Análisis de INEEd sobre la regulación emocional en estudiantes de tercero de educación media en 2018 y 2021

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El presente reporte analiza y compara los puntajes obtenidos en la escala de regulación emocional por los estudiantes de tercer año de educación media de Uruguay (secundaria y técnico profesional) en los años 2018 y 2021. Comisión Directiva del INEEd: Javier Lasida (presidente), Guillermo Fossati y Pablo Caggiani. Directora del Área Técnica: Carmen Haretche Director de la Unidad de Estudios e Indicadores: Federico Rodríguez. La elaboración de este documento estuvo a cargo de Gina Pancorbo.

Los resultados indican que, aunque con una diferencia muy pequeña, los niveles de regulación emocional de los adolescentes de tercero de media del año 2018 son mayores que los de los participantes del año 2021. No obstante, se podría interpretar que esta diferencia podría estar asociada a los desafíos producto de la pandemia de COVID-19, que han afectado, en general, la salud mental de los adolescentes y el uso de estrategias de regulación de emociones. También se han observado mínimas diferencias que muestran una mayor regulación emocional entre los varones y entre los estudiantes (de ambos sexos) de los estratos socioeconómicos más favorecidos, que van en línea con los antecedentes nacionales y regionales. (…)

—Los resultados indican que los niveles de regulación emocional de los adolescentes de tercero de media evaluados en el año 2018 son mayores que los de los participantes del año 2021, aunque la diferencia es pequeña. Esta podría estar asociada a los desafíos producto de la pandemia de COVID-19, que han afectado, en general, la salud mental de  los adolescentes y el uso de estrategias de regulación de emociones (Breaux et al., 2021).

 Considerando que la escala utilizada para medir la regulación emocional de los estudiantes no está hecha para captar las variaciones provocadas por la pandemia del COVID-19, y que el 8%5 de los estudiantes inscriptos a principio del 2021 había dejado de asistir al centro dos meses antes o más de la aplicación del instrumento, en general el poder explicativo de los modelos fue reducido, lo cual está en línea con investigaciones previas (por ejemplo, Poropat, 2009). Ello sugiere que quizás otros factores relevantes podrían influir en la explicación de la variabilidad de los puntajes de
regulación emocional. Sin embargo, es importante tener en cuenta que algunos estudios han demostrado que los indicadores de tamaño de efecto pequeño pueden tener una gran importancia social, ya que pueden afectar a un gran número de personas o a un solo individuo de forma consistente (Funder y Ozer, 2019). Por lo tanto, los tamaños pequeños del efecto pueden tener implicaciones a largo plazo, aunque puedan no tener un gran impacto en un modelo específico.

Los resultados también indican diferencias entre varones y mujeres adolescentes en ambos años, favoreciendo a los primeros en términos de niveles de regulación emocional. Las diferencias, igual que el caso anterior, van de acuerdo con los resultados de otras evaluaciones como una aplicada por la OCDE (2021a), donde los participantes varones de 10 y 15 años reportaron mayores niveles de regulación emocional que sus pares mujeres. A su vez, estos resultados van de acuerdo con los encontrados en Aristas Media 2018 (INEEd, 2020), aunque en este caso se midieron dos escalas que conforman la dimensiones de habilidades intrapersonales, regulación de emociones y autocontrol. En general, la investigación sobre regulación emocional ha encontrado que las adolescentes mujeres experimentan mayores síntomas depresivos que sus pares varones (De Bolle et al., 2015). Varias razones sociales y biológicas plausibles pueden ayudar a explicar tales resultados. Por un lado, las niñas pueden experimentar dificultades de adaptación cuando se enfrentan a los cambios físicos, emocionales y sociales de la pubertad (Marceau, Ram, Houts, Grimm y Susman, 2011). Otros estudios han señalado que los cambios hormonales asociados con los trastornos del estado de ánimo podrían aumentar las posibilidades de que las niñas experimenten más síntomas depresivos que los niños, lo que podría especialmente ser el caso cuando se sienten socialmente rechazadas debido a su imagen corporal (Angold, Costello, Erkanli y Worthman, 1999).

 Asimismo, no se encontraron diferencias en términos de regulación emocional en los grupos etarios en ninguno de los años de aplicación. Esto puede ser debido a diversas razones. Se estima que el rango de edad de la muestra es muy corto, con lo cual podría no haber existido variabilidad en términos de desarrollo madurativo que pueda influir en la gestión de emociones. Se esperaría que existan más diferencias entre niños y adultos jóvenes por aspectos madurativos, por ejemplo. De igual forma, se estima que, debido a que los participantes pertenecían a un mismo año escolar (tercero de media), esto pudo influenciar en que la regulación emocional se manifieste de forma similar en los estudiantes, a pesar de tener edades diferentes. Como fue mencionado, no hay evidencia conclusiva sobre las diferencias de edad en términos de los niveles de regulación emocional de niños y adolescentes.

Por último, los resultados indican que, en promedio, los adolescentes, varones y mujeres, de estratos socioeconómicos más altos tienen mejor nivel de regulación emocional que sus pares de estratos más bajos. Este resultado va acorde con los hallazgos obtenidos por el estudio de habilidades socioemocionales de la OCDE (2021a) y Aristas Media 2018 (INEEd, 2020), donde el nivel socioeconómico de los participantes en casi todas las ciudades moderó los niveles de habilidades socioemocionales, favoreciendo a los que tienen mayores recursos económicos. Evaluar el rol que tienen las variables contextuales como el nivel socioeconómico es relevante para entender la influencia del contexto familiar en el desarrollo socioemocional de los estudiantes (OCDE, 2021a).

En síntesis, los resultados de este reporte pueden ser tomados como antecedentes importantes para seguir explorando la relación entre la regulación emocional y factores como el género, la edad y el nivel socioeconómico, entre otros. Instrumentos más amplios de regulación emocional que midan la identificación y expresión de emociones, así como diferentes estrategias de gestión de emociones, podrían contribuir a entender de mejor manera los diversos recursos que despliegan los adolescentes al momento de regular sus emociones. Estos podrían manifestarse de diferente manera en hombres, mujeres, niños, adolescentes o jóvenes de diverso origen étnico, estrato social o composición familiar. Debido a ello, es fundamental explorar la interacción de las habilidades socioemocionales, como la regulación emocional, con factores de contexto social, cultural o demográfico. Ello favorecerá, en última instancia, la eficacia de las diversas intervenciones de desarrollo socioemocional en los centros educativos a nivel nacional».

 

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