Chile postliberal, la pesadilla

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ANÁLISIS  REGIONAL DIARIO
Chile postliberal, la pesadilla

El dolor crudo, cotidiano y sin solución cercana duele. Lacera la lucha en desventaja contra el poderoso y sus alcahuetes.

El grito de los humildes y los desvalidos sube como geiser de sus entrañas a las gargantas donde se aborta su salida para no quebrar el silencio, pues para sobrevivir, cuando se está a la vera de toda posibilidad de una libertad con dignidad, no hay otra que acallar esos gritos como también los aullidos del hambre de sus familias.

Esto era moneda corriente, hasta algo más de un par de semanas, en países como Chile supo oficiar de faro – sin duda, el paradigma sudamericano, por lo menos –  primero del neoliberalismo.

Así emergió el postliberalismo, la peor versión del otrora liberalismo con aires de poder ser y dejar hacer.

El avance del postliberlismo trajo consigo que lo improductivo sea incomparablemente más beneficioso que toda otra inversión.

A su vez, el nuevo evangelio se tutea con el pensamiento mágico, al dotar de un poder inusitado a ciertas palabras que hace con que ante su  mera enunciación tengan un efecto beneficioso o terrible según sean entonadas, sea de manera positiva o negativa.

Algunas de estas palabras o, incluso, meros agrupamientos de letras y símbolos pasen a tener efectos poderosísimos  según sea su categorización: “investment grade” o “AA-”, “riesgo-país”, por citar algunas de tales expresiones fundamentalistas.

Así, con ese desparpajo que viste a parias como a santos que llevan “la verdad” a sus fieles, era dable “escuchar” desde los minaretes de Wall Street, Londres, Tokyo y Sao Paulo, la plutocracia avanza y embiste contra las últimas fronteras de la razón sensible.

El restante 99% del mundo soporta estoicamente el ver cómo este golem sin espíritu camina torpe y pesadamente sobre las espaldas de los pueblos.

Tiene el bestial atributo de metamorfosearse hasta convertirse, por ejemplo, en lo que hasta hace un par de semanas era el faro, el paradigma, de un mundo (mercado) tan pujante como dador de sentido (¿?) para nuestros tecnócratas y los políticos del dogma capitalista.

Chile fue ese pequeño pero poderoso golem al haber sido el conejillo del imperio para la región. Hasta que su suerte devino desgracia por imperio de la realidad a la que Roma le quitó su apoyo.

El desenlace actual de miseria, rebelión popular e inoperancia de su clase en siquiera pensar seriamente en cómo tender puentes  en una sociedad que, por si fuera poco, carece de una clase media.

Asimismo, desde el criminal dictador Pinochet, puesto en el poder con la ayuda de norteamericanos ultraderechistas, con otro criminal a su frente, ayudado por conspicuos miembros de la dictadura brasileña, el llamado “modelo chileno” contó por acción u omisión de todos los gobiernos post dictadura hasta la fecha, hayan sido de derecha como de una licuada y subordinada izquierda, donde la bipolaridad entre el discurso y la acción fue ganando una magnitud tal que terminó aupando por segunda vez al poder a Sebastián Piñera.

Este sujeto narcisista – que hasta la salida de esta edición continuaba en el ejercicio de la presidencia – recibió en estos días dos cachetazos en sus caídos mofletes.

La primera le vino de boca del comandante del Ejército quien se niega a seguir con una represión tan salvaje como inoperante, pues sólo logran avivar el odio y la  rebelión del pueblo chileno.

La segunda fue la marcha que este sábado 25 de octubre llevó a 1.000.000 (sí, un millón) de chilenas y chilenos a demostrar su repudio contra Piñera que no ha hecho sino demostrar a sangre, vejaciones, torturas y muerte, su desprecio por el otro.

Para finalizar, digamos que Chile, mientras les fue útil a los parias del mundo, fue su conejillo protegido.

Ahora con el postliberalismo en acción, el país trasandino perdió el favor muy fuerte que le daba el  imperio, pasando a una categoría que, si bien mantiene ciertos privilegios, carece del  entusiasmo y vigor de antes.

 Mientras el golem postliberal deambula por el mundo, llevando por su influjo a la aparición de nuevos y aterradores totalitarismos.

Nos referimos al  narcotráfico con su generación de ganancia sin límites, la profundización de su poder sobre vidas y naciones, y, por otro lado, a las nuevas religiones fundamentalistas.

Éstas, al cerrar el círculo de sus fieles hasta alcanzar el control total de sus vidas, lleva a que la gente a cambio de una precaria estabilidad económica y espiritual entreguen su ser – y también su voto – a estos pastores de lo oscuro, perdiendo así, casi que irremediablemente, su libertad más esencial cual es su libre albedrío.

Este golem acaba de tragarse a Piñera y en pocas horas hará lo propio con Macri.

¿Imaginan ustedes quién será engullido próximamente?

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