Como todos los seres vivos, la gente muere

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Como todos los seres vivos, al cabo de cierto tiempo la gente muere. “El hombre es como el caballo: vive hasta que se muere” filosofaba el “Pibe Alexis” un curtido delincuente que purgaba larga condena en Punta Carretas. Morimos de diferentes maneras y en sociedades organizadas, la causa de nuestra muerte, constatada por un médico, figura en la Partida de Defunción.

“Paro cardio-respiratorio” era lo que ponían cuando asesinaban a alguien en la tortura. Lo que nos permite afirmar que, siendo cierto, el diagnóstico es mentiroso por insuficiente.

¿Qué le provocó ese paro?

¿Qué nos mata? En aquellas muertes no violentas es algún padecimiento, enfermedad. Desgaste orgánico para simplificar.

En todos los casos hay circunstancias asociadas. La edad, los hábitos, el estado general… nos morimos de “algo” en “algunas circunstancias”.

Antes, pues, de entrar en pánico ciego, por la presencia de una pandemia, lo sensato es conocer esas “circunstancias” asociadas al padecimiento que acabó finalmente con la vida del occiso. Y amenaza la nuestra.

Siendo más meticuloso, uno aspira a saber, cuando se trata de una epidemia, o de una “pandemia”, cuál es el agente.
Y en qué circunstancias el Virus, vive, prospera mata o muere.

Por lo que tengo entendido, los virus, todos los virus, tiene una vida corta y carecen por si mismos de la posibilidad de reproducirse. Tiene que “colonizar” un huésped, controlar sus mecanismos de reproducción y hacer que los mismos reproduzcan el virus.

Comparación gruesa: ¡como el tordo! Ocupa nido ajeno, tira el huevo que había y deja el suyo.

Esta introducción tiene un objetivo: pedir más y mejor información.

Sin perjuicio de seguir las recomendaciones de mi Gobierno.

Tengo absolutamente presente que debo cuidarme por mí y por la sociedad en que vivo.

No enfermarme, ni enfermar.

Como soy “población de riesgo” por casi todos los padecimientos señalados y me gusta mucho vivir; me debo cuidar.

No únicamente del Coronavirus que ahora nos ataca… ¡de cualquier padecimiento!

¿Se dan cuenta? Con la edad y el historial clínico que tengo, ¡si estornudo tres veces me internan!
Por aquello de “Más vale prevenir que lamentar”.

¡Está bien! Son “las reglas del juego”. A ellas me someto sin quejas y sin alardes.
Me cuido.

Me cuido y me siento en el derecho de preguntar porque no quiero enfermarme de pánico.

Así como no quiero enfermarme de coronavirus.

Diariamente se nos informa con toda sinceridad del número total de enfermos comprobados y de su estado. Tantos en CTI; tantos en Intermedio; tantos en Sala común y tantos en la casa.

Ahora, tenemos un primer muerto.

Tenemos graves, medianos y leves. Perfecto. ¿Hay curados? Parecería que sí y se nos informará.

Desde el nefasto Viernes 13 llevamos unos cuantos días, ¿cómo ha sido la evolución de los primeros enfermos?
Me hago cargo de las dificultades y los temores a la hora de diagnosticar la curación de enfermos de un padecimiento absolutamente nuevo. ¡Que muchas veces es tan leve que cuesta diagnosticarlo!

Supongo que, si no mueren, en algún momento se curarán.

Es riesgoso dar un Alta de algo sobre lo que no hay experiencia.

Y supongo, por las mías, que no se puede asegurar nada respecto a reinfecciones.

Este Covid 19 es pariente cercano de lo que llamamos gripe y todos los años puede presentarse en forma diferente. Por eso es que nos vacunamos todos los años contra las cepas prevalentes.

Supongo que este coronavirus puede, es casi seguro que puede, quedar como algo crónico en el mundo. Con variantes. Con “empujes” y diferente agresividad.

Cuando haya una vacuna, nos vacunaremos anualmente contra las cepas más comunes ese año y en esta región. Vivimos por los virus. Parecería que LA VIDA comenzó por ellos y convivimos con ellos en este vehículo espacial que es la Tierra.

