Ante la jornada del 23 de enero

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Rebenque vs. Sordera
Ante la jornada del 23 de enero

A horas de producirse la tan esperada jornada ruralista del día 23 de enero, queremos dejar una reflexión previa, a cuenta del análisis que realizaremos a posteriori.

Procedemos así puesto que nuestra condición de izquierdistas nos hace abrirnos, desde el respeto a la condición del otro, a la escucha atenta, por más que hay ya elementos centrales, posiblemente propiciados por sectores políticos opositores que buscan hacer, desde la violencia más cavernaria, mucho ruido pues son incapaces de presentarse ante la sociedad con tolerancia, madurez y, consecuentemente, mesura republicana.

Pero es, a su vez, absolutamente innegable, que hay un clamor desde lo profundo del país que debe ser escuchado, y a la postre atendido, con igual mesura y tolerancia para con el resto de la sociedad, por parte el Gobierno y de su Partido y fuerzas sociales que lo integran y apoyan.

Autocrítica
La autocrítica es esencial en la vida de una persona que se precie de tal. Al mismo tiempo, es constitutiva, junto con otros atributos, de una persona de izquierda.

Por lo cual, no la eludiremos e iremos sin medias tintas al centro de la cuestión:

La vigencia del poder político del señor Danilo Astori está, a ojos vista, cercana a su ocaso.1

Su responsabilidad en desoír, luego desatender, a sectores socio económicos claves para el Uruguay, ha tensado de tal modo la situación que esta instancia que el 23 de enero tendrá su primera manifestación pública importante bien puede estar relacionada con ese lado oscuro y frío del hombre que ha tenido, y aun tiene en sus manos el control de la gestión económica y la mayor parte de responsabilidad por su soberbia y, consecuentemente, sordera ante opiniones contrarias a sus ideas.

Es de esperar que, la importante cintura política del Presidente, junto con su visión estratégica del mundo y de la inserción del Uruguay en el mismo – qué él ha logrado llevar a estadios de realizaciones tan contundentes como significativas en la actualidad, avizorándose otras aun mejores en el corto y mediano plazo – pueda superar, junto con el resto de su equipo, una vez más, los escollos que le presenta su Ministro de Economía y Finanzas.

Sordera
El señor Astori, así vistas las cosas, adolece de un gran defecto: su sordera ante aquello que no está previsto en su partitura, a vía de ejemplo, la clase media, en sus sectores medios, y ciertos segmentos económicos como el arrocero y otros de relativa trascendencia, por sí mismos, en la actividad económica del país.

El problema del señor Astori, nos aventuramos a colegir, con el respeto que nos merece como ciudadano, es que tiene una visión política, antes que dogmática, cristalizada por su propio entendimiento, cuasi inamovible, de cómo conducir la cosa.

En otras palabras, el Secretario de Estado, es sordo e indiferente cuando el que reclama no se coloca ante su visual, sesgada y vetusta, de la economía y muy especialmente de una economía social.

Él privilegia al gran Capital, al que trata con temor y reverencia calvinista, no osando molestarle (carga impositiva en general) por sobre el interés nacional y social, aun en aquellos sectores que sistemáticamente, en el correr de estos años – desatención que no comienza, claramente, en este tercer período de gobierno del Frente Amplio.

Tal reverencia ante el gran Capital, es lo que ha impedido que la histórica frase de nuestro Presidente se hiciera realidad – “Quien tiene más, que pague más”- pues la misma solamente ha visualizado, y nosotros agregamos: castigado, al sector asalariado y sectores productivos medios.,

El señor Astori, que tiempo atrás osó hablar de “ideas viejas” es, dicho esto desde lo político, no desde el plano personal – se entiende, un hombre ya muy mayor y sin ideas renovadoras.

Antes bien, está cristalizado, impidiéndose, e impidiéndonos, desde su poder concreto, evaluar los avatares de la vida, desde la condición de los de a pie, y subiendo en la escala social, que hay cuestiones de grado que deben ser por lo menos consideradas desde otra mirada, más humanista y mucho menos economicista.

Su apego a los famosos TLC´s, que conspiran abiertamente contra sectores sensibles de nuestra actividad nacional, algunos de los cuales son monopólicos, es una de tantas pruebas de su vetustez ideológica, no hablemos ya de su sesgo.

