El mundo nunca, desde 1945 estuvo tan cerca de un conflicto mundial, cuyos alcances son la primera gran interrogante, porque los límites no existen. No se trata solo de los enormes arsenales acumulados, sino de los que se están construyendo.
Algunas inversiones monstruosas, son además realmente estúpidas. Alemania pasará a ser la mayor potencia europea de la NATO, convirtiendo su industria, en particular sus grandes fábricas de automotores, en factorías de la guerra. Inútiles, si en algún momento un caza bombardeo, una oruga de un tanque de la 10ª generación, pisa la frontera con Rusia, no tengan dudas que Moscú no va a repetir la experiencia del 22 de junio del 1941, utilizará sus armas nucleares masivamente o selectivamente. En la actualidad y excluyendo las 140 armas retiradas del servicio activo, tiene 4.309 armas de todo tipo. Suficientes para terminar con la vida en este planeta.

Otra duda que me surge ¿cómo le caerá a Francia, Gran Bretaña, Italia, Polonia y otros países europeos que Alemania vuelva a ser la primera potencia militar europea?
¿Cuál será el destino de las guerras de exterminio en el mundo, Gaza, Sudán? Porque la llamada paz en Gaza, es una cobertura para que Israel siga asesinado en Gaza y en Cisjordania y la prensa lo olvide. Incluyendo nosotros. Sudán es un lugar de exterminio cubierto por el silencio mundial.
Estas cifras de refugiados forzosos nos deberían estremecer, ni siquiera están presentes en la agenda informativa, en 1945 había entre 40 a 60 millones de desplazados, en la actualidad se han refinado los medios de control y la cifra es de 120 millones de personas, un refugiado cada 68 habitantes. ¿Tendremos que interrogarnos sobre su futuro y el nuestro en este cuadro?
El peligro del calentamiento global ha pasado de ser una advertencia teórica sobre el futuro a una crisis de impacto inmediato y visible. En 2025, la situación ha alcanzado un punto crítico donde los récords de temperatura ya no son eventos aislados, sino la nueva norma.
Históricamente, el planeta se calentaba a un ritmo lento, pero en las últimas décadas la velocidad se ha triplicado. Entre 1850 y 1980 el calentamiento aproximado era de 0.06° por década! Entre 1982 el ritmo subió a 0.20° por década y en la actualidad (2024) ya estanos rozando el umbral crítico de 1.5° por encima de los niveles preindustriales.
Fuera de las negaciones ridículas y suicidas ¿Hay que agregar algún otro dato para elevar las alertas a niveles nunca antes registrados? ¿No percibimos CONCRETAMENTE estos cambios en el clima en todo el mundo?
No todo es negativo, sería una simplificación efectista, los anuncios de avances tecnológicos, en todos los planos son diarios, en la generación de energía, en la movilidad, en las redes de datos, en la medicina, en diversas ciencias hasta llegar al polémico tema de la Inteligencia Artificial.
Como todos los grandes inventos y creaciones humanas que han revolucionaron en serio la vida humana y en sociedad, la IA despierta fuertes controversias, como la imprenta, la máquina a vapor, la energía nuclear y otras. Como siempre la respuesta en este caso es simple: depende de la capacidad de los seres humanos de utilizarla para mejorar el mundo. No depende de la Inteligencia Artificial, depende de nosotros. El principio para responder algo que impacta en la cultura, en el trabajo y la producción, pero también en la guerra, es el más antiguo de todos. El hierro sirvió para cambiar la agricultura, para forjar arados y también armas para masacrarnos. Lo mismo la rueda.
De todas maneras, hay una pregunta inexorable para responder ¿los seres humanos actuales, sus sociedades, sus relaciones mundiales, han generado una cultura, una filosofía que en sus diversidades, está a la altura de responder positivamente las anteriores preguntas y otras, como por ejemplo sobre las nuevas enfermedades?
