No esta en la agenda informativa todo lo debido ni se discuten anternativas políticas, pero éste es un país crucificado en una pizarra de cotizaciones de moneda. Las diferencias entre cotización y valor tuvo implicancias iniciales en el comercio transfronterizo pero desde 2020 se va imbricando en la economía, en los términos de la vida social, en la elección de los lugares donde se reside, y más. Y así se está construyendo lo que por este camino es inevitable: un Uruguay no ya con diferencias solo entre la zona metropolitana y el interior, sino tal vez con islas diferenciadas aquí y allá.
El tema es sencillo de enunciar. En Brasil, los precios son, en promedio, un 70% más baratos que los uruguayos, y los productos argentinos son 144% más baratos que los uruguayos. Con lo que pasan cosas no tan sencillas, como que productos argentinos atraviesan el Uruguay para ser vendidos en Brasil.
Ya hace años que no se trata solo de cruzar para llenar la canasta y el tanque del auto. “Ahora ya hay otro problema: se están utilizando los servicios del lado argentino. La gente va por el dentista, el oculista, va a la óptica. De Artigas a Soriano, esos 400 kilómetros largos de frontera húmeda, están los departamentos más afectados, incluyendo Salto, Paysandú y Río Negro.
Se ven los efectos, pero se sabe poco: el único departamento sobre el que Fuecys (la Federación Uruguaya de Empleados, Comercio y Servicios) dispone de estudios es el de Salto: “El dato es que hoy hay dos mil familias que cruzan a trabajar o ya están trabajando del otro lado, o alquilan del otro lado y trabajan en éste”, señala Juan del Valle, secretario del Interior de Fuecys. “Eso hace que inevitablemente nuestros circuitos comerciales se achiquen, claro”. También saben, porque la gente les cuenta, que ahora ya no se va a las termas uruguayas sino a las argentinas, las de Federación. Y que a algunas familias de allá que les sale más barato el fin de semana: en vez de quedarse a cocinar los ravioles del domingo, se cruzan, almuerzan todos, pasan un rato, pasean, echan nafta y gastan menos que cocinándose.
En estas condiciones, Juan del Valle va el viernes a una reunión en el PIT-CNT por la décima ronda del Consejo de Salarios, en la que discutirán la estrategia para defender la recuperación del 4,8% salarial restado por tres años en nombre de la pandemia. También llevará –y con fuerza– la exigencia que se pague también los años de carencia de ese aumento, y se considere la nueva situación del sector “en la que, lamentablemente, algunos sectores van a empezar a desaparecer; esa es la realidad. No así la cadena de alimentos, que siempre va a sobrevivir, y el que termina ganando más es la boca de ventas, que es la cadena de supermercados”.
También está el tema de los llamados “acuerdos puente”, al que sectores muy pegados a la pandemia tuvieron que acceder: un préstamo a devolver, “Y esto generaba mayor pérdida salarial, que después debía ser, según el Poder Ejecutivo, recuperada en el año 23, que es éste, y estamos a junio.”
“La ronda salarial más grande empieza pasado el 30 de junio (que es cuando vencen los convenios vigentes), y hasta ahora el gobierno ni siquiera ha bajado los lineamientos. Y en esos lineamientos tiene que venir reflejada toda la situación de blindaje de los aumentos con referencia al aumento de precios por inflación”.
Fuecys es uno de los cinco sindicatos mayores de este país, con unos 150.000 afiliados en un gremio que se acerca al medio millón de integrantes. La situación es tal que, excluída una fuerte devaluación cambiaria o un sistema de subsidios realmente eficaz, el cielo se desploma sobre comercios y servicios, y con ellos, sobre el trabajo y la vida de mucha gente.
“En el último fin de semana largo, en Fray Bentos, pasaron 90 mil uruguayos. Una cosa de locos, ¿no? Pero lamentablemente es una situación que es imposible de atacar hasta que no se estabilice la propia Argentina. Que va a ser un proceso de varios años y mientras tanto hay que adaptarse de este lado para ver cómo hacemos para no vaciar los departamentos del litoral. Porque existen otros problemas que acompañan esto, como el índice de desempleo”.
En el primer trimestre de este año, el INE señaló que “los departamentos con mayor desempleo en ese período fueron Salto (14,2%), Río Negro (13,4%), Artigas (12,7%), Soriano (12%) y Treinta y Tres (11,4%), En el medio quedaron cuatro departamento que superan apenas los dos dígitos: Rivera (10,9%), Lavalleja (10,6%), Florida (10,5%) y Paysandú (10,5%)
Según el Instituto Cuesta Duarte (PIT-CNT), el proceso de recuperación del mercado de trabajo uruguayo iniciado tras el fin de la pandemia atraviesa actualmente una etapa de “enfriamiento” y de “deterioro”. Un reciente informe del instituto advierte que durante el primer trimestre de 2023 la tasa de desempleo promedio se ubicó en 8,4%, superior al “7,4% observado en igual período de 2022”. Se trata de unas 154.000 personas sin trabajo, 20.000 más que el año pasado.
Según el informe del Cuesta Duarte, en el primer trimestre del año, las tasas de desocupación más altas se registraron justamente en departamentos del litoral: Salto (14,2%), Río Negro (13,4%) y Soriano (12%); y también en el norte, Artigas (12,7%).
A esto se suma el problema que se viene arrastrando desde el 2015 a la fecha, que es en la frontera seca con Brasil. Con la Cámara de Free Shop se acordaron medidas como la flexibilización del horario, tasas a cargo del Ministerio del Interior y otras “para tratar de mantener algunas cuestiones abiertas. Eso más o menos de a poco se iba estabilizando. Pero la tracción de las diferentes monedas lo fue desestabilizando. Esa es la realidad. Y pasa lo que pasa por ejemplo en Bella Unión, que lamentablemente se está transformando en un pueblo fantasma, porque de las cadenas grandes de free shop han decidido cerrar locales grandes porque no hay ventas”.
Para esos 750 kilómetros de frontera seca “hay una diferencia enorme. Porque del lado de la frontera brasilera hay una normativa que dice que vos viviendo 30 kilómetros hacia adentro o 30 kilómetros hacia afuera, legalmente tenés acceso a alquilar una casa, comprar un vehículo, irte a vivir del otro lado y trabajar de este o al revés. Cosa que no pasa en el litoral, y que es lo que el Congreso de Intendentes de la zona del litoral argentino reclama. Las medidas que planteó el Poder Ejecutivo para combatir esto son claramente insuficientes. Se apuesta a que con la rebaja del IMESI en el combustible, el uso de la tarjeta BROU Recompensa, y la rebaja en algunos gastos de costos fijos se soluciona la situación, y están locos. Esto requiere de medidas más, mucho más radicales”.
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