Jovenes son utilizado por las bandas delictivas como sicarios

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En diálogo con la prensa, tras la presentación, este miércoles 23, de los avances en materia de historia clínica electrónica, Gabriela Fulco ( presidenta del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente) señaló que se trabaja en la prevención de la etapa terciaria del delito, que es la reincidencia. Mencionó que todas las investigaciones científicas a la vanguardia en la temática destacan la importancia del acompañamiento luego del egreso. “Es por esto que desde 2016 generamos oportunidades a través de los servicios que ofrece el Ministerio de Desarrollo Social, como Jóvenes en Red”, explicó.

La realidad actual del país y de América Latina indica que, muchas veces, el joven es utilizado por las bandas delictivas como sicario y que luego se lo desecha o elimina como testigo. “Era muy difícil que no llegara este tipo de situaciones a Uruguay, si tenemos en cuenta la globalización”, dijo. “Por eso, actuar preventivamente es fundamental. Para ello, tenemos la oportunidad con los jóvenes que están en el Inisa, pero también para evitar que ingresen otros”. Señalo Fulco.

Según informó, desde 2016, se contabilizan entre los casos de reincidencia juvenil los concretados por quienes vuelven a ingresar al Inisa con menos de 18 años, no así los que implican a quienes reinciden luego de haber cumplido esa edad. En ese sentido, agregó que se intenta complementar datos con el Ministerio del Interior. “Consideramos que la criminalidad es global, en especial hoy, cuando está identificada la conexión entre jóvenes y adultos con el crimen organizado”. Antes estaba mucho más separado el delito entre el joven y el adulto”, explicó.

También expresó que la realidad actual del país y de América Latina indica que, muchas veces, el joven es utilizado por las bandas delictivas como sicario y que luego se lo desecha o elimina como testigo. “Era muy difícil que no llegara este tipo de situaciones a Uruguay, si tenemos en cuenta la globalización”, dijo. “Por eso, actuar preventivamente es fundamental. Para ello, tenemos la oportunidad con los jóvenes que están en el Inisa, pero también para evitar que ingresen otros”, consideró.

Fulco recordó que el Inisa gestiona un llamado vigente para la contratación, en el área de salud, de médicos, psiquiatras y otros especialistas.

Este año los adolescentes en conflicto con la ley estarán incorporados a la historia clínica electrónica

La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa) presentaron los avances alcanzados en materia de historia clínica electrónica interinstitucional. El acto, realizado el miércoles 23 en la sede del instituto, fue presidido por su presidenta, Gabriela Fulco, y la vicepresidenta de ASSE, Marlene Sica.

Tanto ASSE como Inisa comenzaron en 2015 la unificación e informatización de los datos de los adolescentes en conflicto con la ley, a fin de consolidar un “escritorio clínico electrónico”. La iniciativa se enmarca en la normativa que pauta que el 100 % de los prestadores integrales de salud se incorporen a la Historia Clínica Electrónica Nacional (HCEN) al menos en tres áreas, entre las que se incluye emergencia, ambulatorio, internación y quirúrgico. Las autoridades estiman que antes de finalizar 2018 la totalidad de estos menores, actualmente 400, estén incorporados.

Con este avance, se garantizará la continuidad de la atención sanitaria, se aportará información de los procesos epidemiológicos que ocurren en privación de libertad, se otorgará mayor confidencialidad en la información, se mejorará la toma de decisiones en salud y se preservarán los derechos de los usuarios, además de permitir el análisis de los procesos de salud.

Sica dijo que, si bien las personas relacionadas con el Inisa son población adolescente, es decir, que se acercan al sistema de salud por problemas no vinculados a patologías, como en otras franjas etarias, es fundamental garantizarles su derecho al proceso asistencial, el que no debe discontinuarse por estar en forma circunstancial en un ambiente de reclusión.

“Contar con esta información es un elemento fundamental para la toma de decisiones en lo que respecta a los profesionales que asisten a estos pacientes, conociendo cuáles son sus condiciones patológicas previas a la reclusión y en el tiempo posterior, en lo que es la reinserción en la sociedad, para garantizarles el derecho básico de atención a la salud”, explicó.

Fulco, en tanto, insistió en la importancia de garantizarles los derechos a estos jóvenes que, además de estar privados de libertad, son menores de edad y están encuadrados en la protección de sus derechos en el marco de la Convención. En este contexto coincidió con Sica en la necesidad de contar con una historia clínica que brinde todos los antecedentes de su infancia, preadolescencia y adolescencia.

“Partir de punto cero con un tema de salud en un centro de privación de libertad genera dificultades. A veces, es complejo conocer esa historia, se pierde tiempo a los efectos de la atención inmediata que se debe dar”, dijo Fulco, quien entiende que este paso es un salto cualitativo. “Es material fundamental para conocerlo en forma integral y tener un punto de partida para sus procesos y mejoras”, indicó. Estos datos son útiles, además, para la realización de estudios epidemiológicos, para atender situaciones de deterioro que conlleva la privación de libertad.

Fuente: Servicio de Comunicación de Presidencia

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