/ Washington apoyó el triunfo electoral de Keiko Fujimori en el Perú, y con ello asumió el problema de que Keiko sea de derecha al gusto de Miami; tanto, como para contener la creciente influencia de China en el Perú.
Las redes de derecha de Miami promovieron su candidatura en el contexto de esa disputa, porque es claro que, dada la creciente presencia económica de China en América Latina, Perú
ocupa un lugar de gran importancia en los planes y objetivos estratégicos de la derecha republicana.
En Estados Unidos, el principal estratega de este objetivo es Carlos Díaz-Rosillo , nacido en Miami de padres cubanos, con una extensa trayectoria en la derecha de su país: primero como asesor adjunto del presidente, luego como director de Política y Coordinación Interinstitucional en la Casa Blanca, y finalmente como subsecretario de Defensa para la Seguridad Internacional en el Pentágono.
Su experiencia y sus amplios contactos lo convirtieron en una figura clave en los ámbitos político, académico y empresarial, posicionándolo como una de las figuras más relevantes del trumpismo en el panorama latino de Estados Unidos y, sobre todo, en los grupos de expertos que suelen formular ideas de derecha y funcionan como instituciones académicas cuando, en la mayoría de los casos, son laboratorios para la difusión ideológica.

Desde 2020, Díaz-Rosillo ocupa un puesto central como fundador y presidente del Centro Adam Smith para la Libertad Económica , un llamado centro de pensamiento (pero piensan en función de un objetivo político) con creciente influencia, ubicado en Miami e integrado a la estructura de la Universidad Internacional de Florida. Bajo la apariencia de un centro académico de excelencia, prioriza la articulación entre partidos, organizaciones y líderes de la derecha regional. Es el entorno ideal para formar, proteger y fortalecer a Keiko, y aportaron a que el viernes 3 de julio sea proclamada oficialmente como presidente.
Con el apoyo del gobernador republicano Ron DeSantis y la financiación del estado de Florida, Keiko Fujimori puede contar sin duda con entidades que colaboran con el Adam Smith Center, especialmente el International Republican Center, vinculado a la dirección política del partido; la Atlas Network, formada por institutos neoconservadores repartidos por todo el mundo; y, sobre todo, la Heritage Foundation , un centro de investigación que proporciona gran parte de los fundamentos ideológicos y programáticos de la administración de Donald Trump.
Si bien el gobierno de Florida ha tomado medidas para eliminar el supuesto «adoctrinamiento» de izquierda en las instituciones de educación superior del estado, el Centro Adam Smith mantiene sus privilegios y, a la inversa, promueve una educación claramente ideologizada basada en una derecha neoliberal y conservadora con fuertes rasgos populistas y autoritarios.
El equipo del Centro incluye a algunas de las figuras más destacadas de la derecha latinoamericana de los últimos años. Entre ellos, están Iván Duque, el expresidente que reprimió duramente las protestas sociales en Colombia en 2021; el venezolano Juan Guaidó, el autoproclamado «presidente interino» que intentó sin éxito derrocar a Nicolás Maduro entre 2019 y 2023 y que hoy dirige el «Laboratorio de Innovación para la Democracia»; y María Paula Romo, una figura prometedora de la izquierda ecuatoriana que se convirtió en ministra del Interior bajo el gobierno de Lenín Moreno y fue la principal responsable de la sangrienta represión de las protestas de 2019 y de la desastrosa gestión estatal de la pandemia en 2020.
No son los únicos gurús de la derecha latinoamericana. Entre los miembros más destacados, líderes, investigadores y profesores, el cuerpo académico del Centro reúne a varias figuras de la derecha de los últimos años que sin duda aportaron al molde ideológico de Keiko y que, basándose en sus numerosas experiencias, advirtieron a la entonces candidata sobre los riesgos para la democracia, las ventajas del libre mercado y las supuestas amenazas que representaban las manifestaciones sociales en las siempre inestables sociedades latinoamericanas.
El Centro, que rinde homenaje a la figura de Adam Smith a la vez que promueve incesantemente un horizonte ideológico neoliberal, reúne a los expresidentes de México Felipe Calderón y Vicente Fox; de Ecuador, Guillermo Lasso y Lenín Moreno; de Colombia, Álvaro Uribe; y de Argentina, Mauricio Macri, junto con el exsecretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el uruguayo Luis Almagro. También forman parte de este grupo la senadora argentina Patricia Bullrich, con una trayectoria política variada y actualmente vinculada al partido gobernante de Javier Milei, así como el ultraderechista chileno Axel Kaiser y María Luisa Hayem, exministra de Economía en el gobierno de Nayib Bukele de El Salvador. Curiosamente, no se nombra a Bukele en ese entorno.
Uuna de las presencias más destacadas del Centro es, sin duda, Jeanine Áñez, en su calidad de «Investigadora Principal de Liderazgo». La expresidenta de facto de Bolivia, condenada a diez años de prisión por cargos relacionados con el golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales, es la responsable del seminario «Experiencia de un Gobierno en un Contexto de Ruptura Democrática».
Además de seminarios y cursos, lo que más destaca en el Centro Adam Smith son las galas, homenajes y ceremonias de premiación, ocasiones en las que líderes de la derecha global se reúnen con políticos, empresarios, periodistas y figuras de la alta sociedad, generalmente en nombre de la «defensa de la libertad» y la «apertura económica». Para eventos especiales, la entrada puede costar varios miles de dólares.
El atractivo de Miami se hizo aún más evidente en los eventos que reunieron a figuras como Donald Trump, Lionel Messi, Javier Milei y Mario Vargas Llosa. El impacto político se aprecia en los reconocimientos otorgados al expresidente de Costa Rica Rodrigo Chávez y a los presidentes Luis Abinader y Rodrigo Paz: a los dos primeros, por incluir a Costa Rica y la República Dominicana en el «Escudo de las Américas» de Trump; y al tercero, por fortalecerlo frente a la intensa presión de los pueblos indígenas y campesinos que se oponían a su proyecto neoliberal.
Aunque se insiste en que los fondos públicos que recibe el Centro no se utilizan de ninguna manera para campañas políticas de candidatos de derecha en América Latina, persisten las dudas, especialmente dada la fuerte presencia de sus principales figuras académicas en los medios de comunicación.
Hace unos días, el propio Díaz-Rosillo recibió críticas del círculo de apoyo del candidato izquierdista Roberto Sánchez por su participación directa en la campaña de Keiko Fujimori, como si fuera simplemente un comentarista externo sobre la contienda electoral en Perú.
Posible sede en Montevideo.- Más allá de las críticas, es evidente que el Centro atraviesa una fase de importante expansión. En los últimos dos años, la competencia entre líderes y partidos por establecer nuevas filiales en América Latina se ha intensificado.
Aunque la dirigencia negó que se estuviera gestando la creación de una unidad en Montevideo, las expectativas siguen siendo altas entre quienes señalan a Buenos Aires y Santo Domingo como otras capitales con posibilidades reales. Sin embargo, dada la evidente cercanía entre Carlos Díaz-Rosillo y el candidato de Fuerza Popular, no sería sorprendente que esta expansión regional comenzara en Lima, dado el triunfo electoral de Keiko.
También hay grandes expectativas entre quienes buscan contener la expansión de China en Sudamérica. Este es un objetivo difícil, casi imposible, especialmente considerando los intereses y motivaciones de los líderes empresariales peruanos que, si bien buscan apoyar a Keiko como representante de los intereses de Washington, se mantienen mucho más atentos a cualquier nueva iniciativa proveniente de Beijing.
Por Andrés Alsina
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