Ley de Última Consecuencia, para caer al abismo pandémico

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Estábamos al borde del abismo y dimos un paso adelante”, frase célebre con que el almirante Márquez definió la dictadura en Uruguay (debe advertirse que Márquez era uno de los jefes de la dictadura, lo dijo, sic, a modo reivindicativo).

Estamos ante la pandemia, el gobierno da el paso LUC (hacia adelante al borde del abismo, Ley de Última Consecuencia, para caer al abismo pandémico) y no tenemos al almirante para definirlo, pero tenemos a Manini para reivindicar a Chicotazo. 

Chicotazo era aquel Benito Nardone que en 1958 a Luis Batlle Berres le llamaba “comunista chapa 15” y le ganó las elecciones a los gritos en la radio, por cuatro votos locos, porque es cierto: Luis Batlle a los emisarios del FMI los echaba; o, más exactamente, los recibía, les daba un ágape y después de tomar el bajativo, los echaba.

Con Chicotazo llegó al Ministerio de Economía, Eduardo Azzini, de quien dijo el “Presidente” del colegiado, Eduardo Víctor Haedo, “Azzini es el gobierno”. Hoy diríamos “Alfie es el gobierno”.

Azzini firmó el primer acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional en la historia de Uruguay.

Emprendió el camino al abismo del 73, azuzado por Chicotazo, referente de Manini. Semejante a aquella derrota del 58 parece ésta del 19, por cuatro votos, consecuencias abismales.

Entonces el dibujante y humorista Peloduro (nuestro entrañable Mono Suárez) caracterizó la coyunda de la deuda al FMI y sus condicionamientos de gestión, con una viñeta hilarante y trágica a la vez:

La caricatura de Haedo y dentro del típico globito de pensamientos de las historietas, la frase “Azzí ni gobierno es”.

El stand by nos ataba por primera vez a un programa diseñado en yanquilandia, que el pueblo no había votado (porque le habían dicho que estaba bueno cambiar pero que la soberanía nacional no se iba a tocar) y comprometía toda la administración.

Peloduro era bolche y publicaba en diarios opositares. Cuando no centraba su viñeta diaria en la caricatura del “presidente” Haedo, éste lo llamaba para reprochárselo.

–Vos sacáme –le ordenaba–, sácame mal pero sacáme.

Cabe suponer que Haedo le sugirió al Mono Suárez (por teléfono o en el bar Montevideo), el chiste contra Azzini para protestar vicariamente la firma con el FMI. Haedo era antiimperialista, pero el gobierno era colegiado y, de verdad, mandaba Azzini, a fuerza de Chicotazo y de la embajada.

Tampoco puede decirse que sea gobierno éste de la LUC (si los yanquis lo presionan es por puro protocolo, para no perder el hábito). Este desgobierno es reload de Chicotazo, con Manini de Nardone, Alfie de Azzini pero ningún Haedo.

Es la versión 2.0, la del paso adelante en forma de Ley de Última Consecuencia para caer al abismo de la pandemia, aunque mejor podría decirse “de la pandemia 11G”, para el Ministro de Industria.

ÉRAMOS TAN POBRES…
El Ministro de Industria, Paganini, declaró a No toquen nada, Emisora del Sol: “Se invirtió muchísimo en la fibra óptica… ahora hay que invertir muchísimo en el 5G y el dinero que se invirtió en la fibra lo necesitaríamos ahora para el 5G”.

¡Qué despilfarro del Frente Amplio, che! ¡Qué ganas de joder! ¡¿Para qué mierda invertimos en la fibra óptica si ahora vamos a tener que invertir en el 5G?! Pero yo me preguntó, siguiendo el razonamiento del Ministro, ¿para qué vamos a invertir en el 5G si después tenemos que invertir en el 6G? ¿Y para qué invirtió el batllismo en cables de teléfono si después tuvo que invertir el Frente Amplio en fibra óptica?

¿Le queda claro que la pandemia 2.0 viene de Chicotazo y de Ley de Última consecuencia? ¿Tiene alguna duda?

El comunista chapa 15 Luis Batlle fue el que malgastó en cables de telefonía fija, sin prever que luego habría que invertir en celulares 5, 6, 7, 8, 9, 10G…

En cambio si el Ministro de Industria hubiese sido siempre Azzini-Paganini, hoy seríamos todos austeros previsores a la espera de que los chinos inventen el 11G, mientras contamos con el ábaco y nos comunicamos por señas de humo.

Ahora… no se entiende mucho para qué entonces quieren privatizar la fibra…

¿Para qué abren ese cachón en la Ley de medios (LMBHI, Ley de Medios para Blindar la Hegemonía Imperialista)?

¿Acaso para alguna empresa española con comisionistas demasiado ansiosos para andar esperando el 11G o al menos el 5?

Si la fibra es tan inútil, ¿qué comisionista querría venderla?

