela
La posibilidad de derrocar a Maduro ha despertado un entusiasmo entre los grupos conservadores del hemisferio que va mucho más allá de la situación de Venezuela.
El asesor de seguridad de la Casa Blanca, John Bolton habló de una “troika de la tiranía”. Algo similar al “eje del mal” de que hablaba Bush hijo para justificar la invasión de Irak, la guerra en Siria, en Afganistán, la destrucción de Libia. La de entonces era la lucha contra el terror, transformada en puro terror.
En la visión de Bolton este “triángulo de terror que va de La Habana, a Caracas y Managua, es la causa de un sufrimiento humano inmenso, el motivo de una gran inestabilidad regional y la génesis de una cuna terrible de comunismo”. Y predijo que esta troika “se desmoronará”.
Para Julio Borges, representante de la oposición venezolana ante el Grupo de Lima, la transformación de Venezuela “va a ser la transformación de la libertad en toda América Latina». La caída de Maduro en Venezuela –dijo–va a ser la caída de los regímenes de Cuba y Nicaragua. Es finalmente la caída del muro de Berlín en toda América Latina».
Pero Borges agregó algo más: la ola contra Maduro traspasa Venezuela; incluye Bolivia.
El viernes pasado, 1 de febrero, un grupo de senadores norteamericanos, encabezados por el demócrata Bob Menéndez, le pidió a Evo Morales que no se presente a los comicios de octubre próximo.
«Debemos tener un enfoque claro y coherente contra cualquier líder electo que intente extender su control del poder al eludir la propia Constitución de su país», dijo Menéndez, el miembro demócrata de mayor rango del Comité de Relaciones Internacionales del Senado estadounidense.
El Tribunal Constitucional de Bolivia ya autorizó un tercer mandato a Morales, algo a lo que la oposición se opone, en una disputa de interpretación sobre lo que la Constitución dice al respecto. Una disputa en la que el senado norteamericano decidió intervenir.
Al final, no son solo las elecciones latinoamericanas las que importan. Un programa como ese, si tiene éxito, haría prácticamente invencible la candidatura de Trump a la reelección en noviembre del 2020.
Por Gilberto Lopes
Escritor y politólogo, desde Costa Rica para La ONDA digital
gclopes@racsa.co.cr
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