Rafael Radi; «nos preparamos 35 años para este momento, ahora es mucho más fácil defender a las ciencias básicas»

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Udelar- El doctor en Medicina e integrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) de Presidencia de la República, Rafael Radi, compartió «algunas consideraciones desde la óptica personal», que explicó considera importante por algunas vivencias que lo marcaron «como testigo calificado». Las ciencias básicas, las interdisciplinas y el conocimiento avanzado son dimensiones que están interconectadas para enfrentar la pandemia, afirmó.

En primera instancia, se refirió a las ciencias básicas y mencionó que se podría decir que «nos preparamos 35 años para este momento» y se remitió al año 1985 cuando la Universidad de la República recuperó su autonomía y «muchos éramos jóvenes estudiantes y no había un futuro científico en el Uruguay aún». Indicó que esa construcción fue «sobre hombros de gigantes» como Roberto Caldeyro Barcia, Mario Wschebor, Eugenio Prodanov, Ricardo Velluti, Elsa Garófalo y tantos otros, que ayudaron a generar «algo sano» y «muy bien diseñado», con bajos recursos, que fue el punto de partida de sucesivas administraciones, «el primer programa paradigmático de apoyo a las ciencias básicas»: el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA). Radi lo define como «una usina de formación de recursos humanos altamente calificados que 35 años después respondieron como programa y como investigadores a la pandemia».

DATOS DEL EVENTO-
El 27 de noviembre en la explanada de la Universidad de la República (Udelar) se realizó la cuarta y última mesa de un ciclo organizado por el Instituto de Economía (IECON) del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA).

La jornada se denominó Construcción de capacidades de ciencia, tecnología e innovación de la Universidad de la República, y tuvo la participación del rector de la Udelar, Rodrigo Arim, y los investigadores Rafael Radi y Reto Bertoni.

Señaló que en estos 35 años se fueron construyendo además la Facultad de Ciencias, el Instituto Pasteur de Montevideo, el Fondo Nacional de Investigadores, -una primera experiencia dificultosa pero fue un paso para crear el Sistema Nacional de Investigadores, señaló-, el Espacio Interdisciplinario, y la Academia Nacional de Ciencias del Uruguay. Remarcó que ese «conjunto de instituciones fueron dando esa robustez que desde las ciencias básicas dio respuesta a la pandemia» y acotó que «la defensa de estas ciencias no ha sido fácil, tuvo avances y retrocesos permanentes». Recordó que hace unos meses se planteó el recorte del 15% al presupuesto del PEDECIBA, «algo que finalmente no ocurrió».

Asimismo, Radi recordó el debate de «ciencia si, ciencia no» y dijo que se perdieron grandes oportunidades en los últimos 15 años de haber avanzado más porque algunos sectores tenían una mirada equivocada de hacia dónde tenía que ir la ciencia en Uruguay. Por eso, remarcó el importante respaldo que tuvo la Udelar y el PEDECIBA para evitar estas potenciales rupturas de alianzas importantes. «Ahora es mucho más fácil defender a las ciencias básicas, por suerte; ojalá que esto nos sirva como lección para siempre», expresó.

Luego se refirió a la creación del Espacio Interdisciplinario de la Udelar en 2010, al que definió como «otra construcción importante que permitió el diálogo entre disciplinas, llenar los territorios desconocidos, sacarnos de los feudos de confort e ir hacia asuntos superadores». Afirmó que para hacer interdisciplina, primero hay que tener buenas disciplinas, porque la interdisciplina no puede ser una moda, sino que es un enfoque metodológico que sirve para dar respuestas superadoras.

 

 

Con respecto al conocimiento avanzado, Radi explicó que los problemas que se han tenido que enfrentar, tanto desde la elaboración de las herramientas metodológicas, de diagnóstico molecular, secuenciado, «son complejos, necesitan investigadores firmes en Uruguay y necesitan redes». Se tuvo que trabajar con problemas complejos, multidimensionales y que requieren conocimientos avanzados, señaló. Además, cuando se comenzó a trabajar en marzo y abril habían escasos trabajos publicados sobre SARS-Cov-2 y hoy hay 70.000 u 80.000. Explicó que, en tiempo real, la academia debe procesarlos, analizarlos, sistematizarlos, sintetizarlos y luego transferirlos a los tomadores de decisiones; en tiempo real es «una velocidad nada cómoda y nada común para lo que hacemos habitualmente».

Radi citó el ejemplo de la estructuración de la salida del confinamiento voluntario al desconfinamiento donde se plantearon cuatro ejes que «hubo que alimentarlos con conocimiento avanzado»: la progresividad, la regulación -que hoy es el eje sobre el que más se tiene que pensar-, la monitorización y la base en evidencia. Por último se refirió a algunos ejemplos como la recomendación de reapertura de los centros educativos -que fue primera en las Américas- y la inmunidad -qué vacunas vamos a comprar, a quiénes vamos a vacunar primero, cómo vamos a vigilar los efectos de esas vacunas en la población cuando las autorizaciones son de emergencia, cuanta inmunidad le darán a la población-. «Estas son todas decisiones difíciles y para eso se necesita conocimiento avanzado», concluyó.

Datos.

El 27 de noviembre en la explanada de la Universidad de la República (Udelar) se realizó la cuarta y última mesa de un ciclo organizado por el Instituto de Economía (IECON) del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA). La jornada se denominó «Construcción de capacidades de ciencia, tecnología e innovación de la Universidad de la República», y tuvo la participación del rector de la Udelar, Rodrigo Arim, y los investigadores Rafael Radi y Reto Bertoni.

Fuente, Sitio de Información de la Udelar

 

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