Cuando, con pocos años de separación aparecieron las sulfas y la penicilina aprendí la distinción. Unos, no recuerdo cuales, era “bactericidas”: ¡Mataban la bacteria! Los otros eran “bacterioestáticos”, no la mataban sino que impedían su reproducción.

Con los virus la cuestión es diferente, no los podemos “Matar”. Tenemos que crear en nosotros la capacidad de rechazarlos. No dejar que “haga nido” en nosotros y se empiece a reproducir. Crear nuestra reacción inmune.

¡Lo haremos!

Tal vez ya lo han hecho y está en fase de prueba. El año que viene, casi seguro que nos vacunaremos. Será una inmunidad que adquiriremos vía vacuna.

Ahora bien, hay que cuidarse, evitar contactos estrechos e innecesarios y ¡saldremos de esta! Vuelvo a lo del título: “La gente muere”

Y seguirá muriendo por infinidad de causas. Sería bueno saber, en esta situación de inquietud generalizada, de qué se esta muriendo la gente.

¡No preciso saber cuántos murieron ayer en Italia o España! Ya tengo idea…¡son muchos! En cambio, tengo curiosidad de saber de los muertos aquí.

Los avisos (que no sé si vienen todos) te informan si fue “en la Paz del Señor” y cosas así. Si ya se realizó el sepelio y donde. Pero, no hay una estadística que diga: de un paro cardíaco; de cáncer; de diarrea…¡yo qué sé!

No es cuestión de generar artificialmente pánicos como esa Empresa que anunció en el Norte que traían un cuerpo que había fallecido por Coronavirus.

¡No era cierto! Pero, crearon alarma y confusión.

El asustado que corre no quiere correr solo. Corre gritando: ¡Pánico, pánico! ¡Corran, corran! Si la muerte tenía unas horas, y la Ley lo exige, ya no contagiaba.

¡Pero, hay que explicarlo bien!

Hay experiencia. Cuando apareció el SIDA, se produjeron los mismos pánicos. Con los primeros muertos, hasta los médicos salían de la habitación porque se suponía que “la enfermedad” podía saltar del cadáver al vivo más próximo.

Estuvo coloso un Ministro de Salud Pública que venía de un Simposio en Londres.

Le preguntaron si el mate contagiaba y contestó que “En Londres no se habían constatado casos”

Lo increíble es que nadie le preguntara ¿Cuántas personas tomaban mate en Londres?

Tanto el pánico, cuanto la ansiedad informativa disminuyen el espíritu analítico.

Modestamente, en esta pandemia y en lo que hace a nuestro país me tranquiliza la convicción de que el Gobierno no nos miente.

Pero quiero más información. Creo que se nos debe. Por un lado: saber cómo se contagió. Los focos primarios y las extensiones secundarias. Ni quiero “cobrarle” a nadie por haber sido portador, ni creo que todo haya sido “fatalidad”.

No vino “volando por las suyas”. El virus lo portaban personas que vinieron contagiadas y contagiaron. No las culpo. No soy quien, El asunto es saber para prevenir.

El mundo se ha hecho algo demasiado interconectado y debemos establecer protocoles mínimos de seguridad. Así como los hay en prevención del Terrorismo y del Narcotráfico. Medidas cautelares rutinarias.

Lo primero: saber de dónde vino. No únicamente su punto de embarque, sino todo el recorrido. Para tener idea de si puede ser portador de algo adquirido en su periplo.

Es relativamente fácil. Es pedir más información en el Formulario de Migración. Ya existen cámaras de vigilancia que no sólo pueden reconocer un rostro, también tomarle la temperatura.

Hay tecnología para eso y mucho más y la tendremos.
¡Nada, ni nadie puede evitarlo! Con lo cual me declaro convencido de que mi antiguo concepto de “privacidad” ha muerto.
Y lo lamento.

Sin salir de aquí mismo, ya se están ofreciendo comercialmente localizadores que permiten saber en qué punto geográfico está un celular.

-“Hermano, si lo apagaste, tendrás que dar explicaciones”. Muchas cosas cambiarán luego de esta pandemia. Luego de la pandemia del Coronavirus y de la pandemia asociada al terror.

