30 Años del Mercosur, declaración de Fuerza Renovadora -FA

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DECLARACIÓN

A 30 años de la creación del Mercosur, compartimos nuestra posición acerca de la marcha de la integración y, en general, acerca de la necesidad de construir una inserción económica al servicio de nuestro pueblo. La creación del Mercosur constituyó un hito en la construcción de la integración regional.

El FA acompañó su creación votándolo en el Parlamento, incluso a pesar de que los gobiernos de los cuatro estados miembros tenían, por aquel tiempo, orientaciones tan distintas a la de nuestra fuerza política. El proceso de integración regional ha tenido luces y sombras. Ello ha sido así especialmente para Uruguay, que procesó un severo ajuste productivo durante la primera década de existencia del bloque, la década del 90’, pero que no ha podido cosechar plenamente los frutos de la integración.

La promesa de la integración tuvo, también, frustraciones durante el período en el cual los gobiernos de la región fueron conducidos por orientaciones políticas progresistas. Durante el período 2005-2019, los gobiernos del FA propusieron, con suerte dispar, múltiples iniciativas técnicas y políticas tendientes a mejorar su funcionamiento. Entre las propuestas, se incluyeron iniciativas de flexibilidad en relación a la negociación externa.

Por otro lado, la agenda del MERCOSUR revalorizó áreas sociales y políticas, concretándose avances importantes. En materia de negociaciones comerciales nunca hubo iniciativas tan importantes como en nuestros gobiernos. Unión Europea, EFTA y negociaciones en curso con Canadá, Corea del Sur y Singapur. No obstante, en el ámbito comercial, los obstáculos al comercio regional, el déficit institucional y las insuficiencias de la agenda exterior- con la excepción de los acuerdos con la Unión Europea y el EFTA, aún no ratificados- se mantienen.

La lógica del Mercosur supone que la negociación conjunta debería mejorar el poder de negociación, en particular de los socios menores. Sin embargo, ello no se ha concretado, y el Mercosur ha quedado notoriamente rezagado respecto de otros países y bloques, que han concretado, en los últimos años, múltiples acuerdos bilaterales y plurilaterales.

Para Uruguay, este rezago en la agenda externa tiene duras consecuencias económicas. Reafirmamos nuestra convicción y vocación integracionista y reconocemos al Mercosur como una herramienta necesaria, pero que enfrenta la necesidad de mejorar, sin demoras y sustantivamente, en todas sus dimensiones, sean estas comerciales, tanto internas como externas, como sociales y políticas.

El Gobierno plantea la necesidad de “flexibilizar” la negociación de la agenda externa del Mercosur. Se trata de decisiones que no pueden ser la consecuencia de estrechas posturas ideológicas ni de compromisos asumidos ante sectores económicos específicos, por más poderosos que sean. Decisiones que tienen consecuencias de largo plazo y de fondo y, por lo tanto, deben ser el resultado de un amplio respaldo político y social. En definitiva, se trata de decisiones que, respetando procedimientos que se acuerden a nivel del bloque, requieren de un verdadero Acuerdo Nacional.

Fuerza Renovadora -FA    (Marzo 2021)

 

 

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