La ciencia, la tecnología son fundamentales, pero el humanismo, la sensibilidad, la capacidad de compartir lo que nos ofrece este mundo y cuidarlo, depende de nuestra conciencia, de nuestra alma, de nuestra sensibilidad, de la cultura acumulada. Con datos del 2025 sobre la población adulta del planeta (Global Wealth Report 2025 de UBS y datos de Oxfam) la pirámide es la siguiente:
El 1% más rico posee casi la mitad de toda la riqueza del mundo, el 17%, la clase media (entre US100.000 y US1.000.000) tiene el 39% de la riqueza; la clase media baja ($10.000 -$ 100.000) posee el 13% y el 54%, los más pobres tienen el 1.5% del total de la riqueza global. ¿Está claro?
África y América Latina tienen una participación en la riqueza privada neta global muy baja (menos del 5% combinado).
No se puede hablar de distribución de riqueza sin mencionar el dinero que no aparece en las estadísticas oficiales. Se estima que entre el 8% y el 10% del PIB mundial está escondido en paraísos fiscales. Esto significa que la desigualdad real es probablemente mucho mayor de lo que muestran las cifras de la ONU o del Banco Mundial, ya que gran parte de la riqueza de los «ultra-ricos» es invisible para los radares fiscales.
¿Le molestan tantas cifras? Miré para otro lado, que ahora viene lo nuestro. Los uruguayos tienen depositados en el exterior de su país 62.000 millones de dólares, según datos del Banco Central, esto equivale al 75% del total del PBI.
Uruguay presenta una paradoja interesante, es el país con la mejor distribución del ingreso en América Latina (medida por el salario y las transferencias del Estado), pero mantiene una alta concentración de la riqueza (patrimonio, tierras y activos financieros).
A finales de 2025, así se distribuye el patrimonio en el país: Investigaciones recientes de la Universidad de la República (UdelaR) y datos del Global Wealth Report 2025 muestran una fuerte polarización en la propiedad de activos:
El 1% más rico concentra entre el 35% y el 40% de toda la riqueza del país. Este grupo está integrado por unas 25.000 personas que poseen un patrimonio neto superior a US$ 1 millón. El 10% más rico, posee aproximadamente el 60% de la riqueza total acumulada.
En el otro extremo el 50% más pobre, apenas llega a poseer entre el 2% y el 3% de la riqueza nacional. La mayoría de estas personas no poseen inmuebles propios o tienen deudas que igualan el valor de sus pocos activos. ¿Se entendió?
Es muy simple, mientras se mantenga esta proporción de riqueza dentro y fuera del país, no alcanzaremos NUNCA el nivel de un país desarrollado, con todas las políticas de equilibrio macroeconómico del mundo, y del universo.
Y esa es la interrogante que más nos angustia ¿Comenzará a cambiar en serio esta situación, en los salarios, la ocupación, los servicios públicos de calidad, la seguridad, las viviendas, la educación, la salud, el deporte y el esparcimiento)?
Faltan cuatro años enteros de este gobierno de izquierda y tiene todavía mucho que demostrar, que probar, que asegurarle al país, en crecimiento de su riqueza, pero también en la REDISTRIBUCIÓN en serio. Para eso lo elegimos, para cambiar el anterior gobierno corrupto, lleno de acomodos y con relaciones turbias de todo tipo, que favoreció a los bancos y a los ricos y lo confesó claramente. Tuvo un rumbo desde el primer momento y fue fiel a ese rumbo.
La pregunta para el 2026 es ¿Si nuestro actual gobierno, será fiel a OTRO rumbo, en lo económico, social y moral? El balance final de este gobierno será sobre cómo responderá estas preguntas, aunque Juan José Castelli o Robespierre, los grandes oradores de dos revoluciones, tuvieran que rendir cuentas, la gente sigue estando atenta a los hechos.
¿Los uruguayos somos pacientes?
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