Aurelio Gonzalez recuerda a Niko Schvarz

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Este 22 de agosto se van a cumplir dos años del fallecimiento del periodista Niko Schvarz, colaborador activo de La ONDA Digital. Por ese motivo, le pedí al fotógrafo Aurelio González, el “Gallego Aurelio”, que escribiera algunas breves líneas en recuerdo de su amigo.

Como antecedente a esos recuerdos, en el libro “Aurelio, el fotógrafo – Un rescate lleno de historia”, de reciente publicación, así describe al periodista y amigo: “Nico Schvarz, un compañero fabuloso, un orador no de barricada, pero brillante y culto”.

Dibujo-caricatura de Niko hecho por Vladimir Monchalov

Luego cuenta algunas anécdotas de la época del golpe de Estado: a “… el compañero Nico y a mí (…) nos designaron para hacer unas de las brigadas” (convertirse ellos mismos en una especie de “diarios orales” para transmitir la información sobre lo que estaba sucediendo durante el golpe de Estado, sobre todo las ocupaciones de los lugares de trabajo). “Con Nico fuimos durante días a diversas fábricas, desde curtiembres, fábricas metalúrgicas, frigoríficos, a la Facultad de Arquitectura, llegamos a ir hasta a una feria cerca de Camino Carrasco”. (p. 58)

Y esta imagen final: “El broche de oro (del acto en el Paraninfo de la Universidad) fue el compañero Nico que con su calidad y cultura no bien tomó el micrófono se refirió a un poema de Antonio Machado que en letras grandes se exhibía en el estrado: “Lo mejor es el pueblo/ siempre ha sido lo mismo/ en los trances duros, los señoritos invocan a la patria y la venden/ el pueblo no la nombra siquiera/ pero la compra con su sangre y la salva”. Pero no sólo leyó esos cuatro renglones, recitó el poema de principio al fin. Muchas veces he estado en el Paraninfo de la Universidad, pero nunca, jamás, lo vi tan desbordante, tan combativo. ¡Ese acto no lo olvidaré jamás!”

Después de eso, “Nico (…) no volvió a salir, pasó a la “clandestinidad”. Eso implicaba no ver, no preguntar, no hablar. Es que Nico era un compañero con enorme responsabilidad. Era ni más ni menos el Redactor Responsable del diario. Al tiempo me enteré que por seguridad había sido enviado a Chile donde en ese momento estaba de presidente el doctor Salvador Allende”.

Referente del periodismo militante

A mi requerimiento Aurelio González me escribió un largo mail con sus recuerdos. Son éstos:

“Hablar del compañero Nico es hablar de un ser humano capaz, comprometido desde muy joven con la revolución bolchevique, siendo testigo directo en eventos de cuando se realizó el XX Congreso del Partido Comunista en la hoy extinta URSS.

“No era porque sí su presencia entre figuras y líderes del mundo entero, no tengo dudas que al ser seleccionado, no por ser miembro del Comité Central del Partido Comunista de Uruguay, era sobre todo por su enorme cultura, su manejo de varios idiomas y sus notas periodísticas, donde en horas de debate era capaz de resumirlas sin por ello hacer perder lo esencial de lo allí discutido.

“Culto, pero un “todo terreno”. ¡Incansable! Era capaz de escribir de los temas más diversos sin medir horas ni días festivos. Nunca lo vi levantar la voz, por su manera de ser y como Cronista Parlamentario su relación con los distintos sectores políticos era de respeto y también era respetado.

“A nadie extrañó el día que fue nombrado Redactor Responsable (de El Popular), no dudo que era una carga de gran responsabilidad, lo recuerdo siendo el de siempre, pero su mayor estatura política —sin desmerecer a nadie— fue cuando el golpe de Estado y la posterior Huelga General que inició el 27 de junio de 1973.

“Justo me tocó hacer brigada con él para ir a fábricas, sanatorios, frigoríficos, facultades, la misma universidad. Sus intervenciones como orador en aquellos momentos nada fáciles, en ese medio obrero o estudiantil, no puedo decir que eran de barricada, pero con su capacidad y cultura desmenuzaba su intervención con una maestría poco común. Siempre recordaré su actuación en el Paraninfo de la Universidad. ¡Abarrotado! No recuerdo exactamente la fecha, los dirigentes de la FEUU nos invitaron a Nico y a mí para hablar de nuestra recorrida por los distintos lugares ocupados. En lo que viene a ser el estrado, en letras grandes había un poema de Antonio Machado, eran unos pocos renglones, recuerdo que decía así: “Lo mejor es el pueblo/ siempre ha sido lo mismo/ en los trances duros, los señoritos invocan a la patria y la venden/ el pueblo no la nombra siquiera/ pero la compra con su sangre y la salva”.

“Siempre recordaré ese momento, ese Nico, culto, al que nunca le sentí levantar la voz. Fue un gigante, recitó el poema de principio a fin. El Paraninfo, de abajo arriba, de arriba abajo, se puso de pie al grito de “¡No pasarán!” y mil veces se repitió “¡Obreros y Estudiantes, unidos y adelante!”.

“Por su responsabilidad como Redactor Responsable del diario El Popular, se creyó prudente que Nico saliera del país, así que ya en los últimos días de la Huelga General quedé sin compañía. Tres años después salgo como exiliado para México y ahí me lo encontré nuevamente, también exiliado y trabajando como corresponsal de Prensa Latina.

“Ahí estaba, y sin habérselo pedido me ofreció su casa, compartimos techo y militancia. Era el mismo de siempre, ¡incansable! No sólo haciendo notas para Prensa Latina, con el compañero Luciano Weinberger sacaban semana a semana un boletín, “Desde Uruguay” era su nombre. Ahí los vi una y mil veces con enorme sacrificio llevando las noticias de lo que ocurría en Uruguay a varios países del mundo donde hubiesen uruguayos.

“Cayó la dictadura en el 85, todos volvimos (del exilio), y volvimos a ser lo que éramos, otra vez la vida nos vio trabajar en el diario La Hora y La Hora Popular hasta su desaparición.

“Falleció hace dos años y no puedo dejar de recordar el haber trabajado codo a codo con un compañero que al recorrer las fábricas ocupadas, o estando en el exilio, me habla con nostalgia de la Unión Soviética, o cuando no bien triunfó la Revolución cubana fue a cubrir en La Habana la llegada de Fidel, el “Ché”, Raúl, Camilo y un montón de guerrilleros triunfantes.

“Viajero incansable, fue de los pocos uruguayos en ir al Viet Nam victorioso, al Chile de Allende, a la Bolivia de Evo y hasta cubrió el golpe de Estado del año 1964 en Brasil.

“Fue un referente del periodismo militante”.

 

 

 

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