¡Oigan! En medio de este caos alguien se acuerda que cuando asumió el Dr. Lacalle Pou el dólar estaba a $ 38 y ahora nos dicen que “está bajando” porque de $48/49 ahora está en $ 44/45. Picardía repetida y memoria de viejo la mía. Cuando asumió el primer Colegiado blanco-chicotacista el queroseno era artículo de primera necesidad. El día que enterramos al

Dr. Herrera empezó a llover y no paró en meses. Dos “calamidades”. Las “Inundaciones” con su secuela de víctimas, escaseces y penurias. Y la “Devaluación de Azzini” a quien ponen como ejemplo.

¡Nos reventó!

Como nos está reventando esta política fondomonetarista que, bajo capa de la pandemia nos están encajando. El queroseno costaba veinte centésimos el litro…¡lo subieron a $ 0,80 y como hubo tremenda gritería, luego lo “bajaron” a 40 centésimos.

En medio de esta pandemia del terror informativo, alguien recuerda los precios de antes del salto del dólar. Y los precios de luego del Viernes 13.

-“Cuidado los bolsillos” exclama fuerte un cómplice del punga en el ómnibus lleno. Todos, inconscientemente tanteábamos al disimulo el que tiene la plata. ¡Se lo estábamos marcando al “lanza”!
¡Austeridad, austeridad! ¡Calamidad, calamidad! Y todos compramos tapabocas, hacemos surtido y nos prendemos a los informativos.

Absolutamente enajenados. Aterrorizados por el Coronavirus.

-“Compañeros, nos están conformando un Uruguay nuevo” No precisamente favorable a las mayorías pese a que en este momento todos griten que hay que proteger.

Cuando esto pase. Que pasará; estaremos debiendo miles de millones de dólares y no podremos tocar a “los productores” porque “hay que cuidar la productividad”.

Esto, en su “modus operandi”, se parece a los cuentos del tío. El “fato estudiado” o a “la mosqueta”.

Un torrente confuso de promesas de ganancia extra, uno que tercia y se pone en juez y propone “depósitos de garantía” y una confusa víctima que cae.

¡Nos están haciendo la boleta! Cierto, también protegiendo del Coronavirus. Que existe, es peligroso y nos reclama conductas disciplinadas

.No creo que ofrecer fórmulas alternativas conduzca a mucho. Porque las alternativas son complicadas de entender y serían más complicadas de aplicar.

¡No se nos ocurrieron cuando teníamos las riendas del Poder del Gobierno!
Ahora es correrla de atrás. El Gobierno, cuando es de derecha, es doblemente “mano”. Es “mano” porque está en el centro y desde el centro es que se opera.

¡También es “mano” porque cuenta con el apoyo de los medios. ¿Qué les parece? Comparar esta paginita con hora y media de Informativo. Con una portada en donde cuatro de cada cinco noticias destacadas se refieren al Coronavirus. Soy un viejo porfiado y vuelvo sobre lo mismo. Lo nuestro no son “los medios” que, en su mayoría tienen dueños ricos y de derecha. Lo nuestro es la gente.

Tenemos que mantener el contacto con “la gente”. No para decirle que el Coronavirus es un “Tigre de Papel” o un engaño. Para decirle que la solidaridad está al alcance de todos.

Que podemos y debemos preocuparnos y ser solidarios todos los días con nuestros vecinos y compañeros de trabajo. “Cacerolear” es necesario porque, de alguna manera tienes que marcar la protesta.  Pero, es algo que debe tener continuidad. Las medidas que sirven son aquellas que movilizan, agrupan y enseñan. Las continuadas y enlazadas.
Aquellas que dejan como saldo un nivel superior de organización y movilización.

El Movimiento Sindical ya sabe de eso. Llegar, explicar el objetivo, organizar, movilizar y resumir.

Tal vez, le venga bien al Frente tener en cuenta esa práctica. No hay “movilización” sin explicación y organización. Y una vez realizada la medida fijada como objetivo intermedio: ¡Resumir para avanzar hacia objetivos más ambiciosos!

El año que viene el Frente cumplirá 50 años. ¿Qué tal si empezamos a preparar ese aniversario?

 

Por Eduardo Platero
29 de Marzo 2020

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