Vivimos en un país pequeño, en población y economía, que le ha costado mucho independizarse, defenderse, afianzarse, estabilizarse, crecer, y en lo que ha podido, desarrollarse. Además de enseñar muchas cosas buenas al mundo aportando conocimientos y capital humano. Hay que defenderlo y cuidarlo.
La inseguridad está hoy en el corazón de Presidencia. El crimen y delito organizado han llegado. Recién se están moviendo las sombras de la punta del iceberg. Las noticias no son para nada buenas.
Con justicia que se corte el hilo por el grosor y lado que sea. Lo importante es la estabilidad y confianza institucional de la república. Que nadie escupa para arriba.
¿Quién lo podría imaginar tan explícito y en tan poco tiempo de gobierno?. Es inaudito y lamentable.
A muchas personas no les asombra. Esto también es preocupante, es un mal síntoma político de estos tiempos donde Uruguay también es afectado.
En política, la confianza es una construcción colectiva día a día. Sin darnos cuenta con estas irresponsabilidades, negligencias y/o complicidades nos vamos alejando de este camino.
La senda en calidad democrática no es bien señalizada por el actual gobierno. Con sus desprolijidades, que nos dejan atónitos, cabalmente no la están cumpliendo. Las autoridades no pueden estar ajeno, es su obligación en un Estado republicano y democrático como el nuestro.
Esta desidia, en tal senda comienza a ser peligrosa y empedrada, si continúan con decisiones o infracciones que cuestionan la transparencia de la Coalición Multicolor y elevan las sombras de las fuerzas oscuras que recaen sobre el Presidente. Siendo así, estamos en grandes inconvenientes en presente y futuro.
Anteriormente gracias a sectores de la prensa y otros involucrados sociales, varias veces se les avisó y no respondieron a tiempo. ¿Por qué?. ¿Es más fuerte el sentimiento de la impunidad del poder hasta que la justicia demuestre lo contrario?, mientras tanto ¿siga – siga?.
La prensa no es la culpa, que no se confunda, la culpa son sus acciones de gobierno que no son claras ni éticas para obtener una verdadera confianza.
No alcanza, en una linda conferencia bien montada, decir «perdón, me equivoqué, me distraje, no fui yo o aquél pero avisé, etc», mientras el trompo y su remolino indomable siguen girando.
Los integrantes del gobierno deben hacerse cargo y proceder de manera responsable. Fueron votados para gobernar. Gobernar para la gente, no para desfilar.
Sorprende escuchar al Ministro de Defensa del Uruguay, reprochar a la oposición por cómo emplea sus tonos de críticas sobre el gobierno. Pero, ¿qué quiere el Ministro?, ¿qué tengamos condescendencia frente a los atropellos y equivocaciones graves del gobierno?.
Criticar con fundamentos y dureza libremente sin faltar el respeto en un país democrático, no es ir en contra de la construcción democrática y convivencia, al contrario, toda crítica constructiva es necesaria y fortalece, es intercambio, así se puede mejorar y/o cambiar.
La realidad no está definida, no es limitada ni absoluta. Es construible, mejorable, perfectible, mutable y también destruible. Es un partido en constante juego. Es la belleza de la vida de los humanos sobre la muerte.
En política el partido es largo y extendido, también hay que jugar bien y lindo. Los objetivos con fin de obtener solo resultados sin sustentos sólidos mueren ahí no más, en el fracaso del desecho. Son importantes los respetos a los procesos, las formas y las éticas. Las transparencias. Siempre la Constitución.
Tenemos claro que el tiempo es relativo, lo demostró Einstein en su momento. En las últimas semanas el tiempo del gobierno no fue para la gente, estuvo cerrado para sus propios intereses.
El actual gobierno, liderado por nuestro Presidente Lacalle Pou, aunque no lo hayamos votado, liberando pasaporte falso al mega narcotráfico, cediendo a las presiones de la compañía de tabacos para flexibilizar la lucha antitabaco, el Secretario de Presidencia presionando la libertad de expresión de la prensa, sumando ahora, la sombra humana que debía cuidar al Presidente es un profesional del delito organizado, queda bien claro, que el Presidente está haciendo agua por todos lados y está bien solo. No por víctima sino porque él quiere. Él se mueve como hijo del dueño de una empresa que se enceguece. Se cree imbatible sin reunir ningún otro mérito que no sea el aval del poder. No juega a favor de la población ni de su gente. El ego y el poder nunca es buen cóctel para llevar en la razón ni en el cerebro.
No se entiende si es por incompetencia, irresponsabilidad o complicidad. Dicen muchos que es por ideología y otros motivos que trascienden a la política partidaria. Con estos resultados, cualquiera de ellas son lamentables para un país como el nuestro que todo nos cuesta tanto lograrlo y cuidarlo.
En Uruguay cuidemos la figura de Presidente, primero que comience el Presidente. El pueblo ya sabe cómo hacerlo.
A todo esto, al oriente del Río Uruguay aumentó la pobreza 2%.
Es hora de no esperar la ola, estar atento y trabajar conscientemente.
¿Vieron cómo votan a ultras en Europa?.
No solo caen cosas del árbol sino también del cielo.
Estamos a tiempo de evitar tormentas, gobiernen responsablemente.
Por Andrés Legnani
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