Uruguay se asoma a una peor brecha educativa

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Dos tercios de los niños de 10 años alrededor del mundo son incapaces de leer y comprender un cuento sencillo, ni conoce las reglas básicas de la aritmética, dice Unicef. Esa es la realidad a la que Uruguay se acerca, cuando un 22,5% de sus niños y niñas de hasta seis años viven en la pobreza, según el INE.

En el mundo, los alumnos más pobres son los que menos se benefician de la educación pública, afirma un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, Lo cierto es que “los gobiernos no invierten lo suficiente en los niños que más necesitan la educación”, sostiene, y reclama una financiación equitativa para combatir la “pobreza de aprendizaje” , Actualmente, el 20% de los alumnos más pobres solo se beneficia de 16% de la financiación pública de la educación, mientras que los más ricos se benefician del 28%. En los países de bajos ingresos, el desglose es del 11% y el 42% respectivamente.

“Estamos fallándole a los niños. Demasiados sistemas educativos de todo el mundo invierten lo mínimo en los niños que más lo necesitan”, declaró Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF.

“Invertir en la educación de los niños más pobres es la forma más rentable de garantizar su futuro y el de las comunidades y los países. El progreso verdadero solo puede llegar cuando invertimos en todos los niños, en todas partes”, añadió.

El informe de Unicef Transformar la educación mediante una financiación equitativa UNICEF.ORG analiza el gasto público desde la enseñanza preescolar hasta la superior. Allí se estima que con sólo un aumento de un punto porcentual en la asignación de recursos educativos públicos al quintil de alumnos más pobre, se podría sacar a 35 millones de los niños en edad de cursar primaria de lo que UNICEF denomina “pobreza de aprendizaje”.

Alrededor del mundo, es más probable que el gasto público en educación llegue a los alumnos de los hogares más ricos, lo que se aplica tanto a los países de bajos ingresos como a los de ingresos medios. El vacío es más pronunciado entre los países de ingresos bajos, según UNICEF. Los datos muestran que los niños de los hogares más ricos se benefician de una financiación pública de la educación seis veces superior a la de los alumnos más pobres.

En los países de ingresos medios, como Costa de Marfil, Senegal, los alumnos más ricos reciben alrededor de cuatro veces más gasto público en educación que los más pobres. Mientras tanto, la diferencia de gasto es menos en los países de ingresos altos, hasta 1,6 más entre los dos grupos, con países como Francia y Uruguay en el extremo superior de la diferencia.

Los niños que viven en la pobreza tienen menos probabilidades de acceder a la escuela y la abandonan antes, según constata el informe. También están menos representados en los niveles superiores de enseñanza, que reciben un gasto público en educación por cabeza mucho mayor que en los inferiores.

Incluso antes de la pandemia de  COVID-19, los sistemas educativos alrededor del mundo estaban fallando en gran medida a los niños, dijo UNICEF, con cientos de millones de estudiantes que asisten a la escuela, pero no dominan las habilidades básicas de lectura y matemáticas. Dos tercios de los niños de 10 años alrededor del mundo son incapaces de leer y comprender un cuento sencillo, añadió la agencia de la ONU, citando estimaciones recientes.

El informe hace un llamado a la acción urgente para garantizar que los recursos educativos lleguen a todos los alumnos, y se señalan al respecto cuatro recomendaciones fundamentales:
– Desbloquear la financiación pública a favor de la equidad para la educación
– Dar prioridad a la financiación pública del aprendizaje funcional
– Supervisar y garantizar una asignación equitativa de la ayuda a la educación en contextos humanitarios
y de desarrollo
– Invertir en formas innovadoras de impartir educación.

 

 

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