Tres diputados, de los tres partidos que tanto dudan en ir con un lema común, hicieron una conferencia de prensa para quejarse, con desazón y pena (por algo son tres) por la falta de información para avanzar en la tarea de la comisión parlamentaria por el caso Cardama.
Sin ambages, circunloquios ni sutilezas, la ministra de Defensa respondió de inmediato que toda la información de su cartera estará, claro, a su disposición. «No es sencillo, porque el ministerio tiene un sinfín de tareas, además del caso Cardama. Pero no tengan dudas de que toda la información requerida se va a entregar».
Pese a la respuesta, el tema encabeza la página tres del diario el País, con un título que adjudica intención a la ministra: «se retacean datos a la comisión». Es un abuso del idioma el que comete el título, pues el verbo implica que la ministra escatima. Pero nada de eso, ni material ni moralmente.
Y el tríptico de diputados llama a lo que dijeron ante periodistas enviados por algunos medios, no todos, «denuncia». Caramba. Denunciar es dar noticia a la autoridad competente de la comisión de un delito. Otro abuso, por no llamarlo tergiversación, del idioma. En cuanto al asunto en sí, tal vez el hoy senador Javier García tenga copia de los documentos, de modo de ir adelantando el trabajo. Que está aspectado a encontrar responsabilidades, y no leves, en el anterior gobierno.
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