El domingo último murió en Montevideo el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, El Flaco –Yuyo para los más cercanos-. Era un viejo militante de la izquierda, respetado por todos los sectores del FA. Integrante, a lo largo de su dilatada militancia, de varios niveles de responsabilidad en la estructura del Partido Socialista. Fue además periodista de El Sol, Época, Hechos, Marcha y fundador de Brecha, donde actuó como secretario de redacción, jefe de información política y miembro del Consejo Editor.
Siempre amable y humilde. Siempre firme y coherente con sus principios en el periodismo, en la militancia partidaria y en el ejercicio de sus funciones en el recinto parlamentario.
El Flaco era dueño, también, de un fino sentido del humor. En el año 1990, el recién asumido vicepresidente de la República Gonzalo Aguirre, en el primer día en que presidió la Asamblea General, habló con los legisladores del Frente Amplio –que había logrado una nutrida representación en las elecciones- para pedirles que no fueran a las sesiones vistiendo camperas o en mangas de camisa, sino llevando saco y corbata. “No se preocupe –le respondió Chifflet-, que aquí todos vendremos con el espíritu de Sacco y Vanzetti”.
El 6 de octubre de 2005, Chifflet fue el único diputado del Frente Amplio que votó en contra de que la Armada de Uruguay participara de la Operación Unitas, un operativo naval organizado por Estados Unidos en el Atlántico sur, y que se realizó con la participación de las marinas de guerra de la Argentina y Brasil. Otros seis representantes frenteamplistas también se opusieron a votar favorablemente el pedido del gobierno de Vázquez, pero prefirieron retirarse de la sala en lugar de permanecer al momento de levantar las manos.
En aquella oportunidad, Chifflet fundamentó su posición aclarando que no creía que hubiera “una cultura de gobierno y una cultura de oposición” que cambiara según el lugar que se ocupara. “El mejor ejemplo que puedo poner es el de Emilio Frugoni (fundador del Partido Socialista), quien vino acá con un compromiso de clase y dijo que iba a ocupar su sitio en la banca como portavoz de la clase obrera, y fue consecuente con eso”, explicó. Subrayó entonces que tampoco creía que existiera “la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad” porque “con esa máscara se votó la ley de la impunidad (que impidió juzgar a los criminales de lesa humanidad), y yo no estoy de acuerdo con que haya más de una ética”.
El 1º de diciembre de aquel mismo año, Chifflet dejó de ser diputado. Renunció a su banca en la Cámara baja en desacuerdo con la decisión del gobierno del presidente Tabaré Vázquez de enviar tropas uruguayas a Haití para reforzar el batallón que mantenia bajo la bandera de la ONU. “Esta es mi última intervención. Yo no soy partidario de votar en contra de lo que pienso. Si mi partido me exige disciplina partidaria, la acepto, pero entonces renuncio a mi banca”, dijo Chifflet en una emotiva y corta intervención en la Cámara. Se paró y abandonó el recinto al que ya no regresaría.
Después, no aceptó que amigos y militantes del Frente Amplio le organizaran un acto de homenaje en el Paraninfo de la Universidad y
convocó a una conferencia de prensa para explicar que su renuncia era “irrevocable” porque, “si me quedaba en el Parlamento me iba a encontrar con una contradicción, porque hombre de partido sí, pero hombre partido no” También aclaró que no abandonaba al Partido Socialista ni al Frente Amplio ni su trabajo en las bases y pidió, con una sonrisa, que “de aquí en más debemos despersonalizarnos y hablar de ideas, porque no vaya a ser que nos volvamos vanidosos”.
Eduardo Galeano, presente en aquella conferencia, se dirigió en un momento a Chifflet para referirse a su conocida modestia y comentó: “Algunos aman al Cristo del Gran Poder y hoy aquí tenemos al Cristo del Gran Pudor”. El escritor tomó como ejemplo a Miguel de Cervet, “víctima del calvinismo en Ginebra, que tenía un libro en cuya tapa de madera había un grabado con un hombre que llevaba con tremendo esfuerzo una puerta. Esa puerta era la libertad”.
“La libertad es una puerta, pero es una puerta pesadísima y las mujeres y los hombres capaces de soportar el peso de esa libertad en la espalda son la sal de la Tierra como vos Flaco, como vos», exclamó emocionado Galeano.
Antes de finalizar la conferencia, Chifflet recordó los versos de un poema de su hermanísimo, el fallecido fundador del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), Raúl Sendic, quien escribió: «Cuando se llega al timón, hay que saber navegar en la borrasca».
Aquella fue la primera vez que en mis muchos años en el oficio de comunicar noticias, presencié como mis colegas periodistas despedían con un fuerte aplauso a quien acababan de entrevistar.
¡Chau Flaco!
Por William Puente
La ONDA digital Nº 948 (Síganos en Twitter y facebook)
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