El globo blanco que entró a EEUU por Montana y fue derribado en cuanto se asomó al Atlántico le trajo seguramente malos recuerdos al Pentágono. Ellos se remontan a 78 años atrás. Los alemanes se rendirían tres días después, pero aquel 5 de mayo de 1945 la guerra tuvo, inesperadamente, seis víctimas en territorio continental de EEUU, y fue por la agresión de Japón. El Imperio del Sol Naciente se rendiría recién el 2 de setiembre, casi un mes después de ser atacado con dos bombas atómicas.
Fue en el pueblo de Bly, estado de Oregon, que hoy tiene 207 habitantes. Un globo repleto de pólvora había estallado y les había causado la muerte. El ejército se hizo cargo de la investigación, y determinó que sus dispositivos explosivos se activaban al aterrizar. Lo que no sabían en ese momento es que ese dispositivo formaba parte de una flota de 6.000 globos aerostáticos cargados de bombas que el imperio japonés había lanzado desde su isla para atacar suelo estadounidense. En los últimos años se han descubierto restos de estos dispositivos de guerra en lugares como el Estado de Alaska o localidades costeras del noroeste de México.
Ahora, el globo aerostático chino derribado sobre EEUU y sumergido en las profundidades del mar –tras una meseta costera de 200 metros, el fondo cae a unos 600 metros–, es de muy difícil recuperación y por lo tanto, de examen forense. Así, ambas partes podrán argumentar largamente –si no por siempre– si el globo era espía o meteorológico.
Suspendida sin fecha la visita del secretario de Estado de EEUU Antony Blinken a China por la aparición sin aviso previo de ese globo, el tema es cómo se van reperfilando las relaciones a partir del súbito congelamiento actual, y con qué temperatura se llega a noviembre de este año, cuando la conducción china (y quien se elija para representarla) asista al foro de este año de APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation), que presidirá EEUU. El foro intergubernamental reúne a 21 economías de Asia y costeras del Pacífico, sumando 2.900 millones de personas y representando el 60% del PBI del mundo.
La convocatoria propone “colaborar en el objetivo de crear un futuro más abierto, resiliente, sostenible y pacífico para los pueblos del mundo desde su región con economía más dinámica”. En este rol, el gobierno de los Estados Unidos organizará eventos y liderará iniciativas que abordarán temas como el cambio climático, la inclusión económica y la transformación digital. APEC 2023 culminará en una cumbre con los líderes políticos de APEC.
La propuesta implícita de esta cumbre es superar barreras ideológicas y políticas, anteponiéndoles intereses económicos. Así asistirán tanto China como Hong Kong, la China de Taipei y la Federación Rusa. Los otros países son Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Indonesia, Japón; Republica de Corea; Malasia; Mexico; Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea; Peru; Filipinas, Singapur y Tailandia. Las reuniones preliminares se harán en distintos lugares del globo ya especificados por EEUU para culminar con la cumbre de mandatarios.
El presidente de EEUU Joe Biden y el presidente chino Xi Jinping se reunieron en la cumbre del G-20 en noviembre pasado en Bali y acordaron buscar la manera de estabilizar su relación mutua, que coincidieron en calificar de “turbulenta”. Una pauta del estado de las relaciones se tendrá en el correr del año. La secretaria del Tesoro de EEUU Janet Yellen tiene planteada, sin fecha, una visita a China, algo que acordó con su par chino Liu He en Zurich en enero. Pero el nuevo presidente de la cámara baja del Congreso de EEUU, el republicano Kevin McCarthy, visitará en el correr del año a Taiwan, imitando a su predecesora la demócrata Nancy Pelosi. Eso muy posiblemente obligue a Beijing a una similar reacción negativa como la que siguió al viaje de Pelosi en agosto 2021. El nuevo presidente promovió una comisión parlamentaria que sólo se ocupará de China.
Según el vocero calificado Dennis Wilder, asesor en jefe de la Casa Blanca en el gobierno de George W Bush, “el presidente Xi, luego de salir de la desastrosa política de ‘cero Covid’, está en una ofensiva de encanto y simpatía, en parte para convencer a las empresas de EEUU de no remover sus cadenas de producción de China”.
En la esencia del problema, China está frustrada por medidas del gobierno de Biden para impedirle acceso a tecnología avanzada de EEUU, incluyendo semiconductores. Tanto Holanda como Japón acordaron recientemente restringir la venta a China de maquinaria para fabricar chips. Y la última semana de enero, Washington y Nueva Delhi acordaron ambiciosas iniciativas tecnológicas para contrarrestar las posibilidades que China llegue a tener en la materia. Al respecto, está ofreciendo jugosos contratos a ingenieros de Taiwan especializados en el tema para que se muden a China continental.
En el marco de esta disputa, tanto China como EEUU y sus cuatro aliados militares del Pacífico están enredados en maniobras militares provocativas contra uno y otro, sobre la libertad de navegación del mar meridional chino, o Mar del Sur de china, y la soberanía de Taipei. Pero lo fundamental son los semiconductores; al parecer, piedra angular de las nuevas tecnologías.
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