Quizá este vector suyo sea el que más ha seducido a la Derecha nacional, de su figura política, ahora en franco declive.

Por ende, y por más que algunos de sus consecuentes defensores aboguen en su defensa, el señor Astori es hoy, como nunca, el escollo principal, dado el grado de poder que se le ha dado, para una profundización de la política de izquierda en nuestro país.

Rebenque

Respecto de los productores auto convocados y sus acciones, queremos y debemos ser tan mesurados como respetuosos y por ello, como manifestamos más arriba, aguardaremos sus manifestaciones y acciones concretas del próximo día 23, para expedirnos clara y concretamente.

Sí diremos que no es preciso aguardar para denunciar, si es que al final se transforma en su catecismo de lucha, el decálogo de medidas “exigidas”, algunas de las cuales nos resultan tan necias como preocupantes.

Veamos, si no, citando apenas tres de las mismas:

• Que el dólar pase a valer 36 pesos.
• Que el MIDES no ayude a personas de menos de 35 años.
• Liberalizar la importación de combustibles.

Con el primer ejemplo, parece estar claro o bien la inocencia del mismo o bien que no esperan conseguir nada, para no hablar de capacidad de raciocinio, lo que sería, de nuestra parte, un énfasis agresivo del todo innecesario y grosero, en el que no caeremos.

Ningún Estado democrático, con criterio y responsabilidad, va de la noche a la mañana a dar una devaluación del 20 %, sin otra razón que la reivindicativa de un sector de otro sector de la economía nacional.

Demostraría, quizá, que más que una aspiración racional es una salida globalmente política que lo que busca en los hechos es una suerte de lucha sin cuartel contra un enemigo, el Estado, que otros buscarían doblegar. Nos referimos a esos otros que operan en las sombras porque a la luz son de terror.

La medida contra el vasto sector poblacional al que refiere (menos de 35 años) y que comprende al sector más vulnerable de nuestra sociedad, es una medida bestial de bestias sin potrero.

Animales que en pro de mantener, o recuperar, su estatus, la emprenden contra niños, mujeres, adolescentes y hombres jóvenes, sin otra “culpa” que ser los más desposeídos.

Para ellos, para los baguales, el otro, el diferente, el pobre, es sujeto de odio y refracción (“Que vayan a trabajar esos atorrantes!”)

Ahora bien, estas medidas, aunque nos rechinen, tienen su razón operativa, y no es del caso obviarla:

Tanto lo del MIDES, como lo de los combustibles (vieja y permanente aspiración de la familia Lacalle, padre e hijo), para no analizar una política monetaria como la sugerida, conllevan su desapego al otro.

Por ejemplo, el mantenimiento de los monopolios estatales que dan –digámoslo claramente – sustento, por la vía de inyectar fondos al Tesoro Nacional.

Así, nuestro Estado, desde el Estado Batllista al Frenteamplista, ha venido dando curso a políticas sociales y participativas, sin las cuales, vastos sectores de nuestro país caerían y consiguientemente el país entraría en un estado de cosas de las cuales nuestros vecinos regionales comienzan a dar fríos ejemplos.

Entonces, hay un punto en el que la Derecha y sus interlocutores gubernamentales (Astori, Nin y algún otro) se emparentan: los TLC’s, porque solamente a quien no le interesa perder soberanía económica, en pro de una apertura comercial que, siendo tan claros como realistas, beneficiarían a los estamentos de siempre, es que les permite mirarse como cófrades.
Así, pues, lo que está planteado al 22 de enero, sin atenuantes, es el recrudecimiento de la lucha de clases.

A esto se le suma algo que trataremos en breve pero por separado, la supuesta “Crisis de la República” que ya ha tenido su presentación en sociedad por intermedio de varias personas, la más altisonante de las cuales, como suele ser su estilo es la de una de las secretarias políticas de uno de los líderes del Partido Blanco.

P.S. Por ahora omitiremos referirnos a las graves afirmaciones del señor Irrazábal, director de Cultura de la Intendencia de Durazno (centralmente: “… si tiene que correr sangre, que corra”). Tendrá nuestra respuesta cuando la ocasión lo amerite.

Hasta después del día 23 de enero.

Por Héctor Valle
Periodista y analista social

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