El plan de negocios les urge, cuando lo verdaderamente urgente es la salud.

Se les ve el zapatito atrás del árbol y está bien, puede decirse que es una forma de distanciamiento social.

LA LEY DEL DESEO
Muchas veces se acusó a los revolucionarios de sustituir el rigor científico sobre la realidad objetiva, con nuestras propias expresiones de deseos. Los deseos del imperialismo eran órdenes, los de Almodóvar ley de banca off-shore y los nuestros confusión con el rigor científico sobre la realidad objetiva.

Ahora, ahorita mismo, cuando se decidan a terminar de verdad la pandemia para entonces sí poner a funcionar el intercambio a niveles anteriores, el título de Almodóvar que nos va a tocar no debe ser ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Antes en ciudad de México te parabas a preguntar algo a un mexicano y lo primero que te decía era, “mande, gringuito”. Hoy todo el establishment gringo y hasta el canciller Marcelo Ebrad presionan a Andrés Manuel López Obrador para que reabra las fábricas de autopartes de automóviles de empresas yanquis y AMLO hace un mes que les viene diciendo “cuando termine la pandemia”.

El pinche gringo hijo de la chingada capaz lo quiebra mañana pero hasta hoy, así de nuevas están las cosas.

Mientras tanto los tuits de Trump son puro humo contra la Organización Mundial de la Salud para encubrir sus responsabilidades. ¿El humo no trasmite el COVID-19?

Sí, lo transmite. Trump, que vende humo por tuit, ya es responsable de la muerte de más de 50 mil norteamericanos por coronavirus y de la internación de más de cien por inyectarse insecticidas.

Si Maduro hubiese aconsejado a los venezolanos inyectarse agua jane y tomar lavandina, o si tuviera cincuenta mil muertos por coronavirus en vez de los diez que tiene, ¿se imaginan a los cuatro canales al aire del gobierno –los tres privados y un “público”– y al “neutral” TV Ciudad, con sus fuentes internacionales todas de países de la OTAN o del TIAR?

Hablarían todo el día de la pandemia en Venezuela con cara de Borrel. No comparan a Brasil y a Colombia con Venezuela; en este tema Venezuela para ellos no existe. Cierran la boca.

La abren para infectarse con las agencias euroyanquis. Se la llenaban todos los días con los emigrados, pero hoy no te informan que más de doce mil venezolanos volvieron de Colombia para que el sistema de salud pública los reciba con todo lo necesario para protegerlos.

Hoy los canales te quieren hacer pasar la LUC por ley de urgente consideración, cuando todos sabemos qué es lo urgente en este momento.

El público se está dando cuenta que fuera de su plan de negocios deseados al gobierno no le importa nada.

No sostiene las condiciones económicas para el distanciamiento corporal. ¿Para qué está el grado inversor que logró el Frente Amplio? ¿Para qué todos los créditos que gracias al Frente podemos obtener? ¿Para cuándo son los 15 mil millones de dólares en fondos de reservas que acumuló el FA? Si todos esos créditos y fondos no estaban reservados para ahora, ¿para cuándo están? ¿para cuando estemos muertos?

Tenemos todos los servicios públicos y sectores estratégicos estatizados; podemos actuar con tanta eficacia como China, pero el gobierno mete la Ley de Última para privatizar, para que no podamos usarlos con soberanía cuando más estamos necesitando suspender tarifas y cortes por sola decisión del Estado.

Estamos teletrabajando con capacidad impar en el continente gracias al enorme avance de ANTEL, no es cara, no es privada, pero va a llegar el momento en que tengamos que darla gratis para que no se haga privativa, para poder seguir trabajando. El gobierno quiere privatizarla para que no se pueda tomar esa decisión, quiere desmonopolizar ANCAP para no se pueda decidir dar calor gratis a quienes no puedan pagarlo este invierno de pandemia.

Es inconstitucional. La Corte debe declarar las inconstitucionalidades de la LUC y, si no las declara, la vamos a derogar con plebiscito (el arma que nos legó el viejo Batlle para defender siempre a nuestras empresas públicas, contra Vegh Villegas y sus epígonos, en el 80, en el 92, en 2003) pero mientras tanto ¿qué ha hecho este pueblo para merecer esto sólo por no haber sabido ganar las últimas elecciones?

Perdimos las del 58 y lo pagamos casi cincuenta años, pero antes, con una breve interrupción, fueron más de cincuenta años de avances, no lineales, pero avances.

El Frente Amplio fue sólo quince años de, tampoco lineales ni en todos los ámbitos, pero avances.

Es urgente volver a completar treinta o cuarenta años más, al menos. Porque así, con el capital financiero imperialista de malla oro intocable, dando el paso adelante al borde del abismo, ni gobierno es, ni Estado va a ser en poco tiempo.

 

Por José Luis González Olascuaga
Periodista y escritor uruguayo

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