/ La reacción contra las tácticas de mano dura de Trump en materia de inmigración podría entregar el Congreso a los demócratas en las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Esto podría dar masorías para el impeachment, o juicio político de Trump, con sanciones que pueden incluír la destitución de la presidencia.
Los demócratas han aprendido por las malas a nunca subestimar el impacto político del presidente Donald Trump, pero él no es el candidato este otoño y los temores sobre las elecciones intermedias están creciendo entre los operadores políticos de la Casa Blanca.
Una fuente interna me ha dicho que las cifras de las encuestas internas no son buenas. Se da por sentado que los
demócratas recuperarán la Cámara de Representantes por un amplio margen y que habrá un nuevo presidente. A algunos candidatos republicanos a la Cámara se les ha dicho que no esperen una financiación generosa para sus campañas. El consenso es que «no hay esperanza».
El panorama para el Senado es menos sombrío. Los republicanos ahora tienen una mayoría de tres escaños, pero se consideran en juego al menos seis escaños republicanos. En tres de las contiendas —en Alaska, Maine y Carolina del Norte— hay candidatos demócratas especialmente atractivos.
Los demócratas también tienen grandes esperanzas en Ohio, donde el exsenador Sherrod Brown se presenta en una elección especial para el escaño en el Senado que anteriormente ocupaba el vicepresidente J.D. Vance, y en Iowa, donde la senadora Joni Ernst se jubila y las comunidades agrícolas sufren las consecuencias de las políticas arancelarias de Trump. En Georgia, las cifras de las encuestas para el discreto senador demócrata Jon Ossoff, quien durante mucho tiempo se ha considerado vulnerable, están en alza. El popular gobernador republicano del estado, Brian Kemp, sorprendió al partido en mayo pasado al anunciar que no se opondría a Ossoff.
Los demócratas incluso se muestran optimistas respecto de Texas, donde el carismático miembro de la Cámara estatal, James Talarico, lidera las primarias demócratas para el Senado, mientras que el actual senador republicano John Cornyn se encuentra en una reñida primaria contra el fiscal general de extrema derecha, Ken Paxton.
La ansiedad en la Casa Blanca ante la posibilidad de que tanto la Cámara de Representantes como el Senado caigan en manos de los demócratas es aguda. Las encuestas de Trump están cayendo en medio de las protestas contra el ICE en Minnesota y como reacción a las duras tácticas que este utiliza para encontrar y detener a inmigrantes indocumentados. Las mentiras públicas de los miembros del gabinete en defensa del ICE no han ayudado ni al presidente ni al partido. Trump no ha cumplido con la economía, excepto para los muy ricos, y no ha cumplido sus promesas iniciales de resolver la desastrosa guerra entre Rusia y Ucrania.
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