Este es un manifiesto suprapartidario redactado por ciudadanos brasileños que tienen el firme propósito de cobrar de los políticos progresistas su unión en la defensa de la democracia brasileña.
Tal compromiso está expresado en la Constitución de 1988, que, en el artículo 3º, resumió sus objetivos: «Construir una sociedad libre, justa y solidaria». La Constitución Ciudadana marca el final de la dictadura y el estabelecimiento de las bases para la afirmación de la democracia en el país. En 30 años, en que, pese a eventuales imperfecciones, consiguió fundamentar la creación de instituciones lo suficientemente robustas para soportar crisis políticas y establecer garantías para el reconocimiento y el ejercicio de los derechos y de las libertades de los brasileños.
Su texto es moderno en los derechos, sensible a las minorías políticas, avanzado en las cuestiones ambientales, empeñado en prever medios e instrumentos para la participación popular y la contención del poder del Estado sobre el ciudadano.
Mientras tanto, pasados 30 años, con la corrupción en la máquina del Estado y la inestabilidad de las instituciones, el sistema político representativo se volvió sospechoso a los ojos de gran parte de la sociedad.
Las manifestaciones que estallaron en 2013, los hechos revelados por la Operación “Lava Jato” y la grave crisis económica llevaron a un cuadro peligroso de inestabilidad y de radicalizaciones por todos lados.
No quedan dudas de que los candidatos que disputan la presidencia representan dos polos de la política brasileña. No es razonable, con todo, suponer que ambos tienen el mismo compromiso con la democracia, o que cada uno de ellos haya cumplido el mismo papel durante esos años.
Son innúmeras las manifestaciones de Jair Bolsonaro en sus 28 años como Diputado Federal que evidencian su poco apego a la democracia y a los derechos humanos.
El PT cometió varios errores. El partido ya demostró también que acata el juego institucional. Gobernó el país por 13 años, tuvo una presidente apartada y compite en la actual elección sin agredir las reglas.
No existen, por lo tanto, “extremismos idénticos”. No cabe la neutralidad o la abstención ante una situación que pide de nosotros acción inmediata.
Cobramos del candidato Fernando Haddad compromisos renovados con la independencia de los Poderes, la libertad de prensa y para con el Estado de Derecho.
Cobramos de todos los liderazgos políticos democráticos y de la sociedad civil que se empeñen en un entendimiento más amplio para enfrentar el riesgo que la elección de Bolsonaro significa para Brasil.
La omisión de los demócratas en este momento podrá llevar a Brasil a una escalada autoritaria, como se ha observado en otros países.
Ha llegado la hora de formar un frente democrático que renueve las esperanzas de un Brasil más generoso, justo, plural e inclusivo. Ha llegado la hora de que pasemos por encima de nuestras diferencias internas. Uniéndose por un objetivo mayor, los políticos progresistas y los brasileños demostrarán que la práctica política puede y debe ser una actividad ejercida con grandeza, al servicio del país y de su población.
Manifiesto
La ONDA digital Nº 882 (Síganos en Twitter y facebook)
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